Podólogos alertan sobre las 10 lesiones de pies que aumentan en primavera

Archivo - Un podólogo poniendo siliconas
Archivo - Un podólogo poniendo siliconas

Con la llegada de la primavera y el aumento en las temperaturas, los pies se transforman y son propensos a sufrir diversas lesiones, advierte el Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana (ICOPCV). Este cambio estacional incrementa la aparición de hasta diez problemas comunes en esta parte del cuerpo.

El paso del calzado cerrado a sandalias, el aumento de la actividad física al aire libre y la mayor exposición al calor generan una subida considerable en ciertos trastornos podológicos. Por ello, desde el ICOPCV se recalca que la prevención es fundamental para evitar molestias y lesiones durante este periodo del año.

Jorge Escoto, podólogo y integrante de la junta directiva del ICOPCV, señala que el trabajo del especialista no solo se limita al alivio del dolor, sino que también incluye el mantenimiento integral de la salud del pie gracias a diagnósticos tempranos, prevención y tratamientos adaptados a cada persona.

  1. Lesiones comunes en primavera
  2. Diagnóstico y prevención

Lesiones comunes en primavera

Entre las afecciones más habituales al llegar la primavera se encuentra la fascitis plantar, que afecta entre el 4% y el 10% de la población general y representa hasta el 15% de las consultas por dolor en el pie. El tratamiento recomendado incluye un estudio biomecánico de la pisada, plantillas personalizadas, selección adecuada de calzado, junto con antiinflamatorios y ejercicios de estiramiento.

Las sobrecargas musculares y tendinitis también son frecuentes, afectando entre el 6% y el 18% de quienes practican actividad física. Estos problemas surgen porque al usar sandalias, chanclas o calzado sin sujeción correcta, el pie se esfuerza más. Se indica una evaluación muscular y articular, fortalecimiento específico y una adaptación paulatina al calzado de verano.

Las rozaduras y ampollas afectan a más del 30% de las personas. En estos casos, se recomienda que las lesiones sean tratadas profesionalmente, usando apósitos especializados y optando por materiales y hormas que prevengan nuevas callosidades. Por otro lado, las metatarsalgias, que provocan dolor y sensación de quemazón al caminar, afectan hasta un 30% de adultos. Su manejo incluye el estudio de las cargas plantares y el uso de soportes o plantillas de descarga para aliviar síntomas y evitar deformaciones.

Los juanetes y dedos en garra pueden ser tratados inicialmente con ortesis de silicona personalizadas, plantillas correctoras y recomendaciones para calzado terapéutico. En caso de que estas medidas no sean suficientes, se puede recurrir a la cirugía.

El uso frecuente de esmaltes permanentes y ciertos cosméticos puede debilitar las uñas y esconder infecciones o patologías hasta en un 30% de las usuarias. La intervención podológica permite el diagnóstico temprano, tratamiento de uñas dañadas y pautas seguras para el cuidado estético.

Diagnóstico y prevención

Ante la presencia de hongos en piel y uñas, se aconseja un diagnóstico temprano y la aplicación de tratamientos antifúngicos específicos para evitar complicaciones y recaídas. Para la dermatitis causada por materiales sintéticos, es fundamental identificar el agente responsable y optar por productos hipoalergénicos para prevenir nuevas lesiones.

En casos de sudoración excesiva y mal olor, que afectan entre el 3% y 5% de la población, se recomiendan tratamientos específicos, productos antitranspirantes y rutinas de higiene personal adaptadas.

Las uñas encarnadas, que impactan cerca del 5% de las personas, pueden tratarse de forma conservadora o mediante cirugía, según la gravedad. El abordaje incluye corrección del corte ungueal, reconstrucciones y medidas preventivas para infecciones y nuevos episodios.

Desde el ICOPCV insisten en que muchas de estas afecciones pueden evitarse con revisiones periódicas, un calzado adecuado y consultas tempranas ante cualquier síntoma. Se recuerda que los pies soportan todo el peso corporal y son esenciales para la movilidad y calidad de vida, por lo que la primavera es ideal para prestarles la atención necesaria y reducir riesgos futuros.