Pujol reconoce errores y aciertos en su servicio a una Cataluña que "sigue valiendo la pena"

Pujol durante el homenaje
Pujol durante el homenaje

El expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol, ha declarado este sábado en Planoles (Girona) que a lo largo de su vida se ha dedicado a servir a Cataluña, reconociendo sus errores y aciertos, pero siempre guiado por una convicción firme: que Cataluña merece la pena y sigue siéndolo.

En este acto homenaje organizado por la Joventut Nacionalista de Catalunya (JNC), la presidenta de esta organización, Carlota Monfort, fue quien leyó el discurso en nombre de Pujol. Entre los asistentes se encontraban varias figuras políticas destacadas, como el presidente del Parlament Josep Rull, el alcalde de Planoles David Verge, el secretario general de Junts Jordi Turull y la presidenta del grupo parlamentario Mònica Sales.

El expresidente señaló que lo que quisiera que se recuerde de su trayectoria es sencillo: el intento constante de servicio a Cataluña, a pesar de sus limitaciones y errores.

  1. Contra el pesimismo
  2. Cataluña es una obra inacabada
  3. Diversidad y no uniformidad
  4. Derechos pero también deberes

Contra el pesimismo

Pujol hizo un llamado a continuar trabajando por Cataluña, destacando que los pueblos no desaparecen solo cuando pierden sus instituciones, sino cuando dejan de creer en sí mismos. Este sentimiento de pérdida de autoestima lo definió como la mayor amenaza que la región ha enfrentado en determinados momentos históricos.

El expresidente enfatizó que el mayor reto no reside tanto en los adversarios externos o las dificultades, sino en el agotamiento interno, la resignación y la desigualdad social.

Cataluña es una obra inacabada

Subrayó la importancia de proyectar el trabajo hacia el futuro, afirmando que Cataluña es un proyecto en constante construcción. Nadie posee ni representa la totalidad del país ni es su dueño.

Advirtió que el mayor obstáculo es caer en el pesimismo, pues las comunidades que pierden la esperanza terminan desapareciendo. Cataluña, con más de mil años de historia, ha superado situaciones complejas y mantendrá su existencia si cuenta con personas dispuestas a servirla.

Recordó que la comunidad ha superado conflictos mayores que los actuales, habiendo pasado por guerras y dictaduras.

Diversidad y no uniformidad

Instó a no convertir a los adversarios en enemigos ni a confundir la firmeza con el sectarismo, ni la identidad con la exclusión. Destacó que la fortaleza de Cataluña siempre ha radicado en su capacidad para combinar ambición, cohesión, convivencia, sentido de país y fe.

Asimismo, resaltó la diversidad como un valor diferencial: la fuerza de la comunidad nunca ha sido la uniformidad, sino la habilidad para integrar y sumar a personas muy diversas, haciendo que todas se sientan partícipes.

Derechos pero también deberes

Señaló que los catalanes tienen derechos, pero también responsabilidades que incluyen mantener la lengua, transmitir la cultura, integrar a quienes llegan de fuera y promover la cohesión social. Además, destacó el deber de trabajar con dedicación, servir y perseverar.

Pujol subrayó que todos pueden contribuir y mencionó que a lo largo de su vida ha conocido a muchas personas excepcionales que, aunque no figuren en los libros de historia, han sido decisivas por su anonimato, discreción y fidelidad.

Finalizó recordando que la política, aunque necesaria, no es suficiente por sí sola y que las naciones fuertes dependen de una sociedad sólida.