Reducción del 50% en marcapasos tras sustitución valvular aórtica mínimamente invasiva
- Ensayo clínico reduce el riesgo de marcapasos tras sustitución valvular aórtica
- Resultados del estudio piloto
- Implicaciones clínicas y sanitarias
Ensayo clínico reduce el riesgo de marcapasos tras sustitución valvular aórtica
Un ensayo liderado por el Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica de Alicante (Isabial) junto al Servicio de Cardiología del Hospital General Universitario Doctor Balmis ha conseguido disminuir a la mitad la necesidad de implantar un marcapasos permanente en pacientes que reciben una sustitución valvular aórtica mínimamente invasiva por estenosis aórtica.
El proyecto piloto conocido como Glucotavi, desarrollado en el Doctor Balmis, ha evidenciado que el uso pautado de un glucocorticoide —un antiinflamatorio potente y seguro de uso habitual— reduce en un 50% el riesgo relativo de requerir un marcapasos definitivo tras el implante de válvula aórtica por vía transcatéter, según un comunicado oficial de la Generalitat.
Este avance ha despertado gran interés en la comunidad científica internacional, especialmente tras su publicación en 'EuroIntervention', la revista de la Asociación Europea de Cardiología Intervencionista. La técnica de la válvula aórtica transcatéter es considerada innovadora, ya que ha revolucionado el tratamiento de la estenosis aórtica, una enfermedad vinculada al envejecimiento de la población.
Este procedimiento reemplaza la válvula dañada mediante una pequeña punción en la ingle, evitando la cirugía a corazón abierto, disminuyendo el tiempo de hospitalización y acelerando la recuperación. No obstante, a pesar de sus ventajas, entre el 13% y el 20% de los pacientes necesitan un marcapasos permanente después de la intervención.
Resultados del estudio piloto
El equipo de Isabial llevó a cabo un ensayo clínico aleatorizado con 100 pacientes divididos en dos grupos igualitarios: uno de control y otro de intervención. A este último se le administró un glucocorticoide por vía intravenosa una hora antes del implante de la válvula y posteriormente por vía oral durante siete días.
Los hallazgos mostraron que el 16% de los pacientes del grupo sin tratamiento necesitó marcapasos, mientras que en el grupo tratado la proporción se redujo al 8%.
La doctora Laura Fuertes-Kenneally, investigadora principal, señaló que la implantación de marcapasos no está exenta de riesgos, incluyendo infecciones y la necesidad de recambios por el desgaste de las baterías con el tiempo, además de prolongar la estancia hospitalaria.
Además, destacó que la terapia antiinflamatoria empleada demostró ser eficaz y segura, ya que la mortalidad fue similar en ambos grupos y no se observaron complicaciones vasculares derivadas del tratamiento intravenoso.
El jefe del Servicio de Hemodinámica, doctor Juan M. Ruiz-Nodar, resaltó la importancia de realizar un ensayo multicéntrico más amplio que confirme estos datos, con la intención de reclutar alrededor de 600 pacientes para lograr una significación estadística que permita su integración en la práctica clínica.
Implicaciones clínicas y sanitarias
Más allá del beneficio clínico, la implementación de este protocolo podría representar un ahorro significativo para el sistema sanitario. En España se realizan cerca de 8.500 implantes valvulares aórticos mediante catéter cada año.
Si los resultados se replican en estudios de mayor escala, se podrían evitar aproximadamente 680 implantes de marcapasos anuales, lo que implicaría un ahorro directo cercano a dos millones de euros solamente en costes de dispositivos y su colocación, según la Generalitat.
La propia doctora Fuertes-Kenneally aclaró que esta cifra no contempla otros gastos asociados como prolongación de estancias hospitalarias, seguimiento médico, complicaciones o cambios futuros de batería, por lo que el ahorro real podría ser considerablemente mayor.