La adicción al ejercicio es real, pero a menudo se exagera

Joven haciendo ejercicio
  1. Adicción al ejercicio no es lo mismo que compromiso
  2. Cuando el ejercicio pasa de ser saludable a problema
  3. La necesidad de una mayor concienciación y mejores investigaciones

Un estudio internacional ha clarificado que dedicar muchas horas al gimnasio o mantener una rutina constante de ejercicio no implica necesariamente que alguien sea adicto, desmontando el alarmismo que rodea a la denominada "adicción al ejercicio". Este fenómeno, aunque real, afecta significativamente solo a un pequeño grupo de personas.

Con el crecimiento de la cultura fitness y la tendencia creciente a evitar días de descanso, nuevas investigaciones están cuestionando las ideas previas sobre este tipo de adicción. La problemática existe, pero habitualmente se malinterpreta y se exagera más de lo que realmente sucede.

Publicado en el 'Journal of Behavioral Addictions', el análisis subraya que la adicción al ejercicio se manifiesta cuando una persona pierde el control, persistiendo en su rutina a pesar de lesiones, enfermedades o en detrimento de sus relaciones personales y obligaciones laborales, provocando daños físicos y conflictos emocionales.

Adicción al ejercicio no es lo mismo que compromiso

El profesor Zsolt Demetrovics, especialista en conductas adictivas de la Universidad de Flinders en Australia, alerta sobre la confusión generalizada. “Cifras ampliamente citadas sugieren que hasta el 42% de algunas poblaciones que hacen ejercicio corren el riesgo de ser etiquetadas como adictas al ejercicio”, afirma.

Por su parte, Attila Szabo, profesor de psicología en la Universidad Széchenyi István de Hungría y coautor del estudio, explica que "si bien las herramientas de detección pueden indicar un posible riesgo, no pueden diagnosticar la adicción al ejercicio, lo que significa que a menudo se difumina la línea entre el daño real y el compromiso saludable".

El experto aclara que los deportistas muy motivados y quienes entrenan con constancia pueden ser erróneamente categorizados, pero es fundamental distinguir entre dedicación y adicción. "Estar dedicado al ejercicio físico no es lo mismo que una adicción", puntualiza.

El informe recalca que la pasión, disciplina y altos volúmenes de entrenamiento, especialmente en atletas, suelen ser beneficiosos y no problemáticos. El profesor Demetrovics enfatiza que la clave está en determinar si el ejercicio es una elección o una imposición personal.

Cuando el ejercicio pasa de ser saludable a problema

Los problemas relacionados con el ejercicio suelen estar ligados a causas más profundas, como presiones sociales sobre la imagen corporal, ansiedad, depresión y trastornos alimentarios. “Los factores subyacentes suelen ser más complejos que los propios entrenamientos, ya que las presiones sociales en torno a la imagen corporal y el rendimiento, junto con problemas de salud mental como la ansiedad y la depresión, desempeñan un papel importante", expone Demetrovics.

De hecho, hay una ausencia de consenso en cuanto a la definición formal de “adicción al ejercicio”. Actualmente, no se reconoce como diagnóstico médico oficial y se emplean más de 30 herramientas de evaluación distintas, dificultando su medida y detección uniforme. Esto ha llevado a una sobreestimación del problema y a patologizar actividades de ejercicio que son normales y saludables.

Los investigadores Bhavya Chhabra, de la Universidad ELTE Eötvös Loránd, y Attila Szabo insisten en que existen señales claras que indican cuando el ejercicio tiene un carácter compulsivo. "Hacer ejercicio a pesar del dolor o las lesiones, sentir ansiedad o culpa al faltar a las sesiones, o priorizar constantemente el entrenamiento sobre el descanso, las relaciones o las responsabilidades son señales de que el ejercicio puede estar pasando de ser algo placentero a algo compulsivo", señala Szabo.

Su recomendación no es reducir la actividad física, sino practicarla inteligentemente, incluyendo días de descanso, priorizando el bienestar general en lugar de la apariencia o el rendimiento, y buscando ayuda si se siente como una obligación en lugar de como una decisión voluntaria.

La necesidad de una mayor concienciación y mejores investigaciones

Este estudio internacional, en el que participaron investigadores de Australia, Hungría y Reino Unido, destaca también la importancia de sensibilizar a profesionales de la salud, entrenadores y a la sociedad en general sobre este tema. Reclama además la necesidad de investigaciones clínicas y estudios a largo plazo que permitan comprender con mayor precisión cuándo el ejercicio puede convertirse en algo perjudicial.

En palabras del profesor Demetrovics, “en una cultura que valora el esfuerzo constante, más no siempre es mejor, y mantenerse sano implica saber cuándo retroceder y cuándo seguir adelante”.