Uno de cada tres conductores circula bajo medicación y solo el 3% valora el riesgo

Presentación estudio 'estudio ‘Fármacos y Conducción’

Actualmente, muchos conductores conviven con tratamientos médicos que, aunque necesarios para su salud, pueden afectar la capacidad para conducir. Según datos recientes, uno de cada tres conductores habituales (34%) admite ponerse al volante tras consumir medicamentos que podrían influir en su conducción. Esta situación aumenta el riesgo en las vías, un dato relevante si se considera que entre el 5% y el 10% de los accidentes de tráfico podrían estar relacionados con la ingesta de fármacos. Sin embargo, el consumo de medicamentos continúa siendo un factor poco visible y poco prevenido por los conductores y la sociedad en general.

Este panorama refleja uno de los principales hallazgos del informe 'Fármacos y Conducción'. Este estudio ha sido desarrollado por Fundación Mapfre y Fundación Bidafarma en colaboración con la Dirección General de Tráfico (DGT), el Consejo General de Colegios Farmacéuticos y la consultora Salvetti Llombart. La investigación busca profundizar en el grado de conocimiento y sensibilización que tiene la población sobre los riesgos de conducir bajo la influencia de medicamentos, además de analizar sus actitudes y respuestas ante esta problemática.

El informe fue presentado esta misma mañana en un acto que contó con la participación de varias personalidades clave: Eva Arranz, médico de Fundación Mapfre; Manuela Villena, directora de Fundación Bidafarma; Montserrat Pérez, subdirectora general de Formación y Educación Vial en la DGT; Rita de la Plaza, tesorera del Consejo General de Colegios Farmacéuticos; y Ida Castellsaguer, directora de Negocios y Ventas de Salvetti Llombart. Durante esta presentación, se puso el foco en la necesidad de aumentar la concienciación sobre cómo los medicamentos impactan en la conducción, dado que tres de cada cuatro conductores habituales (75%) han consumido fármacos que pueden afectar al manejo del vehículo en los últimos tres años.

  1. El desconocimiento del riesgo de los fármacos
  2. Comunicación con el profesional sanitario
  3. Actitudes y percepciones de los conductores

El desconocimiento del riesgo de los fármacos

El estudio evidencia que los efectos secundarios derivados de la medicación no suelen ser motivo de preocupación para los conductores antes de ponerse al volante, aunque estos puedan afectar la atención, los reflejos y la rapidez de reacción. Se detecta una contradicción clara entre lo que saben los conductores y lo que realmente hacen: al evaluar el riesgo del consumo de medicamentos, le otorgaron una puntuación de 6,9 sobre 9, y además el 83% considera que los fármacos representan un alto riesgo para la conducción.

No obstante, cuando se les pregunta sobre las precauciones que toman, solo un 26% dice que lo hace al tomar medicación, mientras que solo un 3% menciona esta situación de forma espontánea. Esto refleja que este aspecto no está integrado en el "check mental" que activa la prevención antes de conducir. Por contraste, otros factores como la lluvia (72%), la conducción nocturna (60%) o el cansancio (53%) sí son motivos que despiertan gran alerta en los conductores.

Comunicación con el profesional sanitario

Durante la presentación, Eva Arranz, médico de Fundación Mapfre, resaltó que “Los medicamentos se asocian a mejoras en la salud, al ser prescritos por profesionales médicos, lo que puede reducir la percepción de riesgo de su impacto en la capacidad en la conducción o de existencia de efectos adversos. Esa menor percepción del riesgo puede ser mayor en el caso de productos sin receta o productos naturales. Muchos conductores no identifican el riesgo o piensan que pueden compensar los efectos de la medicación al volante. Ese desconocimiento y esa falsa sensación de control es, precisamente, uno de los principales problemas que revela este estudio”.

Asimismo, la doctora hizo hincapié en la importancia de consultar con los profesionales sanitarios: “Es importante consultar con el profesional sanitario el efecto que la medicación puede causar en la conducción. Si necesita conducir consulte con su médico para tomar las medidas adecuadas sin abandonar el tratamiento”.

Actitudes y percepciones de los conductores

Este estudio también pone de manifiesto que, a pesar de la alta percepción del riesgo, la práctica preventiva respecto a la medicación no está interiorizada entre los conductores. Esta desconexión genera una preocupante normalización del consumo farmacológico antes de conducir. Las razones de esta actitud van desde la confianza de que el medicamento no afecta hasta la falta de información clara sobre los efectos secundarios y sus consecuencias en la carretera.

Esto implica un desafío importante para las instituciones y agentes de seguridad vial, quienes deben redoblar esfuerzos en campañas informativas y de sensibilización que destaquen el impacto real de los medicamentos en la conducción. Además, recalcar la necesidad de un diálogo fluido entre pacientes, médicos y farmacéuticos puede ser clave para reducir los riesgos asociados.