Estudiantes hacen fila desde la madrugada en Santiago para obtener piso
Santiago de Compostela vive cada año una escena recurrente el 1 de julio: decenas de estudiantes universitarios forman largas filas desde primeras horas de la mañana para buscar un piso en alquiler antes del inicio del curso en septiembre. Este fenómeno se repite especialmente en las inmobiliarias más conocidas de la ciudad, como Julio Gerpe, donde desde muy temprano, alrededor de las 5:00, ya se espera con ansias la apertura.
Uxía e Ian, dos de los jóvenes que esperaron en la cola, detallaron a Europa Press cómo su día comenzó mucho antes de que las oficinas abrieran. Ian explicó que, aunque el año anterior consiguió un piso en Campus Norte, la ubicación le resultaba poco práctica, por lo que prefirió madrugar para lograr una alternativa mejor situada.
En una situación similar, Rocío, Antía y Sara, provenientes de A Coruña, llegaron sobre las 6:30 de la mañana tras una hora de viaje, con la intención de adelantarse en esta fecha crucial, cuando se entregan llaves y salen al mercado varios pisos. La alta demanda y los precios elevados hacen que la búsqueda resulte complicada, y aunque los inmuebles no siempre cumplen con las expectativas, los estudiantes están conscientes de las particularidades del mercado en Santiago.
Malena, estudiante de Historia en la Universidade de Santiago de Compostela (USC), expresó que, a pesar de la dificultad, quienes vienen a Santiago saben que los pisos suelen ser en su mayoría interiores y no de las mejores condiciones. Insistió en que los propietarios deberían mejorar la oferta para ajustarse a la gran población estudiantil.
El sistema de las inmobiliarias: "excursiones"
Las inmobiliarias de Santiago aplican un método claro para asignar viviendas a los interesados. Los estudiantes se anotan en listas según el orden de llegada y se agrupan dependiendo del número de habitaciones que buscan. Así, quienes están en las primeras posiciones tienen prioridad para elegir el piso deseado.
En ocasiones, los agentes organizan visitas grupales a los inmuebles disponibles para que los jóvenes puedan conocerlos antes de tomar una decisión. En cuanto a los precios, el coste medio estimado para cada persona ronda los 300 euros, lo que representa un presupuesto total aproximado de 800 a 900 euros por piso.
Se han detectado quejas respecto a las condiciones de muchas viviendas, que presentan deficiencias como ventanas antiguas, humedades y la abundancia de habitaciones interiores sin luz natural. Los estudiantes consideran que los precios son altos en comparación con el estado real de los pisos y que la oferta en portales digitales muestra cifras elevadas que dificultan la búsqueda.
Esta dinámica refleja la alta demanda existente en una ciudad con fuerte perfil universitario, donde los estudiantes advierten que los propietarios deberían mejorar las condiciones de los inmuebles para responder mejor a las necesidades del sector.