La OTAN se alista para cubrir el "reajuste" militar de EEUU en Europa
- Reajuste de fuerzas y señal de éxito
- La OTAN 3.0 y la mayor participación europea
- Preparativos para la cumbre de Ankara
- Controversias en el gasto militar europeo
Reajuste de fuerzas y señal de éxito
Los ministros de Defensa de la OTAN se reunieron en Bruselas con el fin de avanzar en la preparación de la próxima cumbre de la Alianza, programada para los días 7 y 8 de julio en Ankara. En este encuentro se abordó la cuestión del posible reajuste de las capacidades militares estadounidenses en Europa y Canadá, lo que plantea un desafío para los aliados europeos.
Estados Unidos comunicó su intención de desplazar hacia otras regiones, como el Indo-Pacífico, parte de sus fuerzas actualmente desplegadas en territorio europeo y canadiense. Este movimiento implicará una reducción en su contribución al 'Modelo de Fuerzas de la OTAN', que define los efectivos y recursos disponibles en caso de conflicto o ataque.
La OTAN 3.0 y la mayor participación europea
En febrero, el subsecretario de Defensa estadounidense Elbridge Colby adelantó el concepto de una "OTAN 3.0", basada en un mayor reparto de responsabilidades y una menor dependencia europea respecto a Estados Unidos. Con este enfoque, el bloque euroatlántico asumiría un rol más activo en su propia defensa convencional.
Ante este escenario, España, Alemania, Países Bajos y otros países están trabajando para incrementar su contribución y cubrir parte del vacío que dejará Estados Unidos. Este proceso se mantiene en una fase gradual y se centrará en capacidades convencionales, sin afectar la protección nuclear estadounidense ya presente en Europa.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha calificado el reajuste estadounidense como "una señal de éxito" y ha argumentado que es lógico que Europa asuma mayor responsabilidad. Rutte destacó que resulta "peculiar" depender tanto de una nación a ocho horas de vuelo para la defensa de un continente con 350 millones de habitantes, frente a una población europea de 600 millones.
Asimismo, afirmó que los aliados europeos y Canadá están preparados y capacitados para incrementar su papel en la seguridad colectiva, justificando la reducción estadounidense en este contexto.
Preparativos para la cumbre de Ankara
Los 32 ministros de Defensa de la OTAN prepararon los debates para la cumbre de líderes en Turquía. Entre los temas principales estuvo la revisión de los objetivos de capacidades de los Estados miembros y el seguimiento del compromiso para elevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB en 2035, según lo acordado en la reunión anterior en La Haya.
La agenda comprendió reuniones del Grupo de Planificación Nuclear y del Consejo del Atlántico Norte, con especial atención a las estrategias para respaldar a Ucrania. El Grupo de Contacto de Defensa a Ucrania, co-liderado por Alemania y Reino Unido, discutió cómo ampliar el apoyo militar y político al país.
Este grupo global, integrado por casi 60 naciones, acordó en febrero movilizar 30.000 millones de euros para Ucrania durante 2024, habiendo recaudado 21.000 millones hasta abril, con expectativas sobre futuras contribuciones.
Controversias en el gasto militar europeo
La reunión tuvo lugar pocos días después de la renuncia del exministro británico de Defensa John Healey, quien abandonó su cargo por desacuerdos relacionados con el gasto militar y acusaciones hacia su propio gobierno por insuficiente asignación de recursos.
Mark Rutte reconoció que cumplir con el compromiso de aumentar el gasto en defensa no resulta sencillo debido a la necesidad de equilibrar otros gastos públicos. Por su parte, el ministro italiano Guido Crosetto expresó apoyo a Healey y manifestó compartir muchas de sus preocupaciones sobre el gasto en defensa.
Estas situaciones reflejan las presiones que enfrentan muchos países aliados, incluidos los más poderosos, para cumplir con el objetivo del 5% del PIB destinado a defensa, del cual un 3,5% se destina a inversión militar directa y un 1,5% a inversiones relacionadas.
Fuentes internas destacan un debate sobre las dificultades para aumentar el gasto, pero aclaran que ello no significará mayor flexibilidad para los Estados miembros, dada la situación geopolítica actual marcada por la guerra en Ucrania y otros conflictos globales.