Desmantelada red de explotación sexual de mujeres chinas en Cádiz, Sevilla y Málaga
Agentes de la Policía Nacional han desmantelado una red criminal dedicada a la trata de mujeres chinas con fines de explotación sexual. Las víctimas eran captadas en su país natal mediante engaños y trasladadas a España, donde eran distribuidas entre diferentes inmuebles para ejercer la prostitución y en centros de masaje ubicados en las provincias de Cádiz, Málaga y Sevilla.
La Policía Nacional informó que la operación, desarrollada el 17 de junio, culminó con la detención de ocho personas, en su mayoría de nacionalidad china, siendo detenida la principal cabecilla de la organización. El dispositivo, que contó con la participación de más de 50 agentes, permitió realizar ocho registros domiciliarios en Los Barrios (Cádiz), Marbella y Estepona (Málaga) y Dos Hermanas (Sevilla).
Durante los registros, se localizaron once mujeres víctimas de explotación sexual. Además, se incautaron cerca de 100.000 euros en efectivo, aparentemente obtenidos mediante esta actividad ilícita. Se bloqueó el acceso a 22 cuentas bancarias, una de ellas con aproximadamente 120.000 euros, y se embargaron bienes muebles e inmuebles valorados en unos 70.000 euros. El patrimonio intervenido suma cerca de 900.000 euros.
La investigación reveló que las víctimas eran trasladadas directamente desde China a España, con los billetes financiados por la organización, generando una deuda que las mujeres debían saldar mediante la prostitución. Una vez en territorio español, eran repartidas en distintas viviendas de áreas como el Campo de Gibraltar, la Costa del Sol y la provincia de Sevilla.
Para aumentar la demanda, las mujeres eran trasladadas periódicamente entre los inmuebles bajo control de la red criminal. Los integrantes de la organización gestionaban anuncios en páginas especializadas, coordinaban las citas y supervisaban los lugares donde se explotaba sexualmente a las víctimas.
La Policía señaló que las víctimas vivían en condiciones insalubres, con aislamiento casi total del exterior y sólo podían moverse acompañadas por miembros de la organización. Además, permanecían bajo vigilancia constante mediante cámaras de seguridad accesibles para la líder de la red.
También se informó que la banda explotaba varios centros de masaje que simulaban una actividad comercial legal. En estos locales, las mujeres estaban igualmente sometidas a explotación sexual, llegando incluso a pernoctar allí, en una situación de semi esclavitud.