El verano y sus riesgos para el equilibrio natural de oídos, nariz y garganta

  1. Verano y salud otorrinolaringológica
  2. Otitis externa, la protagonista de las consultas estivales
  3. Aire acondicionado y altas temperaturas
  4. La importancia de la hidratación y cuidados para el verano

Verano y salud otorrinolaringológica

El doctor Serafín Sánchez, presidente de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), señala que el verano trae cambios en las rutinas que pueden afectar el equilibrio natural de oídos, nariz y garganta.

Durante esta época, las consultas frecuentes giran en torno a problemas como la otitis externa, las faringitis, laringitis, hemorragias nasales y la rinitis alérgica. Aunque muchos de estos trastornos suelen ser leves, pueden impactar significativamente en el bienestar diario.

Estos problemas, en la mayoría de los casos, se pueden evitar con medidas simples. Sin embargo, factores como las actividades en el agua, las altas temperaturas, el uso constante del aire acondicionado y la presencia continua de alérgenos hacen que el verano sea un momento en el que estas afecciones se manifiestan o empeoran.

Otitis externa, la protagonista de las consultas estivales

Una de las dolencias más típicas del verano es la otitis externa, conocida también como “oído del nadador”. Se trata de la inflamación o infección del canal auditivo externo, causada principalmente por la humedad que queda atrapada tras nadar en piscinas, playas u otros ambientes acuáticos.

Se calcula que cerca del 10 % de la población sufrirá alguna vez en su vida este problema. La presencia de agua en el oído alteraría su protección natural, lo que facilita el crecimiento de bacterias y hongos. El síntoma más común es un dolor fuerte que empeora al tocar la oreja o al mover la mandíbula.

Uno de los errores más habituales es utilizar bastoncillos para limpiar los oídos después de bañarse. Esta práctica puede causar pequeñas heridas que favorecen la infección. Lo ideal es secar suavemente la parte externa de la oreja y evitar la manipulación del conducto auditivo.

Aire acondicionado y altas temperaturas

El aire acondicionado es otro aspecto inseparable del verano. Sin embargo, una exposición prolongada a ambientes muy fríos o con poca humedad puede provocar sequedad e irritación en las mucosas respiratorias.

Los cambios drásticos de temperatura, de exteriores que alcanzan más de 35 grados a interiores con aire acondicionado, pueden favorecer inflamaciones como faringitis, laringitis o disfonías.

La importancia de la hidratación y cuidados para el verano

El aumento de la vida social en esta estación lleva a que muchas personas eleven la voz, lo que incrementa el riesgo de sobrecarga vocal. Las cuerdas vocales necesitan estar bien hidratadas para funcionar correctamente. Si se combinan la deshidratación, el aire seco y el esfuerzo vocal prolongado, aumentan las posibilidades de sufrir afonías o molestias continuas en la garganta.

Las temperaturas altas también afectan la mucosa nasal. El calor dilata los vasos sanguíneos y hace que los capilares sean más frágiles, lo que incrementa la probabilidad de sangrados nasales. Hasta un 60 % de la población tendrá algún episodio de este tipo en su vida, y la epistaxis es una urgencia común en otorrinolaringología.

Es importante evitar inclinar la cabeza hacia atrás durante un sangrado nasal. Lo correcto es inclinarla ligeramente hacia adelante y comprimir la parte blanda de las fosas nasales durante varios minutos seguidos.

Las alergias respiratorias no desaparecen con el fin de la primavera y pueden continuar durante gran parte del verano. Por eso, se recomienda mantener el tratamiento indicado y consultar al especialista ante cualquier empeoramiento para prevenir complicaciones.

En resumen, una buena hidratación, secar bien los oídos tras el baño, usar con moderación el aire acondicionado y seguir las pautas médicas son claves para disfrutar de un verano saludable sin molestias otorrinolaringológicas.