Rego alerta sobre 1.478 menores migrantes en Ceuta y pide colaboración a todos

La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, comparece ante la Comisión de Juventud e Infancia del congreso, a 31 de agosto de 2026, en Madrid (España).

En Ceuta, tras la llegada masiva de migrantes ocurrida el 30 de julio, se han identificado un total de 1.478 menores migrantes. Así lo ha informado la ministra responsable de Juventud e Infancia, quien ha hecho un llamado a colaborar para afrontar esta situación que afecta al país.

Actualmente, estos niños y niñas están bajo el cuidado del sistema de protección de la ciudad autónoma. La ministra insistió en dejar de lado cualquier enfrentamiento político y enfatizó la necesidad de unir esfuerzos para aliviar la tensión que atraviesa Ceuta en estos momentos.

El departamento a su cargo se enfoca en encontrar soluciones y establecer mecanismos de coordinación eficaces. Entre las medidas planteadas se encuentran los traslados a otras comunidades autónomas mediante acuerdos que permiten ofrecer cerca de 500 plazas gestionadas por entidades en la península, manteniendo la tutela de Ceuta. También se considera el acogimiento en familias y acciones contempladas en el artículo 35 de la Ley de Extranjería.

  1. Menores migrantes en Ceuta
    • Denuncia de la violencia

      Menores migrantes en Ceuta

      Se ha registrado un cambio en el perfil de los menores no acompañados que han llegado a Ceuta, con un aumento significativo en el número de niñas. Actualmente, ya se han identificado a 700 menores femeninas, muchas de ellas menores de 13 años.

      La ministra destacó que proteger a los niños en estos procesos es fundamental. Explicó que ningún Estado debería poder retener a un niño, expulsarlo o tomar decisiones sin conocer su identidad o paradero. Esto no representa un fallo burocrático, sino una conquista del sistema democrático que pone en primer plano el interés superior del menor.

      Denuncia de la violencia

      La titular de Juventud e Infancia condenó los actos violentos dirigidos contra la población migrante y los equipos de ayuda humanitaria en Ceuta. Subrayó la importancia de rechazar las imágenes preocupantes que muestran ataques a voluntarios, como los de Cruz Roja, que impedían la distribución de alimentos.

      Asimismo, criticó a los grupos ultraderechistas que llegaron a la ciudad para causar destrozos y quemar pertenencias de migrantes, dejando claro que ese tipo de acciones no defienden a Ceuta.

      Mencionó también la organización de rondas para perseguir a personas migrantes y pidió responsabilidad a quienes hablan sobre “cacerías” o expulsiones colectivas, recordando que el odio no soluciona la situación: lo que funciona es un Estado que actúa eficazmente.

      Destacó que los niños no son invasores. Apuntar a los menores como problema no protege fronteras, sino que en realidad esconde intereses geopolíticos usados para crear caos y lanzar amenazas. La primera prioridad debe ser diferenciar entre víctimas y responsables.

      Por último, la ministra rechazó normalizar discursos que vulneran los derechos humanos, señalando que no contribuirá a que la Comisión se convierta en un espacio para difundir racismo. Subrayó que ni el racismo ni el fascismo son opiniones políticas legítimas.