Proyecto con la UPNA mejora métodos para combatir la plaga de la polilla del boj

Archivo - De izq. A dcha.: Rosa Murillo Pérez, Iñigo Ruiz de Escudero Fuentemilla y Gemma Cárcamo Ochoa, en uno de los laboratorios del Instituto IMAB.

La Universidad Pública de Navarra (UPNA) ha tomado parte en un proyecto internacional que ha generado nuevos conocimientos y herramientas para mejorar el control de la polilla del boj (Cydalima perspectalis), una plaga invasora que afecta a setos ornamentales, viveros y masas naturales de boj (Buxus spp.).

Este proyecto, desarrollado entre 2023 y 2026 dentro de Euphresco —una red internacional que coordina investigaciones en sanidad vegetal—, reunió a 17 instituciones de nueve países. Gracias a ello, se avanzó en la detección temprana de la plaga en Europa y Norteamérica, el seguimiento de su evolución, el estudio de sus enemigos naturales y la evaluación de tratamientos biológicos y químicos.

La iniciativa, llamada BTM-IPM o “Potencial de las herramientas de gestión integrada de plagas para controlar o erradicar la introducción de la polilla del boj”, se centró en crear herramientas para la gestión integrada de la plaga. Este enfoque combina diferentes medidas de vigilancia y control para reducir el impacto de esta especie tan dañina.

  1. Participación de la UPNA
  2. Resultados del proyecto

Participación de la UPNA

El equipo de la UPNA estuvo compuesto, entre otros, por Rosa Murillo Pérez e Iñigo Ruiz de Escudero Fuentemilla, ambos investigadores del Instituto IMAB. También participaron estudiantes de Biotecnología, Ingeniería Agroalimentaria y del Medio Rural, y del Máster en Ingeniería Agronómica, como Gemma Cárcamo Ochoa. Su trabajo se enfocó en estudiar los enemigos naturales y patógenos de la plaga, así como evaluar productos autorizados y nuevos para su control.

Las prospecciones realizadas en bojedales de Navarra ayudaron a determinar si especies autóctonas de enemigos naturales y patógenos pueden contribuir a frenar la polilla del boj. Se lograron identificar y aislar varios patógenos con gran potencial para su desarrollo como opciones biológicas, como la bacteria Bacillus thuringiensis (Bt) y los baculovirus (virus que afectan a las orugas).

Especialmente, estos virus demostraron ser "altamente patógenicos para las orugas y persistir en la población, transmitiéndose de una generación a otra y produciendo infecciones letales cuando se activan", explica Rosa Murillo. Por su parte, Iñigo Ruiz de Escudero señala que estos patógenos son inocuos para las personas, por lo que su uso es recomendable en ambientes forestales y jardines, áreas de alto valor ecológico y riesgo de exposición para la población.

Además, se aislaron cerca de 100 cepas de la bacteria B. thuringiensis, tomadas de muestras de bojedales navarros. Estas cepas fueron caracterizadas biológica, molecular y bioquímicamente, encontrando en algunas un enorme potencial para controlar esta plaga.

Resultados del proyecto

El consorcio también trabajó en la mejora de trampas, feromonas y atrayentes para detectar y monitorear la plaga con mayor precisión. Estas herramientas permiten saber dónde está presente la polilla y decidir mejor cuándo intervenir. También se obtuvo información sobre su ciclo de vida, comportamiento reproductivo y capacidad de dispersión, datos clave para diseñar estrategias eficaces de vigilancia y control.

Durante el proyecto se registraron 85 resultados en investigación, transferencia y apoyo a la regulación fitosanitaria, incluyendo artículos científicos, informes técnicos, presentaciones y materiales de divulgación. Tras finalizar, se esperan más publicaciones, como una revisión global sobre la situación de la polilla del boj y las herramientas disponibles para su manejo.

Estos avances ofrecen un soporte técnico fundamental para administraciones, viveros y otros agentes implicados en la protección del boj, tanto en jardines como en sus masas naturales.