Un riñón de cerdo modificado funciona 271 días en un paciente sin necesidad de diálisis
- Xenotrasplante de riñón porcino: un avance histórico
- El rescate del riñón cerdo en la insuficiencia renal
- Retos y lecciones del primer trasplante porcino a paciente vivo
Xenotrasplante de riñón porcino: un avance histórico
El déficit de órganos disponibles obliga a miles de personas con insuficiencia renal terminal a someterse a diálisis durante largos períodos a la espera de un trasplante compatible. Aunque la diálisis es vital para mantenerlos con vida, no iguala los beneficios que ofrece un riñón trasplantado. En respuesta a esta carencia, en los últimos años se ha explorado una solución innovadora: el xenotrasplante, que consiste en implantar órganos de animales geneticamente modificados para que puedan funcionar en humanos.
Investigadores del Hospital General de Massachusetts Brigham, en Estados Unidos, han dado un paso decisivo reportando el caso con la supervivencia más prolongada sin necesidad de diálisis después de implantar un riñón de cerdo modificado en un paciente con enfermedad renal terminal. Este logro representa un avance significativo en el camino para que este tipo de trasplantes sean una práctica habitual y segura.
El rescate del riñón cerdo en la insuficiencia renal
En enero de 2026, Tim Andrews, quien recibió un riñón porcino con modificaciones genéticas en enero de 2025, fue trasplantado finalmente con un riñón humano. Un estudio publicado en 'The Lancet' narra el caso y analiza cómo el xenotrasplante podría cubrir la brecha que hay entre la insuficiencia renal terminal y la disponibilidad real del trasplante humano, permitiendo a los pacientes evitar la diálisis mientras esperan.
Los investigadores destacan que Andrews, de 66 años, mantuvo un funcionamiento exitoso del riñón modificado durante 271 días sin precisar diálisis. Tras este período, recibió un riñón donado por un humano, consolidando este procedimiento como la prolongación más larga documentada en un paciente vivo y la primera transición de un riñón porcino a uno humano.
Retos y lecciones del primer trasplante porcino a paciente vivo
El doctor Leonardo Riella, líder del equipo del Centro de Ciencias de Trasplantes y la División de Nefrología del Hospital General Massachusetts Brigham, remarca que "la escasez de órganos es la mayor crisis que enfrentamos actualmente en el campo de los trasplantes". Según sus palabras, aunque el trasplante es la mejor opción para pacientes con insuficiencia renal, la falta de órganos humanos suficientes retrasa esta solución vital.
El primer trasplante de riñón de cerdo a un receptor vivo se realizó en 2024 en el mismo hospital. El paciente, de 62 años, sobrevivió 52 días antes de fallecer por causas cardiacas ajenas al trasplante. Hasta ahora, ningún estudio había reportado supervivencia del xenoinjerto más allá de dos meses ni la transición exitosa a un injerto humano.
Andrews recibió el órgano porcino modificado bajo una autorización especial para un fármaco experimental (AINE) de la FDA. El riñón comenzó a funcionar inmediatamente y se monitorearon su función, rechazo, formación de anticuerpos y posibles infecciones zoonóticas, sin encontrar trasmisión de patógenos. Un episodio inicial de rechazo mediado por células T se resolvió con tratamiento, y el paciente permaneció libre de diálisis por 271 días.
No obstante, tras reducir la inmunosupresión por una infección, el riñón porcino desarrolló daño microvascular e inflamación que llevaron a la insuficiencia del órgano. El paciente fue entonces trasplantado con un riñón humano donado, con resultado positivo y sin evidencia de rechazo o sensibilización.
Estos resultados evidencian el enorme potencial del xenotrasplante como puente para quienes aguardan un órgano humano, pero también señalan áreas clave para mejorar. La lesión microvascular aporta información crucial para perfeccionar la inmunosupresión, la modificación genética de los órganos donantes y el seguimiento en futuros ensayos clínicos.