Nutricionistas alertan que el alcohol aumenta el riesgo de golpes de calor: "No existe una cantidad segura"

Archivo - Mujer bebiendo agua

 

El Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunitat Valenciana (CODiNuCoVa) alerta que el consumo de alcohol contribuye a la deshidratación y reduce la capacidad del cuerpo para regular su temperatura, incrementando así el riesgo de sufrir un golpe de calor durante el verano. Señalan que no existe una cantidad segura de alcohol para el cuerpo humano.

Los profesionales insisten en que ninguna bebida alcohólica cumple con la función de hidratar, recordando que la recomendación sanitaria vigente es evitar el consumo de alcohol, ya que siempre implica riesgos para la salud.

  1. Efectos del alcohol en verano
  2. Importancia de la hidratación constante
  3. Recomendaciones para una buena hidratación
  4. Síntomas de la deshidratación

Efectos del alcohol en verano

La presidenta de CODiNuCoVa, Maite Navarro, señala que persiste la falsa idea de que una cerveza fría o tinto de verano alivian el calor, cuando en realidad sucede lo contrario. El alcohol posee un efecto diurético que provoca la pérdida de agua y electrolitos a través de la orina, lo que contribuye a la deshidratación. Si a esto se suma la exposición a altas temperaturas, el riesgo de golpe de calor se incrementa.

El colegio también advierte que los riesgos del alcohol no se limitan solo a la época estival, sino que su consumo tiene efectos negativos durante todo el año. La recomendación oficial es clara: no hay una cantidad segura, y cualquier ingesta representa un peligro para la salud, que se ve agravado durante el calor debido a la deshidratación.

Importancia de la hidratación constante

Los dietistas-nutricionistas destacan que uno de los errores más comunes es beber solo al sentir sed, pero esta señal indica que el cuerpo ya ha empezado a perder agua necesaria para su buen funcionamiento.

Por ello, durante el verano es fundamental hidratarse de manera continua, aun sin tener sed. Además, se debe aumentar la ingesta de líquidos cuando se realiza ejercicio o se permanece mucho tiempo al aire libre. Es esencial salir siempre con una botella de agua, especialmente en casos de personas mayores, embarazadas y niños, que representan grupos de mayor riesgo.

Recomendaciones para una buena hidratación

Como norma general, los expertos aconsejan consumir entre 1,5 y 2 litros de líquidos diarios, adaptando esta cantidad según la edad, la actividad física y las condiciones ambientales.

El colegio recuerda que hidratarse bien no depende solo de las bebidas; los alimentos con alto contenido de agua también son clave para mantener el equilibrio hídrico en verano.

Por esta razón, recomiendan incrementar el consumo de frutas y verduras frescas de temporada, como la sandía, el melón, el melocotón, el tomate o el pepino, así como preparaciones como gazpachos y cremas frías. Estos alimentos aportan agua, vitaminas, minerales y nutrientes esenciales para el correcto funcionamiento del organismo.

Síntomas de la deshidratación

Los signos iniciales de deshidratación incluyen dolor de cabeza, mareos, cansancio, sequedad en la boca, irritabilidad, pérdida de apetito y reducción en la cantidad de orina. Si no se corrige, pueden aparecer alteraciones en el estado de conciencia, fiebre alta, convulsiones o incluso un golpe de calor.

Maite Navarro recalca que mantener una adecuada hidratación es una medida simple y efectiva para proteger la salud durante el verano. Priorizar el consumo de agua, alimentos frescos y evitar el alcohol puede prevenir problemas graves y permitir disfrutar de la temporada sin riesgos.

La corporación colegial subraya que los grupos con mayor vulnerabilidad frente a la deshidratación en verano son las personas mayores, mujeres embarazadas, niños, pacientes con enfermedades crónicas y quienes realizan actividades físicas o laborales al aire libre.