BepiColombo llega a Mercurio: tercera misión humana con éxito contundente

  1. El hito de la ESA en la llegada a Mercurio
  2. Lo que no se sabía de Mercurio

El hito de la ESA en la llegada a Mercurio

El 3 de septiembre marcó un momento histórico para la Agencia Espacial Europea (ESA), que celebró con éxito la llegada de la misión BepiColombo al planeta Mercurio, convirtiéndose en solo la tercera nave espacial en alcanzar el planeta más cercano al Sol.

A pesar de la proximidad relativa a la Tierra, alcanzar la órbita de Mercurio ha requerido más de ocho años, un tiempo similar al viaje hasta Plutón. Esto se debe a la fuerte atracción gravitacional del Sol, que impide una ruta directa sin un potente equipo de propulsión, poco viable para una sonda científica como BepiColombo.

Por ello, la misión tuvo que realizar una serie de sobrevuelos de planetas vecinos para reducir su velocidad por medio de asistencias gravitatorias. En total, se llevaron a cabo nueve maniobras de este tipo en la trayectoria hacia Mercurio, donde la velocidad debía ajustarse con extrema precisión para que la nave no se desviase o pasara de largo.

La ESA logró recorrer 6.000 millones de millas con esta táctica, y en el centro de control ubicado en Darmstadt, Alemania, se vivió un momento de júbilo al completarse la primera fase de llegada.

En palabras de la agencia, “El Módulo de Transferencia a Mercurio (MTM) de BepiColombo se separó exitosamente del conjunto del satélite”. Resaltaron que este “logro histórico para la ESA y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) es el primer paso en la esperada llegada de BepiColombo a Mercurio”.

Este módulo, equipado con un sistema híbrido de propulsión solar y propulsante gaseoso, fue esencial para atravesar las constantes fuerzas gravitatorias del viaje. Tras llegar a unas 1,8 millones de millas del planeta, el MTM finalizó su misión y fue liberado, en un proceso catalogado por la ESA como “una de las secuencias de llegada planetaria más complejas jamás intentadas”.

Emmanuela Bordoni, responsable de operaciones espaciales en turno B de BepiColombo, describió la emoción de ese instante: “Lo escuchamos claro y fuerte en la comunicación del gestor de dinámica de vuelo, Frank Budnik, que se pudo ver claramente en los datos Doppler que el MTM se había separado. Después de tanta espera y preparación, todos nos miramos y nos abrazamos. Fue un momento muy poderoso”.

Ahora, los dos módulos científicos principales comenzarán en abril de 2027 su misión para estudiar en profundidad la superficie, el interior, el campo magnético y el entorno de Mercurio, una oportunidad sin precedentes.

Según Geraint Jones, científico principal del proyecto BepiColombo en la ESA, “Aunque ya tenemos excelente ciencia de la fase de crucero y nueve sobrevuelos planetarios, es fantástico haber dado este primer paso importante para finalmente poder usar todos los potentes instrumentos tanto del MPO como del Mio para estudiar Mercurio”.

Lo que no se sabía de Mercurio

Aunque Venus suele considerarse el vecino más cercano a la Tierra, Mercurio, con su órbita mucho más rápida, pasa más tiempo cerca de nuestro planeta a lo largo de un año terrestre. Históricamente, el Mariner 10 de la NASA fue la primera nave en sobrevolar Mercurio, realizando tres visitas en los años setenta y tomando 2.700 imágenes.

La misión utilizó la primera asistencia gravitatoria de la historia para llegar al planeta utilizando a Venus. Descubrió un débil campo magnético y registró temperaturas extremas que oscilan entre -183 ºC por la noche y 187 ºC durante el día.

Por su parte, MESSENGER orbitó Mercurio de 2011 a 2015, ampliando significativamente el conocimiento sobre su composición, historia geológica, magnetismo y confirmando la existencia de hielo de agua en los polos.

Entre sus hallazgos iniciales destacan las concentraciones elevadas de magnesio y calcio en el lado nocturno, un desplazamiento del campo magnético hacia el norte, agua detectada en la exosfera y evidencias de actividad volcánica antigua. Además, logró mapear visualmente todo el planeta con más de 200.000 fotografías.

BepiColombo, en honor al ingeniero italiano Giuseppe “Bepi” Colombo, pretende desvelar aún más sobre el planeta menos conocido del sistema solar interior. Esta misión se centra en entender su formación junto al Sol, revelar su estructura interna para descubrir si existe tectónica o volcanismo, y estudiar en detalle sus campos magnéticos.

Persisten enigmas como el origen de los “escarpes lobulados”, unas crestas que se extienden cientos de millas y alcanzan alturas de hasta 1.500 metros. Una hipótesis apunta a que se formaron al enfriarse el manto planetario tras solidificarse la corteza.

Otro misterio es el contenido extremadamente alto de hierro en el núcleo de Mercurio, que supera al de otros planetas del sistema solar.

Los datos de Mariner 10 y MESSENGER indicaron que el campo magnético global del planeta permanece estable y es semejante en intensidad al terrestre cerca del ecuador, suficiente para bloquear parte de la radiación solar. Sin embargo, MESSENGER detectó que este campo es “poroso”, revelando la presencia de “tornados magnéticos”.

Estos complejos racimos magnéticos, que pueden medir 480 millas de ancho, conectan el campo magnético del planeta con el espacio, generando zonas donde el viento solar impacta directamente la superficie.

Actualmente, BepiColombo está formada por dos módulos que comenzarán su órbita polar alrededor de Mercurio el 26 de noviembre. El módulo Mio, diseñado por JAXA, se separará dos semanas antes de Navidad para estudiar la magnetosfera. El Mercury Planetary Orbiter, equipado con 11 instrumentos científicos de última generación, entrará en su órbita final en marzo.