Santiago celebra su día grande con largas colas y turistas sin Felipe VI ni Perry

Rueda, Feijóo, Pedro Blanco y Sanmartín, durante los actos institucionales del Día de Galicia.
Rueda, Feijóo, Pedro Blanco y Sanmartín, durante los actos institucionales del Día de Galicia.
  1. Celebración del 25 de julio en Santiago
  2. Presencia institucional y actos oficiales
  3. Recepción en el Pazo de Raxoi
  4. Variedad de vestimentas en el Obradoiro

Celebración del 25 de julio en Santiago

Como cada año, el 25 de julio marca la jornada principal tanto para Santiago de Compostela como para toda Galicia. La ciudad se convierte en un escenario donde converge el ambiente festivo, que incluye desfiles de cabezudos por sus calles, con las manifestaciones políticas encabezadas por el BNG y los actos oficiales, los cuales reúnen la atención de residentes y turistas.

A pesar de registrarse una menor concurrencia y un ambiente menos intenso que en años anteriores, la mañana del sábado mostró expectación en la Praza do Obradoiro antes y después de la tradicional Ofrenda al Apóstol en la Catedral. Este ambiente comenzó temprano, con vítores militares y mientras las autoridades tomaban sus lugares protocolarios antes de la ceremonia religiosa.

La entrada al Obradoiro fue difícil por estrictas medidas de seguridad, entre ellas la prohibición de mochilas. Esto generó filas importantes de peregrinos y visitantes, con algunas colas que se extendieron por la Rúa do Franco alrededor del mediodía. Entre quienes lograron asistir o ver parte de los actos desde fuera, hubo opiniones diversas, desde la satisfacción por la presencia militar hasta el malestar por las complicaciones para contemplar la Catedral.

Presencia institucional y actos oficiales

La ausencia del rey Felipe VI despertó cierta decepción en algunos visitantes, especialmente porque en 2022 fue la última vez que presidió personalmente la Ofrenda al Apóstol. Un ejemplo fue un turista que recibió esta noticia de un sacerdote durante la misa y mostró su descontento. Ante esto, el presidente del Parlamento de Galicia, Miguel Santalices, delegado regio este año, aprovechó la ceremonia para solicitar que el monarca asista al acto en 2027, coincidiendo con el Año Santo. Asimismo, pidió la intercesión del Apóstol para una visita papal.

Mientras tanto, el interés de los asistentes se centró también en las autoridades presentes, destacando la popularidad del presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, y especialmente del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, quien fue uno de los protagonistas para obtener saludos y fotografías.

Por otro lado, las tropas entraron puntualmente al Obradoiro desde la rúa de San Francisco, en el lado del Hostal dos Reis Católicos. En paralelo, numerosas autoridades se situaron en fila bajo los soportales del Pazo de Raxoi, sede del Ayuntamiento, desde antes de las 10:00 horas. Allí estuvieron conselleiros, parlamentarios y miembros de grupos municipales, en un ambiente que ya refleja la proximidad de las elecciones locales de 2027.

En cuanto a la representación local, la regidora compostelana, Goretti Sanmartín, líder del gobierno municipal formado por BNG y Compostela Aberta, no participa en la ceremonia litúrgica en la Catedral, como viene siendo habitual. A su llegada, Miguel Santalices tomó posesión como delegado regio desde la tribuna, acompañado en lugares protocolarios por Alfonso Rueda, Alberto Núñez Feijóo, el delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, y la alcaldesa de Santiago.

Tras la revista militar, el delegado regio y el resto de autoridades se saludaron mutuamente bajo los soportales de Raxoi y más tarde, cerca de las 10:30, entraron en la Catedral para presenciar la misa, excepto la regidora que permaneció fuera. El encuentro entre la procesión civil y la eclesiástica tuvo lugar en el centro del Obradoiro con un saludo al arzobispo de Santiago, Francisco Prieto. La ceremonia finalizó sobre las 12:00 horas, momento en que la comitiva realizó el desfile de regreso hacia el Pazo de Raxoi.

Recepción en el Pazo de Raxoi

Al concluir la ceremonia religiosa, las autoridades fueron recibidas en el Pazo de Raxoi por la alcaldesa Goretti Sanmartín y la Corporación Municipal. La regidora definió a Santiago como "un lugar de paz, de memoria y de dignificación de las señales de identidad, que es patrimonio universal y acoge a todas las personas sin distinción", al tiempo que destacó la importancia de la diversidad.

Sanmartín aprovechó para hacer un llamado a "tejer redes" en colaboración entre todas las instituciones presentes, con el fin de fomentar el diálogo y la cooperación beneficiosos para la ciudadanía. Además, recordó que el cartel de las fiestas de este año rinde homenaje a Camilo Díaz Baliño, diseñador del conocido cartel en defensa del Estatuto de Galicia, cuyo plebiscito cumple 90 años, truncado por el golpe de estado de 1936, que también segó la vida de este pionero del diseño gallego y de figuras como el alcalde Ánxel Casal.

La alcaldesa subrayó: "Noventa años es demasiada espera para resignificar, dignificar, resarcir y recuperar lo que en muy pocos días se destruyó". Igualmente, instó a mantener presente el pasado sin dejarse llevar por "vientos del odio o de la polarización".

Variedad de vestimentas en el Obradoiro

El 25 de julio en la Praza do Obradoiro congregó no solo a autoridades con trajes oficiales, sino también a numerosos ciudadanos que lucían la camiseta de la Selección española, tras la reciente victoria en el Mundial. Este fenómeno adquiere relevancia local debido al jugador compostelano Borja Iglesias, quien se espera sea recibido próximamente en el Pazo de Raxoi, aunque la fecha está por definir. El contacto entre Iglesias y la concejala de Deportes, Pilar Lueiro, se mantiene, con felicitaciones y muestras de interés para organizar el acto oficial.

Junto a las camisetas de la Selección, algunos asistentes optaron por vestir prendas con elementos tradicionales gallegos, como el pañuelo al cuello de la diputada socialista Patricia Iglesias. Otros eligieron símbolos españoles integrados en su vestuario, como una invitada que combinó un cinturón con la bandera española junto a un traje blanco.

Un estilismo que llamó especialmente la atención fue el de la alcaldesa, que eligió un traje confeccionado con sábanas de lino en homenaje a Begoña Caamaño, obra de la diseñadora Melania Freire, con colaboración de la joyera artesana Rosa Méndez.