Estudio revela cambios en la fauna silvestre de Chernóbil por la guerra en Ucrania
- Cambio en comportamiento de fauna en Chernóbil durante la guerra
- Impactos específicos en especies
- Zonas de exclusión y su valor ecológico
- Recomendaciones para la protección de ecosistemas en conflictos
Cambio en comportamiento de fauna en Chernóbil durante la guerra
Un estudio internacional, en el que participa la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), ha documentado modificaciones en el comportamiento de los animales que habitan la zona de exclusión de Chernóbil, vinculadas a la invasión rusa de 2022. Destaca entre estos cambios una reducción en la actividad nocturna de especies como el ciervo y el zorro.
Este análisis es el primero a nivel global que evalúa cómo la guerra afecta la biodiversidad de una región antes, durante y después de un conflicto, no limitándose únicamente al periodo posterior al mismo, según ha informado el CSIC. Los datos provienen de una red de cámaras trampa instaladas en enero de 2021, un año previo a la invasión, originalmente enfocadas en el seguimiento del lince euroasiático en el área.
Impactos específicos en especies
Desde el 24 de febrero hasta el 1 de abril de 2022, las tropas rusas ocuparon la zona, empleándola como corredor estratégico en su avance hacia Kiev, mientras se registraban bombardeos, movimiento de vehículos militares e incendios. Tras la retirada militar, el equipo pudo recuperar datos de 31 cámaras con el apoyo de las Fuerzas Armadas de Ucrania.
Analizando once especies, inicialmente se esperaba que los animales incrementaran su actividad nocturna para evitar a los humanos, postura que ya había sido observada previamente. No obstante, se encontró que zorros y ciervos disminuyeron su actividad nocturna en comparación con el año anterior durante el conflicto.
La visión de corzos bajó en tiempos de alta intensidad militar, mientras que la de liebres aumentó en contextos de anomalías térmicas, relacionadas con incendios forestales, indicando la sensibilidad de estas especies a diferentes factores de estrés. Se planteó que, durante la ocupación, estos animales podrían haber percibido a los humanos como amenazas letales equivalentes a sus depredadores naturales.
El estudio también observó que no todas las especies evitaban asentamientos humanos: jabalíes y perros mapache tendían a evitarlos, mientras que zorros y linces eran vistos con más frecuencia cerca de estos sitios, posiblemente usándolos como fuentes de recursos.
El investigador Marco Heurich, de la Universidad de Friburgo, recalcó que esta investigación permitió estudiar un escenario poco explorado, en contraste con estudios previos centrados en áreas de entrenamiento militar.
Zonas de exclusión y su valor ecológico
La zona de exclusión de Chernóbil, abandonada tras el accidente nuclear de 1986, ha evolucionado en las últimas décadas como un laboratorio natural para procesos de recuperación ecológica. Svitlana Kudrenko, investigadora principal del estudio, señaló que la baja presencia humana ha favorecido la recuperación y aumento de diversas especies silvestres.
Especies como el oso pardo, lince euroasiático, alce, ciervo, jabalí y lobo han recolonizado la región, algunas extinguidas localmente antes de la catástrofe o en bajas cantidades. El equipo resaltó que los efectos observados podrían ser solo una parte de las consecuencias ecológicas derivadas de la guerra, y que un conflicto prolongado podría generar alteraciones más profundas en el uso del hábitat y dinámica poblacional a largo plazo.
Recomendaciones para la protección de ecosistemas en conflictos
Ante la creciente militarización y las crisis ambientales globales, los investigadores subrayan la necesidad de implementar estrategias específicas para monitorear, analizar y proteger ecosistemas afectados por conflictos armados. Nuria Selva, coautora desde la Estación Biológica de Doñana-CSIC, expresó la urgencia de aumentar financiamiento y apoyo a investigadores trabajando en zonas de "rewilding" o restauración pasiva, actualmente limitados por la intensa actividad militar.
Asimismo, destacó la importancia de iniciativas como SAFE, que provee becas a científicos en riesgo debido a discriminación, persecución o violencia, para continuar el trabajo en instituciones europeas. Esta labor resulta crucial ante la permanencia del conflicto en Ucrania.