Registran 500 terremotos menores en Tenerife en diez horas

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El Teide

El Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha registrado un nuevo enjambre sísmico-volcánico compuesto por aproximadamente 500 microseísmos en la isla de Tenerife. Estos movimientos ocurrieron entre las 18:00 horas del viernes y las 04:00 horas del sábado, sin que ninguno haya sido percibido por la población.

Este fenómeno, según el organismo estatal, sigue un patrón similar al evento registrado en febrero de este año y se localiza principalmente en la zona oeste de Las Cañadas del Teide. De los eventos contabilizados, solo tres han podido ser ubicados con precisión, dada la baja intensidad de las señales.

La ubicación conjunta señala un foco sísmico a unos diez kilómetros bajo el nivel del mar. No obstante, el IGN aclara que estos datos preliminares, incluyendo número, magnitud y profundidad, podrían modificarse tras un análisis más exhaustivo.

  1. Actividad sísmica en Tenerife
  2. Interpretación geológica
  3. Protocolo y monitorización

Actividad sísmica en Tenerife

Este enjambre está compuesto por eventos muy homogéneos, consistentes con episodios anteriores desde 2016. Los antecedentes más recientes datan de febrero de 2026, aunque en esta ocasión los movimientos registran una energía sísmica menor.

Interpretación geológica

El IGN sostiene que esta actividad es coherente con la circulación o interacción de fluidos magmáticos dentro del subsuelo rocoso. Sin embargo, subraya que este tipo de sismicidad aislada no implica necesariamente una transición hacia escenarios volcánicos mayores.

También se destaca que la continuidad de la actividad en una misma área sugiere la existencia de un proceso activo localizado.

Protocolo y monitorización

Siguiendo los protocolos establecidos para la vigilancia volcánica, el IGN ha comunicado el aumento de la frecuencia sísmica al Servicio de Protección Civil del Gobierno de Canarias y al Sistema Nacional de Protección Civil.

Actualmente, en Tenerife sigue operativa una extensa red conformada por más de cien estaciones, equipos y puntos de análisis que permiten la monitorización en tiempo real de la sismicidad, deformaciones del terreno y parámetros geoquímicos esenciales para detectar cualquier alteración que pudiera indicar un cambio en el riesgo volcánico a corto, medio o largo plazo.