Eclipse: mirar sin gafas adecuadas puede causar daños irreversibles, ¡cuidado!
El próximo 12 de agosto España será testigo de un eclipse total de Sol que se podrá ver al atardecer. Sin embargo, mirar este fenómeno sin la protección adecuada puede causar daños oculares graves y permanentes. La alerta la lanza Elena Salobrar, investigadora de la Universidad Complutense de Madrid, quien explica que el ojo humano, aunque está diseñado para adaptarse a distintos niveles de luz, no soporta la exposición directa al Sol.
Salobrar describe el ojo como un sistema óptico impresionante, capaz de ajustarse desde la oscuridad total hasta la luz intensa del mediodía. Pero mirar de frente al Sol concentra toda su energía en un punto diminuto de la retina, específicamente en la fóvea, la zona que ofrece la máxima nitidez visual. Esto provoca quemaduras irreversibles que dañan el tejido ocular más importante.
El mayor peligro radica en que la retina no tiene receptores para el dolor. Por esta razón, es posible que una persona esté sufriendo daños sin darse cuenta. Mientras que normalmente el deslumbramiento o la necesidad de apartar la vista actúan como un freno natural, durante un eclipse parcial ocurre algo engañoso: la reducción de la luz ambiente hace que las pupilas se dilaten, dando la falsa sensación de que mirar no es dañino.
- Por qué es peligroso mirar el Sol durante un eclipse
- Qué es la retinopatía solar y cómo afecta la vista
- Las gafas de sol no protegen ante un eclipse
- Cómo identificar las gafas de eclipse seguras
- Momento exclusivo para retirar las gafas durante la totalidad
Por qué es peligroso mirar el Sol durante un eclipse
La luz ultravioleta e infrarroja que emite el Sol sigue llegando con intensidad, aunque la luz visible disminuya durante el eclipse, afectando sin protección. En esos momentos, el ojo se abre más buscando luz y queda vulnerable justo cuando el cerebro baja la guardia. Esta combinación puede causar daños ocultos sin que el afectado sienta dolor ni advertencias inmediatas.
Qué es la retinopatía solar y cómo afecta la vista
Este daño en la retina, conocido como retinopatía solar, se produce por la radiación ultravioleta que genera radicales libres, dañando las células fotorreceptoras, y por la energía infrarroja que térmicamente "cocina" el tejido retinal. Los síntomas pueden aparecer horas después e incluyen visión borrosa, manchas oscuras, distorsión de las formas, sensibilidad a la luz y dolor de cabeza.
Según Salobrar, en casos leves parte del daño puede mejorar, pero las exposiciones prolongadas o repetidas causan lesiones permanentes e irreparables, ya que no existe tratamiento alguno que pueda restaurar una fóvea quemada.
Las gafas de sol no protegen ante un eclipse
Es fundamental entender que las gafas de sol normales no ofrecen la protección necesaria para observar un eclipse solar. Aunque pueden bloquear parte de la luz visible, no filtran la peligrosa radiación ultravioleta ni la infrarroja. Usarlas durante un eclipse es, por tanto, inútil y puede incluso aumentar el riesgo de lesión.
Cómo identificar las gafas de eclipse seguras
Las gafas homologadas para eventos solares deben cumplir con la norma ISO 12312-2, lo que significa que solo permiten el paso de una cantidad mínima de luz (menos del 0,0032 %). Estas gafas tienen filtros especiales, como el polímero negro o láminas de Mylar metalizado, que bloquean toda la luz visible y las radiaciones dañinas.
El sello ISO 12312-2 debe estar impreso en las varillas de las gafas. Una forma sencilla de comprobar su efectividad es mirar a través de ellas: solo debería verse el disco solar, sin otras fuentes de luz. Si se detectan otras luces, el filtro no es seguro.
También se pueden usar filtros solares certificados para telescopios y binoculares (colocados siempre en el objetivo) o la técnica de proyección indirecta con objetos simples, como una espumadera, un colador o un agujero pequeño en una hoja, que permiten observar el eclipse sin exponer la vista.
Momento exclusivo para retirar las gafas durante la totalidad
Solo durante la fase de totalidad del eclipse, cuando la Luna cubre completamente al Sol, es seguro quitarse las gafas y contemplar la corona solar a simple vista. Este espectáculo es breve y debe disfrutarse con precaución extrema, ya que en cuanto aparece el primer destello del Sol debe retomarse la protección para evitar daños irreversibles.
El director del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, Álvaro Fernández-Vega, coincide en el peligro de mirar al Sol sin filtro. La fóvea, crucial para la visión detallada, puede resultar gravemente dañada, causando pérdida central irreversible que afecta la calidad de vida.
Un eclipse es una oportunidad única para disfrutar del cosmos, pero la prioridad debe ser siempre preservar la salud ocular para seguir viendo con claridad muchos años más.