Descubren dos esqueletos de rinoceronte de 200.000 años en cueva de Moià

Trabajo de excavación de los rinocerontes.
Trabajo de excavación de los rinocerontes.

La voluntad de preservar y estudiar el pasado cobra una nueva dimensión con el hallazgo de restos paleontológicos excepcionales en la Cova de les Teixoneres, situada en Moià, Barcelona. Aquí, un equipo de expertos de la Universitat Rovira i Virgili (URV) junto con el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (Iphes-Cerca) ha identificado dos esqueletos completos de rinocerontes antiguos, que datan de hace aproximadamente 200,000 años.

Estas piezas pertenecen a Stephanorhinus hemitoechus, conocido comúnmente como rinoceronte estepario, y constituyen un hallazgo único en la península ibérica. De hecho, son los primeros esqueletos completos encontrados en Europa desde que se descubrieron otros tres casos en Alemania e Italia. El hecho resalta la importancia de conocer la especie, que comenzó a proliferar en Europa hace medio millón de años y desapareció hace unos 20,000 debido a los cambios climáticos drásticos del último máximo glacial.

  1. La especie rinoceronte estepario
  2. El misterio de la llegada a la cueva

La especie rinoceronte estepario

El rinoceronte estepario, que podía alcanzar más de una tonelada y media de peso, fue una presencia común en los yacimientos europeos desde hace 500,000 años. La especie dejó de existir hace alrededor de 20,000 años, coincidiendo con las temperaturas extremas provocadas por el último máximo glacial, un período clave para el estudio de la evolución y adaptación de la fauna prehistórica.

El misterio de la llegada a la cueva

Jordi Rosell, responsable principal del proyecto, comenta que aún permanece sin resolver cómo estos enormes animales llegaron hasta el interior de la cueva. Durante la excavación se observaron huesos que mantenían conexión anatómica, lo que sugiere que los cuerpos estuvieron intactos al entrar, antes de descomponerse.

El comportamiento natural de estos rinocerontes no parece vinculado a visitas habituales a cuevas, lo que abre la interrogante sobre qué factores llevaron a esta acumulación. Rosell plantea la posibilidad de que estos animales quedaran atrapados accidentalmente, quizás por alguna trampa natural como un charco o un desnivel, aunque hasta ahora ninguna investigación ha logrado confirmar esta hipótesis.