El exDAO Pino afirma que Kitchen fue una "operación de inteligencia" para rastrear fondos de Bárcenas en Suiza

Archivo - El exDAO de la Policía Nacional Eugenio Pino durante el primer día del juicio de la Operación Kitchen, en la Audiencia Nacional, a 6 de abril de 2026, en San Fernando de Henares, Madrid (España).

 

El exdirector adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, Eugenio Pino, defendió este lunes durante su declaración ante la Audiencia Nacional en el juicio de la 'Operación Kitchen' que la acción que se llevó a cabo fue realmente "una operación de inteligencia" destinada a rastrear el dinero que el extesorero del PP, Luis Bárcenas, podría haber ocultado en cuentas bancarias suizas en 2013.

Esta afirmación se realizó en el marco del proceso judicial por el supuesto espionaje organizado ese mismo año por el Ministerio del Interior, bajo el gobierno de Mariano Rajoy, con el objetivo de obtener información sobre Bárcenas que comprometiera a dirigentes del PP y supuestamente entorpeciera la investigación sobre la existencia de una contabilidad paralela dentro del partido.

  1. Detalle de la operación Kitchen
  2. Captación del chófer Ríos
  3. Rol de Villarejo y pagos a confidentes
  4. Denegaciones sobre actuaciones irregulares
  5. Desvinculaciones y confidencialidad

Detalle de la operación Kitchen

Según explicó Pino, en 2013 la DAO recibió información que indicaba que Sergio Ríos, entonces chófer de Bárcenas y acusado en el juicio por haber sido captado como confidente, había sido "propuesto" para viajar en coche a Suiza con el propósito de traer dinero de Bárcenas.

El exDAO aclaró que el nombre 'Operación Kitchen' fue una denominación dada por un periodista, mientras que desde la perspectiva policial la misión era organizar un operativo para interceptar el dinero, no documentos. De acuerdo con Pino, existían indicios sobre la existencia de varias cuentas bancarias secretas vinculadas a Bárcenas.

Captación del chófer Ríos

La responsabilidad de captar a Ríos como colaborador recayó, según Pino, en el comisario jubilado José Manuel Villarejo, también acusado en el juicio. Villarejo notificó a Pino su disposición para colaborar y fue autorizado a realizar pagos con fondos reservados, justificando la necesidad dado que Ríos carecía de empleo y recursos ante la prisión provisional de Bárcenas en el marco del 'caso Gürtel'.

El DAO confirmó que autorizó un pago mensual de 2.000 euros al confidente, una cantidad que calificó como estándar para este tipo de colaboraciones, siendo Villarejo el encargado de administrar dichos pagos.

Rol de Villarejo y pagos a confidentes

Sobre la operación, Pino indicó que recibió información del comisario Andrés Gómez Gordo alertando que Ríos estaba siendo abordado por otras fuerzas policiales, en particular la Guardia Civil, para captarlo como colaborador, lo que provocó una reacción inmediata desde la Policía Nacional.

Respecto a Villarejo, lo definió como "un agente libre" dedicado a obtener información y gestionar fuentes, encargándose de las tareas que se le encomendaban. Negó que él o el comisario Enrique García Castaño hubieran actuado de forma ilícita o irregular durante esta operación.

Denegaciones sobre actuaciones irregulares

Pino calificó como falso que García Castaño hubiera accedido al lugar de trabajo de la esposa de Bárcenas para recabar información, cuya afirmación fue declarada por un comisario durante la instrucción. También manifestó no haber tenido conocimiento de ningún volcado de dispositivos electrónicos llevado a cabo por agentes vinculados a Castaño en una cafetería Vips en Madrid.

Además, negó haber informado al exministro del Interior Jorge Fernández Díaz o a su segundo, Francisco Martínez, sobre vigilancias hechas a Rosalía Iglesias, esposa de Bárcenas. Asimismo, se desligó de cualquier relación entre la entrada de Ríos en la Policía Nacional y sus servicios como confidente, señalando que conoció al chófer en los pasillos de la Audiencia Nacional durante el proceso judicial.

Desvinculaciones y confidencialidad

Pino explicó que Villarejo nunca reveló el número total de confidentes en la operación, explicando que la policía mantiene estricta confidencialidad sobre estos datos, siendo estos "sagrados" y prohibidos de divulgar. Según los informes, Villarejo gestionaba a varios colaboradores identificados con la letra K y un número correspondiente, siendo Ríos designado como K2.

Finalmente, Pino eximió al exjefe de Asuntos Internos Marcelino Martín Blas de participación en la trama, asegurando que aunque inicialmente fue propuesto para captar a Ríos, Villarejo asumió esa responsabilidad sin involucrar a Martín Blas posteriormente, destacando la enemistad entre ambos, que calificó de intensa y sorprendente.