El calor en verano puede agravar migrañas, aunque no suele ser causa directa

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El verano y el aumento de las temperaturas suelen influir en la frecuencia e intensidad de las cefaleas y migrañas, aunque raramente se consideran la causa directa del dolor. Según la doctora Lucía Vidorreta Ballesteros, coordinadora de la Unidad de Cefaleas en el Hospital Quirónsalud San José, el calor generalmente funciona como un detonante que contribuye a la aparición de estos dolores.

Este incremento en los episodios dolorosos durante la temporada estival responde a una mezcla de factores ambientales y fisiológicos, muchos de ellos susceptibles de ser controlados. La especialista destaca que el calor puede desencadenar procesos que favorecen la cefalea, más allá de actuar como un desencadenante aislado.

  1. Factores relacionados con cefaleas en verano
  2. Medidas para prevenir los dolores de cabeza en el verano

Factores relacionados con cefaleas en verano

El término "cefaleas por calor" no se ajusta con precisión a la evidencia científica, dado que las temperaturas altas rara vez provocan dolor directamente. La deshidratación es uno de los principales mecanismos implicados, junto con la exposición prolongada a la luz solar intensa. Permanecer varias horas bajo el sol o en lugares muy luminosos puede desencadenar una crisis de cefalea.

También se considera relevante la humedad ambiental, ya que ciertos estudios muestran una relación entre sus cambios y el aumento de episodios de migraña. Las variaciones en la presión atmosférica, típicas de tormentas de verano o alteraciones bruscas del clima, son desencadenantes meteorológicos bien identificados. A estos factores se añaden otros propios del período vacacional, como trastornos en los patrones de sueño, alteraciones en las horas y tipos de ingesta, consumo de alcohol, viajes prolongados y mayor esfuerzo físico bajo condiciones calurosas.

Medidas para prevenir los dolores de cabeza en el verano

Las personas que sufren migraña con anterioridad presentan una mayor sensibilidad a los cambios ambientales del verano. La experta explica que este grupo suele notar un agravamiento de sus síntomas con el calor y tras una exposición prolongada al sol.

Entre las recomendaciones para disminuir el riesgo de cefaleas se encuentran mantener una hidratación constante durante todo el día, sin esperar a sentir sed; incrementar la ingesta de líquidos en días calurosos o durante la actividad física; evitar la exposición al sol en las horas centrales; y usar gafas de sol o protección en la cabeza al estar al aire libre.

Es aconsejable también buscar entornos frescos o climatizados cuando haya altas temperaturas, respetar horarios habituales de sueño y alimentación, limitar el alcohol, que incrementa la deshidratación, así como reducir comidas pesadas o procesadas. El ejercicio físico debe disminuirse en intensidad cuando el calor sea intenso.

Para las personas con migraña, registrar los posibles factores desencadenantes puede facilitar la identificación del impacto que causan diversos elementos estivales. Aunque la mayoría de cefaleas provocadas por el calor suelen ser leves y mejorar con hidratación y reposo, se debe acudir a atención médica si el dolor se acompaña de fiebre elevada, confusión, dificultades en el habla, pérdida de consciencia o signos de golpe de calor.