Estudio evalúa si el teletrabajo contribuye a la reducción de emisiones de carbono

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El teletrabajo, entendido como la realización de labores desde el hogar, espacios de coworking o ubicaciones alternativas, puede contribuir a la reducción de emisiones de carbono al eliminar los trayectos diarios al lugar de trabajo. Sin embargo, este efecto positivo puede verse contrarrestado por el consumo energético adicional generado en el espacio doméstico destinado al trabajo, según revela un estudio de la Universidad de Ciencias Aplicadas y Artes de Lucerna, Suiza, publicado en la revista de acceso abierto PLOS Climate.

Esta modalidad laboral ha ganado popularidad en los últimos años y suele considerarse una estrategia efectiva para disminuir las emisiones asociadas al transporte. No obstante, se ha planteado que el mayor uso de servicios públicos en el hogar podría neutralizar estos beneficios vinculados a la reducción de desplazamientos.

Para analizar esta cuestión, los investigadores aplicaron una encuesta dirigida a teletrabajadores, con el fin de medir el impacto climático de sus patrones de desplazamiento, el uso del espacio de trabajo en casa y el consumo de tecnologías de la información y comunicación.

  1. Metodología y resultados del estudio
    • Implicaciones para empresas y particulares

      Metodología y resultados del estudio

      La encuesta, disponible en línea a finales de 2024 para participantes suizos, obtuvo más de 1.000 respuestas de personas que habían teletrabajado en el mes previo. Los cálculos indicaron que, como era previsible, quienes trabajaban desde casa con mayor frecuencia reducían las emisiones asociadas a los trayectos. Sin embargo, esta reducción quedaba en gran parte compensada por el elevado coste energético y de carbono del espacio destinado al trabajo en el hogar y del uso de tecnologías, sobre todo cuando contaban con una oficina independiente dentro de la vivienda.

      Por tanto, el teletrabajo no mostró un efecto constante y netamente positivo en la disminución de emisiones relacionadas con la actividad laboral.

      Implicaciones para empresas y particulares

      Estos hallazgos evidencian que el teletrabajo no garantiza automáticamente una menor huella de carbono. Por ello, las organizaciones y los trabajadores interesados en reducir su impacto ambiental deberían considerar alternativas como disponer de espacios de trabajo en casa más compactos o recurrir a oficinas remotas compartidas.

      Los investigadores aclaran que su estudio ofrece una visión inicial basada en estimaciones simplificadas y que no incluyó un grupo de control de personas que no teletrabajan. Para avanzar en esta línea, proponen ampliar la base de datos y profundizar en qué modalidades son más sostenibles tanto para el entorno como para el bienestar laboral.

      En sus propias palabras, "entre los teletrabajadores, un mayor número de días en esta modalidad y contar con un espacio de oficina independiente en el hogar se relacionan positivamente con las emisiones de CO2 equivalentes vinculadas al uso del espacio y las tecnologías de la información y comunicación".