Tomar un baño en ríos y lagos puede causar problemas en la piel y el estómago

Archivo - Imagen de recurso de personas nadando en un río.
Archivo - Imagen de recurso de personas nadando en un río.

Pasar tiempo bañándose en ríos y lagos puede aumentar más del doble la probabilidad de sufrir problemas en la piel, según revela un estudio realizado por la Universidad de East Anglia, en Reino Unido. Además, altos niveles de bacterias relacionadas con contaminación fecal incrementan el riesgo de trastornos estomacales.

Este análisis se basó en datos de 2.368 personas que formaron parte de un ensayo poco común llevado a cabo en cuatro lugares de baño de agua dulce en Hungría. Los voluntarios fueron asignados al azar para nadar durante 10 minutos, sumergiendo la cabeza al menos tres veces, o bien quedarse en la orilla sin mojarse.

El profesor Paul Hunter, líder del estudio, explicó que quienes se metieron al agua tenían más del doble de posibilidades de presentar irritaciones cutáneas como erupciones, picazón o úlceras, en comparación con los que no entraron. También se notó que el riesgo de problemas gastrointestinales aumentaba conforme se elevaban en el agua las concentraciones de 'E. coli' y virus que infectan bacterias intestinales, indicadores claros de contaminación fecal.

  1. Datos del estudio
  2. El picor del nadador
  3. Importancia del control del agua

Datos del estudio

La investigación, publicada en la revista 'International Journal of Hygiene and Environmental Health', aporta pruebas firmes de que la contaminación en zonas de baño de agua dulce se traduce en enfermedades reales para quienes se bañan allí. A pesar de que en los cuatro sitios estudiados las aguas cumplían con las normas europeas, se encontró una relación directa entre niveles mayores de contaminación microbiana y la aparición de enfermedades.

Por cada aumento de diez veces en la concentración de 'E. coli', el riesgo de sufrir problemas gastrointestinales subía aproximadamente un 73 %. También se detectó que altos niveles de colífagos somáticos, un tipo de virus bacteriano, estaban vinculados con un 45 % más de riesgo de enfermedad.

Según los autores, estos microorganismos son indicadores más fiables del riesgo sanitario en ríos y lagos que los enterococos intestinales, que suelen ser los más utilizados en ciertas normas internacionales. Además, los expertos apuntan que las aguas dulces y las costeras deberían tener parámetros diferentes, ya que la respuesta bacteriana no es igual en ambos ambientes.

El picor del nadador

Un hallazgo sorprendente fue que los problemas en la piel aumentaban entre quienes nadaban, sin importar los niveles de contaminación fecal. Esto podría explicarse por la presencia de organismos naturales no vinculados a las aguas residuales, como la dermatitis cercarial, también llamada picor del nadador. Este trastorno es causado por parásitos provenientes de aves acuáticas que penetran la piel y provocan erupciones con picazón.

Además, se considera que contaminantes de origen agrícola o industrial podrían tener algún impacto en estas molestias cutáneas.

Importancia del control del agua

La natación en entornos naturales ha ganado popularidad, y muchos resaltan sus beneficios físicos y mentales. Sin embargo, las organizaciones ambientales han alertado constantemente sobre la contaminación y los vertidos que afectan estos espacios.

El equipo investigador concluye que controlar las concentraciones de 'E. coli' y otros indicadores relacionados es esencial para evitar enfermedades gastrointestinales y proteger la salud pública, subrayando la necesidad de mantener un monitoreo constante de la calidad del agua en zonas recreativas.