50 años de la Diada de Sant Boi que mostró la unidad antifranquista en 1976

(Foto de ARCHIVO)
SANT BOI DE LLOBREGAT, CATALUÑA, ESPAÑA - 11 SEPTIEMBRE 1976: Multitudinaria manifestación de las fuerzas nacionalistas catalanas durante la Diada Nacional de Catalunya. El político catalán, Miquel Roca i Junyent.

Europa Press / Europa Press
11/9/1976
(Foto de ARCHIVO) SANT BOI DE LLOBREGAT, CATALUÑA, ESPAÑA - 11 SEPTIEMBRE 1976: Multitudinaria manifestación de las fuerzas nacionalistas catalanas durante la Diada Nacional de Catalunya. El político catalán, Miquel Roca i Junyent. Europa Press / Europa Press 11/9/1976

La emblemática celebración de la Diada del 11 de septiembre de 1976 en Sant Boi de Llobregat, Barcelona, cumple 50 años este viernes. Se destaca por ser la primera gran manifestación legal tras casi cuarenta años de prohibición durante la dictadura franquista y después del fallecimiento de Francisco Franco en noviembre de 1975.

Este evento reunió a decenas de miles de personas en una concentración masiva organizada por la Assemblea de Catalunya, que se convirtió en un símbolo clave de la oposición antifranquista y en un punto de partida para la transición democrática en Cataluña. Las demandas principales fueron claras: libertad, amnistía y estatuto de autonomía.

Las cifras de asistentes variaron según las fuentes, con estimaciones oficiales que rondaron las 35.000 personas y otras que superaron las 100.000, contabilizadas por los organizadores, en la plaza Catalunya de Sant Boi y las calles aledañas.

  1. Prohibición en Barcelona
  2. Movilización masiva
  3. Discursos para la historia
  4. La unidad antifranquista
  5. Conjunto de luchas
  6. La Diada del millón

Prohibición en Barcelona

Las organizaciones de la oposición al franquismo inicialmente planearon realizar la concentración en el Parc de la Ciutadella de Barcelona. No obstante, Salvador Sánchez-Terán, gobernador civil de Barcelona en ese momento, prohibió estrictamente la manifestación dentro del término municipal.

El profesor Carles Santacana, especialista en Historia Contemporánea de la Universitat de Barcelona, señaló que el gobierno prefirió no prohibir la protesta de forma radical pero quiso limitar su impacto y mantener el control total sobre ella.

Tras negociaciones de último minuto entre la Assemblea de Catalunya y las autoridades, se autorizó el acto apenas 48 horas antes y se trasladó a Sant Boi para reducir la convocatoria masiva. La elección de Sant Boi no fue fortuita; la iglesia de Sant Baldiri alberga los restos de Rafael Casanova, figura emblemática del sitio de Barcelona en 1714, lo que aportaba un fuerte valor simbólico al lugar.

Movilización masiva

A pesar de la distancia respecto al centro de Barcelona y las dificultades impuestas, miles de personas se movilizaron durante la mañana del 11 de septiembre hacia el Baix Llobregat. La presencia de banderas senyeras, muchas confeccionadas de manera artesanal y en la clandestinidad, se convirtió en un hito visual dentro de la Transición democrática.

El gobierno de Adolfo Suárez reconoció la fuerza de esta movilización. Según Santacana, el fenómeno evidenciaba la necesidad de actuar ante una oposición política que exigía cambios reales.

La manifestación, autorizada y mayormente pacífica, fue vigilada permanentemente por el gobierno civil, que reguló desde la presencia de carteles hasta el contenido de los discursos, controlando especialmente la participación de Josep Tarradellas y prohibiendo el uso del término “nacional” asociado a la Diada. También se amenazó con cortar la retransmisión en Ràdio Barcelona si los mensajes se desviaban de lo pactado.

Discursos para la historia

El acto reunió a numerosas figuras políticas y culturales de la resistencia contra el franquismo, agrupadas en una tribuna que representó la unidad de distintas corrientes democráticas, desde el comunismo hasta el catalanismo moderado. Ràdio Barcelona destacó ese mensaje unitario: “Todas las banderas son 'senyeres' y todas las consignas son unitarias”.

Jordi Carbonell, líder histórico de la Assemblea de Catalunya, pronunció una frase emblemática: “Que la prudència no ens faci traïdors” (Que la prudencia no nos haga traidores). Miquel Roca Junyent, abogado y futuro líder de Convergència Democràtica de Catalunya, habló en representación de la comisión organizadora para exigir la restauración inmediata de las instituciones catalanas.

Por su parte, el escritor Octavi Saltor aportó un enfoque cultural y patriótico al evento.

La unidad antifranquista

La Diada de 1976 representó el pico de unidad entre diversas sensibilidades de la oposición, organizadas a través de la Assemblea de Catalunya y otras entidades políticas, culturales y sindicales. Según Santacana, la reivindicación de la autonomía era transversal y contaba con amplio apoyo popular, abarcando desde partidos conservadores hasta la izquierda.

Partidos clandestinos como PSUC, PSC-Congrés, ERC, CDC y el Front Nacional de Catalunya compartieron carteles y pancartas con sindicatos como CC.OO. y UGT, reclamando democracias, amnistía y autonomía para Cataluña.

Conjunto de luchas

La reivindicación catalana y la defensa de libertades coexistieron con otras demandas sociales. Antonella Medici, comisaria de la exposición '11 de setembre de 1976. Tàctiques de llibertat', destaca la senyera como símbolo que abarcaba luchas feministas, ecologistas, antifascistas, obreras, sindicales y culturales.

Los discursos integraron también temas como la migración interna española y la solidaridad internacionalista. La memoria de esta jornada se reconstruye constantemente desde una perspectiva presente.

La Diada del millón

La concentración en Sant Boi en 1976 sentó las bases para la masiva manifestación del 11 de septiembre de 1977 conocida como la 'Diada del millón', que reunió aproximadamente a un millón de catalanes en Barcelona.

Este evento, ocurrido tras las elecciones de junio de 1977, impulsó el regreso de Josep Tarradellas y la restauración provisional de la Generalitat en octubre de ese año, marcando el fin de la clandestinidad del catalanismo y el inicio de la recuperación institucional en la Cataluña de la posdictadura.