Claves empresariales ante la disrupción: adaptación, tecnología y formación
- Empresas en transformación y disrupción continua
- Impacto de la inteligencia artificial en las organizaciones
- Formación continua y cultura del cambio
Empresas en transformación y disrupción continua
El diseño de empresas capaces de adaptarse de manera constante, un manejo crítico de la tecnología y la inteligencia artificial (IA), la actualización del talento profesional y la integración de una cultura del cambio en la estrategia corporativa son elementos esenciales para lograr el éxito en un entorno empresarial marcado por la disrupción constante.
Estas ideas se destacaron en el evento titulado ‘Organizaciones en transformación: cómo competir en un entorno de disrupción permanente’, celebrado dentro del marco del proyecto Ejecución de Oportunidades, iniciativa de Europa Press junto a la consultora McKinsey & Company.
La sesión, moderada por Candelas Martín de Cabiedes, directora general de Negocio de Europa Press, contó con la participación de expertos como Alejandro García-Salmones, socio junior de McKinsey & Company; Vanesa Sánchez Ulloa, directora de Personas de Engie España; Alberto Alonso Poza, director académico del Programa de Desarrollo Directivo de Esade Executive Education; Checa Pardo, responsable de Estrategia para Talento y Cultura en BBVA; Lorena Díaz López, directora de Transformación y Talento de Enagás; y Alfonso Negrete, director de Digital de Ikea en España y Portugal.
Los expertos coincidieron en que es imprescindible preparar a toda la organización para maniobrar en un contexto de transformación constante, afectado tanto por la incertidumbre geopolítica como por la rápida aparición de nuevas tecnologías.
En este escenario, se resaltó la importancia de un uso de la IA fundamentado en el pensamiento crítico y centrado en las personas. Para ello, es crucial fomentar la recualificación de los empleados y aumentar el compromiso de los comités directivos, buscando que la gestión del cambio se consolide como un pilar en la cultura empresarial.
Alejandro García-Salmones planteó que la capacidad transformadora en las compañías debe apoyarse en tres puntos clave: identificar retos alcanzables, tomar decisiones acertadas y crear infraestructuras que faciliten la ejecución con resultados tangibles.
Destacó que la narrativa del cambio debe originarse desde el liderazgo e involucrar a los trabajadores, evitando basarse en el miedo y enfocándose en la oportunidad y la motivación.
Checa Pardo señaló que la transformación continua es fundamental en un mundo en constante evolución, con la inteligencia artificial como motor principal, y remarcó que el desafío real está en las personas, incluyendo a los líderes.
Lorena Díaz López enfatizó que el principal desafío reside en las personas y que el cambio cultural es esencial para lograr una adaptación permanente, posicionando a las personas como protagonistas del proceso.
Alfonso Negrete observó que las transformaciones ya no son impulsadas solo por las élites, sino que ahora trabajadores y consumidores son los principales agentes de cambio.
Vanesa Sánchez Ulloa subrayó la necesidad de anticipar la evolución requerida en las estrategias empresariales y personales para adaptarse a este nuevo entorno.
Alberto Alonso Poza destacó la importancia de que los comités de dirección y CEO adopten una visión disruptiva, promuevan la formación continua y fomenten una cultura organizacional orientada a la disrupción.
Impacto de la inteligencia artificial en las organizaciones
García-Salmones reconoció la dificultad para prever la dirección exacta de la transformación impulsada por la IA y propuso centrar la atención en tres ámbitos clave de su impacto: aumento de la productividad, mejora de la experiencia del usuario y generación de nuevas fuentes de ingresos o negocios.
Además, destacó la importancia de contar con un liderazgo capaz de gestionar el cambio y una visión transversal de los procesos dentro de la organización.
En BBVA, Checa Pardo detalló que la IA constituye el eje central de la estrategia, aplicada en tres fases: la adopción de tecnologías como ChatGPT o Gemini; la identificación de casos con impacto transformacional en clientes; y la industrialización de la transformación a nivel organizacional.
En Enagás, Lorena Díaz explicó que la IA y la tecnología son instrumentos clave en su plan estratégico digital, enfrentando la transformación en tres áreas: productividad en el puesto de trabajo, seguridad en el suministro, y la transformación integral de la organización.
Para Alfonso Negrete, la IA representa un punto de inflexión tecnológico, convirtiéndose en una herramienta práctica más allá de la simple tecnología.
Vanesa Sánchez Ulloa indicó que en Engie la IA no se percibe como un sustituto, sino como un impulsor del factor humano, con avances especialmente notables en roles comerciales. No obstante, reconoció que quedan retos para aplicar la IA en áreas como la mejora de la experiencia del usuario o la automatización de tareas.
Desde la educación, Alberto Alonso Poza señaló que uno de los grandes desafíos que plantea esta revolución tecnológica es que las personas aprendan a ejercer un juicio crítico.
Formación continua y cultura del cambio
Alejandro García-Salmones remarcó como desafío principal la necesidad de que el talento esté capacitado para sacar el máximo provecho de la IA, promoviendo la actualización y recualificación profesional junto a una narrativa positiva del cambio y un liderazgo comprometido con la transformación.
Checa Pardo puso énfasis en desarrollar habilidades humanas como el criterio y la curiosidad, dado que la IA asumirá tareas rutinarias. Apoyó combinar la contratación externa con la recualificación interna, además de reforzar la cultura empresarial y el liderazgo.
Lorena Díaz insistió en complementar los perfiles técnicos tradicionales con habilidades blandas, resaltando características como la curiosidad, innovación, adaptabilidad, resiliencia, flexibilidad y pensamiento crítico.
Alfonso Negrete recordó que la tecnología no reemplaza, sino que potencia las capacidades humanas y facilita la asunción de nuevos roles que antes no existían.
Vanesa Sánchez Ulloa valoró la presión bidireccional para impulsar el cambio cultural, destacando que la transformación ya no es impulsada sólo desde el comité ejecutivo, sino que también existe una creciente influencia desde los niveles inferiores.
Alberto Alonso Poza señaló que España cuenta con talento, aunque destacó que hay desafíos que afectan la retención del mismo, como las estructuras salariales que motivan a muchos profesionales a buscar oportunidades en el extranjero.