España mantiene la candidatura de Planas para la FAO pese a desacuerdos europeos

Archivo - El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, posa para Europa Press, a 11 de abril de 2022, en Madrid (España)
Archivo - El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, posa para Europa Press, a 11 de abril de 2022, en Madrid (España)

España ha comenzado la campaña para posicionar a Luis Planas, ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, como candidato a la dirección de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). El proceso de elección culminará en la última semana de junio de 2027 y se presenta con una competencia interna en la Unión Europea, donde tres aspirantes europeos se postulan.

El bloque comunitario compite con las candidaturas de Luis Planas, el excomisario europeo irlandés Phil Hogan, y el italiano Maurizio Martina, actual director general adjunto de la FAO. La presidencia chipriota del Consejo intentó sin éxito lograr un consenso para presentar un solo candidato europeo, según declararon fuentes del Ministerio de Agricultura español.

Ante la ausencia de acuerdo, España mantiene como principal estrategia el respaldo común de la UE a un solo candidato. Sin embargo, propone que, en caso de que los tres candidatos europeos se presenten a la elección debido a la falta de consenso, los que reciban menos apoyo se retiren tras la primera votación para concentrar la preferencia en el aspirante europeo mejor posicionado.

  1. Dinámicas de la votación en la FAO
  2. La candidatura española y su estrategia
  3. Peso agroalimentario de España
  4. Actividad política y geopolítica de la FAO

Dinámicas de la votación en la FAO

El sistema de elección en la FAO se basa en rondas sucesivas de votación secreta, donde cada Estado posee igual peso en su voto. Esta mecánica exige una intensa campaña diplomática, gestionando directamente el apoyo país por país con rapidez ante los resultados intermedios que se van conociendo.

El Ministerio de Agricultura considera que para evitar que los votos europeos se fragmenten, es crucial que los candidatos con menor respaldo acuerden su retirada tras la primera ronda. Este acuerdo podría formalizarse mediante compromisos o entendimientos políticos previos para fortalecer las opciones europeas.

Este planteamiento se fundamenta en la experiencia de la candidatura de Miguel Ángel Moratinos en 2011, quien perdió por cuatro votos ante el brasileño José Graziano da Silva. Dicha experiencia ha impulsado a España a preparar con anticipación tanto la estrategia de campaña como las tácticas para las votaciones.

La candidatura española y su estrategia

La presidencia irlandesa del Consejo se ha declarado neutral en este proceso dada la participación del irlandés Phil Hogan. La siguiente presidencia del Consejo tendrá un tiempo limitado antes de la votación, por lo que España planea continuar con los contactos europeos y también buscar apoyos fuera de la UE.

Aunque la presentación formal de candidaturas será a partir de finales de noviembre, los aspirantes han estado trabajando meses antes para recabar apoyos y presentar sus propuestas ante gobiernos y agrupaciones regionales. La campaña se prolongará hasta la Conferencia de la FAO que seleccionará al nuevo director general.

Además de los tres europeos, se menciona la existencia de candidatos de Turquía, Uganda y Angola, aunque esta lista podría variar antes del cierre oficial de inscripciones.

Peso agroalimentario de España

El Gobierno fundamenta la candidatura de Luis Planas en su trayectoria en asuntos agrarios, gestión pública y negociación multilateral. También destaca el papel crecientemente relevante de España como potencia agroalimentaria y su capacidad para relacionarse con países de África, América Latina, Asia y el mundo árabe.

Desde la incorporación a la entonces Comunidad Económica Europea, España evolucionó de una posición secundaria a convertirse en el cuarto exportador agroalimentario dentro de la UE y el séptimo a nivel global. El Ejecutivo atribuye este crecimiento a la modernización y capacidad innovadora de productores, cooperativas, empresas y distribuidores del sector.

Fuentes ministeriales resaltan que Planas posee un perfil técnico sólido, con experiencia como ministro, alto funcionario y embajador, además de aptitudes para dirigir una organización internacional que combina ciencia y presencia directa en campo.

Actividad política y geopolítica de la FAO

La candidatura se impulsa en un contexto en que la seguridad alimentaria ha ganado relevancia en la agenda internacional, afectada por guerras, tensiones comerciales y el cambio climático, lo que incide sobre producción, precios y cadenas de suministro.

Los indicadores globales de hambre y malnutrición mejoraron hasta la pandemia de COVID-19, pero han empeorado debido a sus consecuencias y a conflictos como los de Ucrania y Oriente Próximo, que han impactado tanto la disponibilidad como el transporte y comercialización de alimentos.

El Ministerio subraya que la invasión rusa de Ucrania y la creación de corredores para la salida de cereales desde el mar Negro, junto al uso de productos alimentarios como herramienta política en países africanos, muestran cómo la alimentación se ha transformado en un componente estratégico de la política exterior.

A esto se suma el efecto creciente de la temperatura, sequías y degradación del suelo en zonas como el sur de Europa, el norte de África y partes de Asia y América Latina, además de las pérdidas de alimentos en países menos desarrollados por infraestructuras insuficientes.

España defenderá en su campaña que la FAO actúe como un instrumento multilateral de cooperación para combatir el hambre y la malnutrición, y que ofrezca soporte técnico para el desarrollo de sistemas agrícolas y alimentarios en los países.

El objetivo es recuperar para Europa la dirección de la organización, que no ha contado con un europeo al mando desde hace más de 50 años. Para ello, será necesario superar primero la competencia interna europea y luego reunir una mayoría en la votación mundial, donde todos los Estados tienen igual peso.