Asociaciones de víctimas califican como insuficiente el discurso de Felipe VI sobre abusos en la Iglesia

El Rey Felipe VI asiste a la ceremonia de bienvenida al Papa León XIV en el Palacio Real
  1. Rechazo a las palabras del rey Felipe VI
  2. Controversia en la organización del encuentro con el Papa
  3. Exigencias de las asociaciones de víctimas

Rechazo a las palabras del rey Felipe VI

Desde distintos colectivos de víctimas de abusos dentro de la Iglesia católica se ha expresado un notable descontento tras el discurso del rey Felipe VI. El jefe del Estado reconoció por primera vez el "dolor" causado por estos abusos, aunque también señaló que estos actos no son representativos de toda la institución, lo que ha generado críticas.

Juan Cuatrecasas, portavoz de la Asociación Nacional de Infancia Robada (ANIR), valoró positivamente el discurso, pero subrayó que las víctimas aún esperan un contacto efectivo del Vaticano. A pesar de que el Papa y el Vaticano han confirmado un encuentro con víctimas españolas, muchas de ellas denuncian que no han recibido llamada alguna.

En una línea similar, Miguel Hurtado, primer denunciante de abusos en Montserrat, ha reprochado al rey Felipe VI que su intervención minimice la severidad del problema, al calificar los casos como no representativos y, por tanto, negar la dimensión estructural y sistémica de los abusos. Hurtado calificó la intervención como un "desastre" que aporta poco al avance en la justicia para las víctimas.

Controversia en la organización del encuentro con el Papa

El Papa se reunirá con víctimas de abusos en el marco de su viaje a España que comenzó recientemente y concluirá el 12 de junio. Este encuentro, no previsto inicialmente en la agenda oficial, incluirá únicamente a un grupo limitado de víctimas vinculadas al clero español y organizado por la Iglesia española.

Manuel Barbero, fundador de l'Associació Mans Petites y padre de una víctima del caso Maristas, ironizó sobre la excusa del Papa para no reunirse con todas las víctimas, aludiendo a la falta de espacio, y enfatizó que existen numerosas entidades en España dedicadas a combatir la pederastia que no han sido convocadas, a pesar de solicitar un encuentro desde hace meses.

Varias asociaciones, entre ellas ANIR, AVA, Justice Initiative, Infancia Robada Madrid y LulaCris, han denunciado la exclusión de sus colectivos y han exigido que el Papa ofrezca una escucha "verdaderamente inclusiva". Estas organizaciones reclaman una representación plural y considerativa de las víctimas presentes en el encuentro, ya que consideran que el actual formato resulta insuficiente.

Exigencias de las asociaciones de víctimas

Los colectivos agrupados expresaron su rechazo hacia actos simbólicos que carezcan de contenido real. "No queremos una foto con el Papa: queremos derechos y reparación para todas las víctimas", declararon. Estas organizaciones destacan que todas las víctimas merecen respeto y temen que quienes han denunciado públicamente queden invisibilizadas si no se les escucha.

Reclaman que el saludo institucional tenga un valor efectivo, basado en un compromiso real y profundo que reconozca sus necesidades. Entre las principales demandas se encuentran el reconocimiento legal de su condición de víctimas, así como garantias de asistencia psicológica especializada y permanente, apoyo para la reinserción educativa y laboral, y compensaciones económicas justas.

Además, alertan sobre la inquietud por la exclusión de personas afectadas que no forman parte del acuerdo vigente entre Iglesia y Estado. Estas víctimas, tras enfrentarse a procesos judiciales con garantías, han visto sus casos archivados por motivos técnicos o falta de pruebas, y sus derechos requieren atención igualitaria a la que se ofrece a quienes no pudieron presentar denuncias por prescripción.

Las asociaciones rememoran su colaboración con investigaciones oficiales, la Defensoría del Pueblo y la creación de protocolos de prevención y reparación, y advierten que la opinión pública podría interpretar erróneamente que todas las víctimas avalan el encuentro planeado con el Papa, ignorando la diversidad de sensibilidades y la omisión de numerosos colectivos.

La exclusión acentúa el sentimiento de abandono y el cansancio por años de negligencia. Por ello, insisten en que, si el Papa se reúne con algunas víctimas, también debe escuchar a quienes han asumido el costo personal y social de denunciar abusos, así como a las organizaciones que han promovido cambios y medidas de protección para evitar futuros casos.

Una escucha universal exige abandonar zonas de confort y abrir espacios para todas las voces que demandan justicia y reparación.