Una voz puede revelar la soledad: Valladolid utiliza inteligencia artificial para detectarla antes

La iniciativa, impulsada por el Ayuntamiento de Valladolid junto a Telefónica Tech y AcceXible, ha sido premiada por la Fundación Caser y tendrá continuidad en nuevas zonas de la ciudad en 2027

Proyecto Pergola | Contenido generado por IA

Hay problemas que no siempre se ven. La soledad no deseada es uno de ellos.

Una persona puede mantener sus rutinas, hacer la compra, responder al teléfono y seguir viviendo de manera autónoma. Y, sin embargo, encontrarse cada vez más aislada, con menos vínculos cotidianos y con una sensación creciente de desconexión.

Detectarlo a tiempo no es sencillo.

En Valladolid están ensayando una forma diferente de hacerlo: escuchar la voz.

El Proyecto Pérgola utiliza inteligencia artificial y tecnologías de análisis del habla para identificar posibles indicadores relacionados con el bienestar emocional y la soledad no deseada en personas mayores. La tecnología no sustituye a trabajadores sociales, voluntarios o redes de apoyo. Su función es mucho más concreta: ayudar a detectar antes dónde puede existir una situación que requiera atención

Cuando una conversación contiene más información de la que parece

La idea de partida es sencilla, aunque tecnológicamente compleja.

Durante una conversación telefónica, una persona no comunica solamente mediante las palabras que elige. Su voz contiene también ritmo, pausas, entonación, fluidez, energía y otros rasgos acústicos y lingüísticos.

El sistema utilizado en Pérgola analiza determinados biomarcadores vocales y elementos del lenguaje para buscar patrones que puedan estar relacionados con cambios en el estado emocional o con posibles situaciones de aislamiento.

Según la Fundación Caser, el proyecto utiliza biomarcadores vocales y técnicas de procesamiento del lenguaje natural obtenidos a través de conversaciones telefónicas estructuradas mediante preguntas abiertas. El objetivo es identificar indicadores de bienestar emocional que puedan facilitar una intervención más temprana desde los servicios sociales. 

Conviene subrayar una diferencia esencial: la inteligencia artificial no “diagnostica” la soledad.

No existe una máquina que pueda escuchar durante unos segundos a una persona y concluir de manera autónoma que está sola.

Lo que esta tecnología pretende hacer es detectar señales que merecen atención y proporcionar información adicional a quienes posteriormente deben valorar la situación.

Esa distinción es importante, porque coloca a la tecnología en el lugar adecuado: como herramienta de apoyo y no como sustituto de la relación humana.

Voluntarios que llaman, personas que responden

Pérgola se desarrolló inicialmente dentro del Plan Contigo del Ayuntamiento de Valladolid.

En las primeras fases, las conversaciones fueron realizadas por voluntarios del Banco de Voluntariado Cosocial. Las llamadas se dirigieron a personas de entre 70 y 80 años residentes en la zona sur de Valladolid y se realizaron durante octubre y noviembre de 2025. 

Durante esas llamadas, las personas participantes respondían a una serie de preguntas.

La inteligencia artificial analizaba posteriormente elementos del habla asociados al bienestar emocional.

Pero el proceso no terminaba ahí.

Cuando se identificaban posibles situaciones de riesgo, la información podía utilizarse para orientar a las personas hacia actividades y recursos municipales: desde los Centros de Vida Activa hasta iniciativas culturales, sociales o vinculadas con la naturaleza. 

Es precisamente ese segundo paso el que convierte al proyecto en algo más que un experimento tecnológico.

Detectar una posible situación de soledad no sirve de mucho si después nadie llama, escucha o acompaña.

Inteligencia artificial bajo supervisión humana

Telefónica Tech, que participa en el proyecto junto con el Ayuntamiento de Valladolid y AcceXible, presenta Pérgola como un ejemplo de inteligencia artificial aplicada a la atención social bajo supervisión humana.

La compañía destaca que las intervenciones telefónicas mantienen una dimensión personal y que el uso de la inteligencia artificial pretende reforzar —no sustituir— la capacidad de acompañamiento. 

La protección de la información también forma parte del diseño del proyecto.

Para realizar las llamadas y gestionar los datos, el Ayuntamiento habilitó un espacio seguro equipado con ordenadores y teléfonos destinado específicamente al programa. 

Es un elemento relevante en iniciativas de este tipo.

La voz puede contener información especialmente sensible sobre una persona, y cualquier desarrollo tecnológico aplicado al ámbito social necesita combinar utilidad, supervisión humana y garantías sobre el tratamiento de los datos.

Una ciudad en la que casi tres de cada diez personas tienen 65 años o más

Pérgola no surge de manera aislada.

Forma parte de una estrategia municipal más amplia relacionada con envejecimiento activo, prevención y atención de la soledad no deseada.

