Abel, programador que perdió su hogar en el incendio de Sierra Oeste: "Se va un paraíso"

Las mascotas de Abel Viedma, un programador que vivía en San Martín de Valdeiglesias, en la vivienda que fue arrasada por el incendio de la Sierra Oeste.
Las mascotas de Abel Viedma, un programador que vivía en San Martín de Valdeiglesias, en la vivienda que fue arrasada por el incendio de la Sierra Oeste.
  1. Retomar la Sierra tras el incendio
  2. El compromiso con la reforestación
  3. Dificultades para acceder a las ayudas

Retomar la Sierra tras el incendio

Un mes después del devastador incendio que asoló la Sierra Oeste y destruyó miles de hectáreas en San Martín de Valdeiglesias, la vida intenta regresar a un paraje golpeado por las llamas. Abel Viedma, un programador que decidió establecerse en esta zona hace casi cinco años, inicia ahora la reconstrucción del hogar que perdió en el fuego.

La tragedia marcó un antes y un después para Abel. Desde Las Rozas, donde visitaba a su padre, se enteró del incendio, causado por la combustión de un vehículo en la M-501. Sin dudarlo, corrió hasta su finca para rescatar a sus tres perros y dos gatos. Sin embargo, al llegar sólo encontró cenizas donde antes había un refugio en medio del monte, accesible solo por un camino de tierra.

Para él, la Sierra era un sueño hecho realidad, un lugar para vivir conectado con la naturaleza. A pesar de que su profesión es la programación, siempre encontró satisfacción en trabajar la tierra, llegando incluso a elaborar vino y aceite de oliva que vendía a sus conocidos. Ahora, tras la catástrofe, trabaja para reunir 30.000 euros y financiar la remodelación. Este dinero servirá para limpiar los restos, asegurar la estructura, reparar y restablecer servicios básicos (https://donio.es/Abel).

El compromiso con la reforestación

Aunque el monto inicial puede no ser suficiente para cubrir todos los gastos, Abel lo considera un arranque sólido. El resto de los recursos quiere obtenerlos a través de ayudas y créditos. Más allá de lo económico, su vínculo con la Sierra no termina en la reconstrucción de su casa. Cada día que visita la finca, trabaja en la reforestación y en facilitar agua para la fauna local. Su impulso es claro: recuperar el paraíso perdido.

“Intentamos ayudar en todo”, afirma. La experiencia vivida le genera preocupación ante la posibilidad de que futuros incendios afecten otras zonas de Madrid o España. La devastación que presenció, con animales muertos y un ecosistema destruido, le dejó una impresión profunda y un compromiso firme en evitar que la tragedia se repita.

Dificultades para acceder a las ayudas

Abel critica la mala organización en la gestión de las ayudas tras el incendio. Señala que muchos vecinos desconocen la existencia o los requisitos de las subvenciones oficiales. Además, denuncia que durante años han sufrido restricciones, leyes duras y amenazas de multas, lo que dificulta la reconstrucción y recuperación del entorno.

En lo profesional, perdió sus ordenadores en el incendio, pero gracias a la paciencia de su empresa, recibió nuevos dispositivos en una semana para volver a trabajar. La normalidad regresó al ámbito laboral, pero en lo personal queda un largo camino para restablecer su vivienda y entorno. Mientras tanto, Abel suma fuerzas para plantar en el terreno quemado y ser parte activa en la reparación de la Sierra.