Dermatólogos alertan sobre riesgos para la piel con vídeos virales de duchas 50 minutos
Una nueva moda relacionada con el autocuidado se ha popularizado en las redes sociales: se trata de dedicar tiempo a un tratamiento corporal y capilar pausado al menos una vez por semana. Conocidas como 'everything showers' o duchas para todo, estas sesiones se caracterizan por ser largas, durante unos 50 minutos aproximadamente, y emplear una variedad creciente de productos.
Esta tendencia comenzó a ganar visibilidad en TikTok hacia finales de 2021 y, con el tiempo, se ha consolidado como un ritual que aúna higiene, tratamientos para la piel y el cabello, y una atmósfera que recuerda a un spa en casa. Sin embargo, los especialistas advierten sobre posibles riesgos para la salud cutánea derivados de estas prácticas.
Según dermatólogos, aunque cada paso de la rutina por separado puede tener sentido, el inconveniente surge por la acumulación excesiva. Irene Serrano, directora de dermocosmética de Dermalogica, apunta que "la epidermis tiene un límite y conviene no convertir la ducha en un tratamiento de choque".
- El peligro de ducharse por largo tiempo
- Cuando más no es mejor
- El impacto ambiental de las duchas prolongadas
El peligro de ducharse por largo tiempo
Contrario a lo que se pudiera pensar, combinar varios productos y pasos en una única sesión, como agua caliente, geles variados, exfoliantes, afeitado, fragancias, limpiadores íntimos, ácidos corporales y mascarillas, puede llegar a ser perjudicial para la piel.
Al principio, la piel suele mostrar un aspecto saludable, pero luego pueden manifestarse problemas como picor, tirantez o enrojecimiento. Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8, explica que esa sensación de suavidad inmediata "no siempre significa que la piel esté mejor".
Cuando más no es mejor
Lidia Maroñas, dermatóloga y miembro del GEDET, directora de la Clínica Oneskinmed, señala que el problema aparece cuando la rutina, en lugar de adaptarse a las necesidades reales de la piel, se convierte en una acumulación constante de pasos y productos, lo que produce más estrés que placer.
La piel no está preparada para resistir horas expuesta al agua y detergentes. En muchas ocasiones, "vemos justo el efecto contrario: irritación, alteración de la barrera cutánea, sensibilidad o brotes inflamatorios", añade la experta.
El impacto ambiental de las duchas prolongadas
Además del daño en la piel, este tipo de ritual también implica un consumo de agua excesivo. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) estima que una ducha utiliza unos 10 litros de agua por minuto. Por tanto, una sesión de 50 minutos podría significar un gasto cercano a los 500 litros.
En comparación, el consumo medio diario de agua en un hogar español, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), es de 128 litros por persona. Por ello, los expertos coinciden en que alargar la ducha no garantiza mejores resultados.
Carlos Morales Raya subraya que la duración ideal de una ducha está entre 5 y 10 minutos, con temperatura templada y el uso de limpiadores suaves para cuidar la piel sin dañarla.