El contexto demográfico ayuda a entender la dimensión del problema.

Según el Ayuntamiento de Valladolid, aproximadamente el 28% de la población de la ciudad tiene 65 años o más

El envejecimiento de la población española plantea múltiples retos —sanitarios, asistenciales, económicos y residenciales— pero existe otro menos visible: el mantenimiento de las relaciones sociales.

Vivir más años no garantiza vivirlos acompañado.

La pérdida de la pareja, la reducción del círculo de amistades, la distancia respecto de hijos y familiares, los problemas de movilidad o la progresiva desaparición de rutinas laborales pueden reducir enormemente el número de relaciones cotidianas de una persona.

Por eso las políticas relacionadas con la longevidad están empezando a incorporar no solo aspectos médicos o asistenciales, sino también la conexión social como componente del bienestar.

En Valladolid, las actuaciones municipales de prevención y atención a la soledad no deseada alcanzaron a 13.100 personas mayores dentro de la estrategia desarrollada durante 2025-2026. 

De proyecto piloto a iniciativa reconocida

El Proyecto Pérgola ha recibido además reconocimiento externo.

En junio de 2026, la Fundación Caser concedió al Ayuntamiento de Valladolid el Premio Dependencia y Sociedad en la categoría de I+D+i por esta iniciativa. 

Los premios de 2026 recibieron 300 candidaturas, de las que 290 fueron finalmente evaluadas en sus distintas categorías. 

El jurado destacó precisamente el uso de inteligencia artificial y análisis del habla como herramientas para la detección precoz de la soledad no deseada.

La Fundación Caser señaló también otro aspecto interesante: el propio proceso de conversación puede tener un efecto positivo.

Es decir, incluso antes de que intervenga cualquier algoritmo, existe algo valioso en el simple hecho de que alguien llame y otra persona pueda hablar y sentirse escuchada. 

Ese detalle ayuda a entender quizá la principal enseñanza del proyecto.

La tecnología puede detectar.

Pero la conversación ya empieza a cuidar.

El proyecto continuará en 2027

Pérgola no se ha quedado en una experiencia puntual.

El Ayuntamiento de Valladolid confirmó el 24 de agosto de 2026 que el proyecto tendrá continuidad en 2027 y se extenderá a otras zonas de la ciudad, entre ellas Huerta del Rey o Parquesol. 

La fase inicial se había desarrollado en Zona Sur y Puente Colgante.

La continuidad del programa indica que el Ayuntamiento considera útil seguir explorando este modelo dentro de su estrategia de prevención de la soledad no deseada.

También supone algo importante desde el punto de vista de la innovación pública.

Muchas iniciativas tecnológicas comienzan como pruebas piloto y desaparecen cuando termina la fase experimental. En este caso, el proyecto avanza hacia una nueva etapa territorial.

Una pregunta mayor: ¿para qué queremos la inteligencia artificial?

El desarrollo acelerado de la inteligencia artificial suele provocar debates centrados en productividad, empleo, automatización o sustitución de tareas.

Pero proyectos como Pérgola plantean otra perspectiva.

La pregunta no es solamente qué puede hacer una inteligencia artificial, sino para qué decidimos utilizarla.

Analizar miles de variables, reconocer patrones o procesar lenguaje tiene valor tecnológico.

Utilizar esas capacidades para intentar detectar antes que una persona mayor está quedándose aislada introduce otra dimensión: la utilidad social.

Pérgola tampoco ofrece una solución definitiva al problema de la soledad.

La soledad no deseada tiene causas económicas, familiares, urbanas, sanitarias y culturales demasiado complejas como para reducirlas a un algoritmo.

Pero precisamente ahí reside el interés del proyecto.

No promete eliminar el problema.

Intenta encontrarlo antes.

Y llegar antes puede cambiar muchas cosas.

Puede significar descubrir que alguien lleva semanas sin apenas conversar con otra persona.

Puede permitir ofrecer una actividad comunitaria.

Puede activar servicios sociales.

Puede recuperar vínculos.

O sencillamente puede generar algo tan básico como una llamada.

La tecnología empieza donde termina la indiferencia

Una inteligencia artificial puede analizar una voz.

Puede detectar patrones.

Puede ordenar información.

Puede incluso señalar que existe una posible situación que merece atención.

Pero después debe suceder algo profundamente humano.

Alguien tiene que llamar.

Alguien tiene que escuchar.

Alguien tiene que acompañar.

Quizá esa sea la verdadera fortaleza de proyectos como Pérgola: no utilizar la tecnología para alejarnos de las personas, sino para intentar saber antes quién puede necesitarlas.

Porque la inteligencia artificial no sustituye al acompañamiento.

Pero puede ayudarnos a llegar antes.

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