Olas de calor modifican la compra: más alimentos frescos y riesgo de desperdicio
- Cambios en la compra y el consumo de alimentos durante el verano
- Rutinas veraniegas y su influencia en el desperdicio alimentario
- Alimentos que más desperdicio generan en época estival
Cambios en la compra y el consumo de alimentos durante el verano
Las olas de calor que recorren Europa no solo repercuten en la salud o el consumo energético, sino también modifican nuestros hábitos a la hora de comprar y consumir alimentos. Cuando llega el verano, los hogares optan por productos frescos, ligeros y fáciles de preparar, como frutas, verduras, ensaladas o platos fríos, que son especialmente delicados frente a las altas temperaturas.
Este giro en los hábitos de consumo hace que el verano sea una época especialmente propensa al desperdicio de alimentos. Las compras improvisadas, el cambio de rutina, las vacaciones, las salidas fuera de casa o transportar alimentos sin mantener la cadena de frío favorecen que alimentos aún consumibles acaben en la basura.
En este contexto,Phenix, empresa experta en gestionar excedentes alimentarios, alerta sobre la necesidad de comprender cómo varían las compras en verano y qué alimentos requieren mayor cuidado para evitar el desperdicio.
Rutinas veraniegas y su influencia en el desperdicio alimentario
No solo el calor influye en el aumento del desperdicio de alimentos en verano. Cambios en las rutinas como vacaciones, desplazamientos, comidas fuera de casa o planes improvisados afectan la organización de las compras y el consumo, generando una menor eficacia en la planificación doméstica. Esto provoca que algunos productos frescos permanezcan sin usar durante más tiempo del recomendable.
Además, conservar los alimentos durante el verano exige especial atención. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición insiste en que mantener la cadena de frío es imprescindible en comidas al aire libre, conservando los productos refrigerados hasta el momento de su consumo. Por eso, si se planifica pasar tiempo en la playa, campo o hacer un picnic, es recomendable llevar neveras portátiles con acumuladores de frío para que los alimentos frescos no se estropeen prematuramente.
Para evitar el desperdicio, es aconsejable reducir el tiempo entre la compra y la refrigeración en casa, categorizar alimentos en función de su necesidad de frío, y organizar la nevera colocando delante aquellos que deben consumirse primero. Aplicar la regla de "first in, first out" puede ayudar a sacar el máximo partido a los productos y minimizar pérdidas.
Alimentos que más desperdicio generan en época estival
Los alimentos estrella en verano también son los que más desperdicio generan. Según datos recientes del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, las frutas representan el 32,4% de los productos que los hogares españoles tiran sin usar, mientras que las verduras y hortalizas suponen otro 13,8%. Estas dos categorías suman casi la mitad del desperdicio doméstico.
Esto es especialmente relevante en verano, ya que se incrementa la ingesta de alimentos frescos, ligeros y de temporada. Frutas, verduras, ensaladas, gazpachos o platos fríos dominan la lista de la compra, pero requieren una planificación cuidadosa para evitar que maduren o se deterioren antes de ser consumidos.
El desperdicio no afecta sólo a productos sin usar, sino también a preparaciones. Los datos ministeriales indican que ensaladas y platos con base vegetal se encuentran entre las recetas más desperdiciadas en el hogar durante el verano. Por ello, ajustar las raciones y preservar adecuadamente las preparaciones es clave para reducir pérdidas.
Otros productos frescos típicos del verano, como lácteos, pescados, carnes, huevos, salsas y restos de comidas cocinadas, también necesitan una refrigeración óptima para mantener su calidad y seguridad. El desperdicio en estos casos suele estar relacionado tanto con comprar en exceso como con problemas en la conservación o la ruptura de la cadena de frío.
"El desperdicio alimentario no depende solo de lo que compramos, sino también de cómo lo conservamos y cuándo lo consumimos. Estamos en un momento en el que las olas de calor son cada vez más frecuentes y es fundamental prestar más atención a los productos frescos y perecederos, ajustar las cantidades a las rutinas reales del verano y evitar que alimentos todavía aptos para el consumo terminen en la basura", destaca Alejandro Andreu, Head of Iberia de Phenix.