Gestoras dudan que recompras del Tesoro de EEUU logren frenar los bonos

El presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump.
  1. Dudas sobre la bajada de rendimientos
  2. Composición y gestión de la deuda
  3. Impacto del conflicto en Oriente Próximo
  4. Presión inflacionaria de la IA

Dudas sobre la bajada de rendimientos

Las principales gestoras internacionales muestran escepticismo sobre si el plan del Tesoro de Estados Unidos de duplicar la recompra de bonos hasta más de 4.000 millones de dólares entre septiembre y noviembre logrará frenar la subida de los rendimientos a largo plazo.

Tras el anuncio realizado por Scott Bessent, secretario del Tesoro, el rendimiento a 30 años descendió hasta un 5,18 %, unas 15 centésimas menos que el pico del 18 de agosto. Por su parte, la rentabilidad a 10 años se mantuvo en torno al 4,64 %, 10 puntos básicos menos que su máximo reciente. En paralelo, los mercados bursátiles ganaron impulso y el oro recuperó terreno, situándose cerca de los 4.500 dólares la onza tras varios meses oscilando entre 4.000 y 4.200.

Desde la gestora Robeco resaltan que esta decisión busca enviar un mensaje claro: que al Tesoro estadounidense le preocupa el nivel de los rendimientos a largo plazo y está dispuesto a actuar para evitar que suban demasiado.

Sin embargo, esta política conlleva sus propios desafíos. Robeco señala que para financiar estas recompras, lo más probable es que el Tesoro siga emitiendo letras a corto plazo, algo que ya ha hecho en 2023.

Aunque la medida trajo un alivio momentáneo, los precios repuntaron nuevamente hasta 5,25 % en los bonos a 30 años y 4,7 % en los de 10 años. Eoin Walsh, gestor de Twenty Four AM, reconoce que ha habido cierta calma para los inversores en bonos, pero considera que las causas para una bajada importante de rendimientos en el futuro son limitadas.

Composición y gestión de la deuda

Una preocupación central para las gestoras es cómo está estructurada la deuda pública. Los expertos de Robeco sugieren que una posible solución para controlar los rendimientos sería que el Tesoro ajuste la emisión, reduciendo la cantidad de bonos de largo plazo.

Este posible cambio podría anunciarse en la próxima revisión trimestral de noviembre. Pero no todo es sencillo: acortar la duración media de la deuda implicaría que el Tesoro sea más sensible a las subidas o bajadas de tipos que establezca la Reserva Federal, lo que podría presionar para que esta mantenga o incluso suba las tasas.

En este sentido, Eiko Sievert, de Scope Ratings, recalca que sustituir deuda a largo plazo por instrumentos a corto puede reducir los costes temporales, pero aumenta el riesgo de tener que refinanciar más frecuentemente, lo que eleva la incertidumbre financiera. Su conclusión es que esta práctica no reemplaza la necesidad real de una consolidación fiscal.

Impacto del conflicto en Oriente Próximo

Sievert también comenta que las recompras no solucionan los problemas fiscales fundamentales de Estados Unidos. Muchos inversores están preocupados por la alta deuda, los déficits crecientes y la carga de pago de intereses que esto supone.

Actualmente, la deuda pública de EEUU supera los 40 billones de dólares, lo que representa el 123 % del PIB. Además, el déficit del Gobierno se estima en un 6,3 % del PIB para 2026, lo que incrementa aún más la deuda total.

Para Walsh, una clave para reducir los rendimientos y el coste de financiación sería un cese prolongado del conflicto entre EEUU e Irán. Esto abriría nuevamente el estrecho de Ormuz, favoreciendo precios de energía más bajos y, a su vez, nuevas bajadas de tipos por parte de la Fed.

No obstante, aclara que aunque un alto el fuego generaría un descenso en los rendimientos, es probable que estos se mantengan cerca del 4,5 % hasta que haya señales claras de baja inflación, lo que favorecería la flexibilización monetaria del banco central.

Presión inflacionaria de la IA

El conflicto no es el único factor que presiona al alza los precios. También el elevado gasto y endeudamiento de las grandes empresas tecnológicas que apuestan por la inteligencia artificial podría generar efecto inflacionario en el corto plazo.

Estas empresas, conocidas como hiperescaladoras, compiten con los bonos del Tesoro por atraer capital de inversores. Para ello necesitan ofrecer rendimientos atractivos, lo que incrementa la competencia por el ahorro y presiona al alza los rendimientos de la deuda pública.

Aunque el fin del conflicto en Oriente Próximo podría aliviar esta situación, para que la caída de rendimientos sea sostenida harían falta además un crecimiento económico más débil —que reduzca la inflación y favorezca recortes de tipos— y déficits fiscales más bajos, que limiten la necesidad de emitir deuda.

Sin embargo, estos escenarios parecen poco probables en el corto plazo, por lo que, salvo un fuerte choque deflacionario, es probable que la presión para mantener rendimientos altos y curvas de rendimiento pronunciadas continúe.