UE pone en marcha hoy las nuevas normas sobre envases que no se reciclan

Archivo - Imagen de recurso de botellas de plástico
Archivo - Imagen de recurso de botellas de plástico

La Unión Europea inicia este miércoles la aplicación de sus nuevas normas sobre envases y residuos relacionados, que buscan impulsar el uso de embalajes reciclables hacia el año 2030. Además, se introducirán metas progresivas para fomentar la reutilización y aumentar el contenido reciclado en los envases, junto con medidas que reducirán la generación de residuos dentro del bloque comunitario.

Este Reglamento de Envases y Residuos de Envases reemplaza el sistema previo, donde cada Estado miembro implementaba la normativa europea a través de sus propias leyes nacionales. Ahora, existirá un conjunto de reglas comunes, aplicables de forma directa en toda la Unión Europea, con los mismos parámetros para las empresas sin importar en qué país vendan sus productos.

Desde hoy, 12 de agosto, se aplican algunas medidas iniciales, como límites uniformes para la presencia de sustancias PFAS, llamados “químicos eternos”, en envases que estén en contacto con alimentos, debido a las preocupaciones sobre sus posibles riesgos para la salud.

  1. Armonización y trazabilidad
  2. Objetivos a partir de 2030
  3. Etiquetado y reciclaje
  4. Costos y adaptación
  5. Periodo de adaptación

Armonización y trazabilidad

En todo el territorio europeo se unifican conceptos como productor y fabricante, y se crean nuevas obligaciones para que la información permita rastrear los envases. Esto facilitará que las autoridades identifiquen al fabricante cuando detecten que un producto no cumple con las normas.

Bruselas ha puntualizado que esta información no tiene por qué aparecer directamente en el producto, sino que puede incluirse en documentos de envío o entrega. Por eso, las empresas no tendrán que cambiar de inmediato el etiquetado de los envases que ya están en el mercado.

Objetivos a partir de 2030

El cambio más importante vendrá en 2030, cuando se exijan envases reciclables y se impongan metas para fomentar su reutilización, así como requisitos para el contenido reciclado en ciertos plásticos.

Por ejemplo, las botellas de plástico PET para bebidas deberán tener al menos un 30% de material reciclado en ese año. También, los distribuidores de bebidas estarán obligados a reutilizar al menos el 10% del volumen de productos que comercializan.

Etiquetado y reciclaje

Asimismo, se modificará de forma gradual la información que los consumidores reciben para reciclar los envases. Antes de que acabe el año, Bruselas presentará unas normas para unificar el sistema de etiquetado en toda la UE, reemplazando las distintas indicaciones que hay ahora en los países y facilitando la identificación del contenedor adecuado para cada residuo.

Este reglamento reemplaza el sistema anterior, basado en una directiva europea que se trasladaba a las leyes nacionales, con normas de aplicación directa en todos los Estados miembros. La Comisión Europea trata así de eliminar las diferencias que enfrentan las empresas al vender el mismo envase en distintos mercados.

Costos y adaptación

La Comisión reconoce que la adaptación implicará costos iniciales para las compañías. No obstante, sostiene que la armonización debería permitir reducir gastos a largo plazo, ya que evitará que las empresas tengan que modificar sus embalajes para cumplir con diferentes exigencias nacionales.

Según la comisaria de Medio Ambiente, Resiliencia Hídrica y Economía Circular Competitiva, Jessika Roswall, "el reglamento sustituirá normas nacionales fragmentadas, difíciles de aplicar para los negocios en el mercado único. Sin embargo, estas nuevas normas también generan costos de adaptación, y se ha trabajado estrechamente con los operadores para implementarlas de modo pragmático y sin burocracia".

Periodo de adaptación

Durante esta fase inicial, Bruselas ha solicitado a las autoridades nacionales que, ante posibles incumplimientos de las nuevas normas, primero den advertencias y un plazo para que las empresas corrijan los errores, en lugar de imponer sanciones o retirar productos del mercado directamente.

La Comisión no ha establecido un plazo específico para este proceso gradual y señala que el tiempo para corregir irregularidades dependerá de la naturaleza del incumplimiento, con el fin de permitir que las empresas se ajusten poco a poco a las nuevas disposiciones.