Nuevas observaciones revelan una sorpresa salada en el 'Planeta Rosa'

Archivo - Este exoplaneta, un gigante gaseoso llamado GJ 504b,

Durante más de diez años, el enigmático "Planeta Rosa" ha sido foco de atención para la comunidad científica. Ahora, un grupo de astrónomos liderado por la Universidad Northwestern (Estados Unidos) ha confirmado la existencia de cielos salados que rodean a este extraño cuerpo celeste, según informa The Astronomical Journal.

Este mundo antiguo, envuelto en una neblina color rosa, muestra una atmósfera con componentes químicos poco comunes y nubes de sal nunca antes observadas, gracias a los datos obtenidos por el Telescopio Espacial James Webb (JWST). Este hallazgo aporta algunas de las primeras evidencias directas de nubes salinas en la atmósfera de un objeto frío, algo que la comunidad científica había postulado hace más de 15 años.

Además, este descubrimiento marca un avance clave para poder estudiar cuerpos gaseosos cada vez más fríos, cuya luz es tan débil que los telescopios terrestres no logran captar detalles con claridad.

  1. Características del Planeta Rosa
  2. Observaciones con el JWST
  3. Análisis de datos y modelos atmosféricos
  4. Implicaciones científicas

Características del Planeta Rosa

El "Planeta Rosa", cuyo nombre técnico es GJ504b, fue descubierto en 2013. Este objeto orbita una estrella similar al Sol y se encuentra a 57 años luz de la Tierra. Con una masa aproximada de 25 veces la de Júpiter, se encuentra cerca del límite entre los planetas gigantes y las enanas marrones, por lo que se le clasifica como un "compañero de masa planetaria".

Los intentos previos para estudiar su luz con telescopios ubicados en tierra no dieron resultados debido a su baja temperatura, estimada en alrededor de 290 °C (550 °F), comparable a la de un horno para pan. Esta temperatura es mucho menor que la de otros exoplanetas observados directamente, que suelen encontrarse entre los 1,000 y 2,000 °F.

La antigüedad del objeto, estimada entre 2,500 y 4,000 millones de años, contribuye a su baja temperatura, ya que los planetas gigantes se enfrían con el tiempo tras su formación inicialmente caliente.

Observaciones con el JWST

El equipo encabezado por Aneesh Baburaj, investigador postdoctoral de la Universidad Northwestern, usó el Telescopio Espacial James Webb para captar la débil luz de GJ504b. Emplearon métodos avanzados para filtrar el fuerte resplandor de la estrella madre, lo que permitió obtener el espectro del objeto, desglosando la luz en diferentes colores vinculados a elementos químicos.

Las observaciones, que tomaron alrededor de dos horas, lograron captar información que otros equipos con telescopios terrestres intentaron por toda una noche sin éxito debido a la intensidad debilitada de la señal.

Análisis de datos y modelos atmosféricos

El análisis reveló la presencia de diversas moléculas como vapor de agua, metano, dióxido de carbono y amoníaco. Sin embargo, al insertar estos datos en modelos astrofísicos para simular la atmósfera del "Planeta Rosa", surgieron inconsistencias físicas.

El ajuste sólo coincidió con las observaciones al incorporar nubes en el modelo. Estas nubes, probablemente de sal, habrían ocultado las capas profundas de la atmósfera, modificando la luz captada por el JWST. Tras probar diferentes tipos de nubes, las de sal fueron las que mejor explicaron las observaciones.

Implicaciones científicas

El espectro sugiere que GJ504b es sorprendentemente rico en metales (elementos pesados), aunque la forma en que este objeto se formó sigue siendo un misterio; podría tratarse de un planeta o una pequeña estrella.

Las técnicas aplicadas en el estudio podrían servir para comprender mejor otros cuerpos fríos y poco brillantes. Por ejemplo, Júpiter presenta nubes hechas de hielo de amoníaco, aunque actualmente estas no pueden observarse con la misma precisión. El hallazgo de nubes salinas en GJ504b indica que la detección de características similares en otros planetas está cada vez más cerca.

Este estudio enfatiza la importancia de incluir las nubes en los modelos atmosféricos para explicar correctamente los espectros de planetas y objetos similares.