Lo que realmente importa para la salud: calidad de la dieta, no el procesamiento
Un reciente estudio ha puesto sobre la mesa una idea clave: la calidad nutricional de los alimentos pesa más que el grado de procesamiento cuando se habla de salud a largo plazo.
Analizando datos de más de 200,000 personas, los investigadores encontraron una fuerte relación entre una alimentación de buena calidad y un menor riesgo de enfermedades del corazón, diabetes tipo 2 y mortalidad. Sin embargo, el nivel de procesamiento de los alimentos consumidos no mostró un impacto significativo en estas asociaciones.
Xiaowen Wang, doctora en Nutrición e investigadora en la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, apunta que, aunque muchos alimentos ultraprocesados pueden ser poco saludables y conviene limitar su consumo, el simple hecho de ser procesados no los vuelve dañinos de forma automática.
- Calidad nutricional versus procesamiento de alimentos
- Componentes de la dieta y clasificación
- Implicaciones de los resultados en la alimentación
Calidad nutricional versus procesamiento de alimentos
Los resultados presentados en NUTRITION 2026, evento anual de la Sociedad Estadounidense de Nutrición, sugieren que la atención debería centrarse en la alimentación global más que en el nivel de procesamiento de los alimentos. Una dieta saludable basada en plantas, llena de cereales integrales, frutas, verduras, frutos secos, legumbres y aceites vegetales saludables, puede ser beneficiosa incluso si incluye algunos alimentos procesados.
La calidad nutricional y el consumo de ultraprocesados suelen estar estrechamente ligados, ya que estos productos muchas veces contienen añadidos poco saludables como azúcares, sodio y harinas refinadas. Sin embargo, ciertos ultraprocesados, como cereales fortificados, legumbres enlatadas o lácteos vegetales, aportan nutrientes valiosos, fibra y antioxidantes, ayudando a mantener una dieta equilibrada.
Componentes de la dieta y clasificación
En este trabajo, los científicos separaron el impacto del procesamiento del alimento del impacto de la calidad general de la dieta. Para ello, usaron datos recogidos entre los años 1980 y 2020, de más de 200,000 adultos estadounidenses, evaluando cuánto priorizaban los productos vegetales frente a los animales, y la calidad nutricional de su dieta usando el índice de dieta basada en plantas.
El análisis no excluyó a veganos ni vegetarianos, pero se concentró en los alimentos vegetales para comparar la calidad y el procesamiento de forma consistente. Aplicando la clasificación Nova, organizaron a los participantes según cuatro patrones alimenticios:
- Ultraprocesados saludables: cereales integrales para desayuno con leche vegetal fortificada, yogur vegetal, pan integral y fruta enlatada.
- Mínimamente procesados saludables: avena con fruta fresca y frutos secos, ensalada de quinoa con verduras y aceite de oliva, sopa casera de lentejas.
- Ultraprocesados poco saludables: comidas rápidas, patatas fritas, refrescos, postres envasados y bocadillos refinados.
- Mínimamente procesados poco saludables: arroz blanco, zumo de frutas, patatas y postres caseros con harina refinada y azúcar.
Implicaciones de los resultados en la alimentación
Alrededor de la mitad de los participantes experimentaron muerte o desarrollaron enfermedades cardíacas o diabetes tipo 2 durante el seguimiento. Los análisis mostraron que el riesgo de estos problemas venía determinado principalmente por la calidad de la dieta: dietas saludables estaban asociadas con menor riesgo, mientras que dietas poco saludables se vinculaban a un riesgo mayor.
Curiosamente, dentro de cada grupo, el riesgo fue similar sin importar si los alimentos eran ultraprocesados o mínimamente procesados. Esto pone en duda la idea de usar exclusivamente el grado de procesamiento como marcador de una alimentación sana.
La clasificación Nova no evalúa la calidad nutricional, por lo que alimentos saludables pueden estar categorizados como ultraprocesados, y aquellos mínimamente procesados podrían no ser saludables. Wang advierte que recomendar evitar todos los alimentos ultraprocesados podría reducir la calidad general de la dieta, pues algunos ultraprocesados aportan beneficios mientras que ciertos mínimamente procesados pueden ser perjudiciales.
Por esto, se aconseja priorizar la calidad y densidad nutricional de los alimentos, lo que ayuda a reducir el riesgo de enfermedades crónicas. Las guías alimentarias deberían enfocarse en promover dietas de alta calidad —como la mediterránea o las basadas en plantas— y no centrarse tanto en el nivel de procesamiento.
También se sugiere incentivar a los fabricantes a mejorar la composición nutricional de los alimentos envasados, para facilitar que una dieta saludable basada en plantas sea accesible y sencilla de seguir para todos.