Jordi Cruz revela que intenta vacaciones pero su ansiedad se lo impide

  1. La ilusión como motor de su carrera
  2. Un cuerpo que no sabe frenar
  3. Aprender a poner límites

Para quienes mantienen un ritmo laboral constante, detenerse no siempre es sencillo. Jordi Cruz, chef de gran renombre en España y galardonado con tres estrellas Michelin, ha confesado que su exigencia profesional es tan alta que cuando intenta desconectar, su cuerpo responde con ansiedad o incluso con problemas de salud.

En el podcast Vidas Ajenas, el chef admite que "cuando intento hacer vacaciones, que no hago muchas, me suelo poner enfermo o suelo caer en la ansiedad cuando paro". Además, reconoce que su modo de trabajar lo mantiene "a 300" de forma habitual, sin apenas poder bajar el ritmo.

La ilusión como motor de su carrera

Jordi Cruz también reflexiona sobre lo importante que es conservar intacta la pasión por la cocina y la creatividad. Para él, esa motivación es un verdadero tesoro que teme perder en el futuro. El chef compara esa ilusión con una pequeña llama que mantiene viva a una persona en medio de una tormenta: "Es como si estuvieras en una ventisca y tuvieras un fueguecito. Estás aterrorizado porque si esa luz se apaga, te mueres", explica.

Este temor a perder la pasión por su profesión es uno de los motivos por los que se mantiene activo constantemente. "No quiero que se apague esa lucecita. Qué vida más triste sería sin tener ganas de hacer algo", asegura el cocinero, subrayando que esa ilusión es el motor que le impulsa día a día.

Un cuerpo que no sabe frenar

La intensidad con la que vive también le pasa factura en lo personal. Jordi Cruz reconoce que rara vez disfruta de sus vacaciones y que, cuando intenta reducir el ritmo, surgen problemas tanto físicos como emocionales. "Mi cuerpo va a 300. Cuando digo: 'vamos a ponernos a 20', no tengo capacidad de frenazo", comenta con sinceridad.

Incluso llega a bromear con la idea de necesitar una larga pausa para reaprender a descansar. "Debería parar e ir a una clínica de reinserción humana y darme tres meses para ir frenando progresivamente. Lo mío es preocupante", dice con un toque de ironía, aunque también reconoce que le gusta trabajar con tanta intensidad y que esta forma de vivir está muy ligada a su personalidad.

Aprender a poner límites

Con el paso de los años, Jordi Cruz ha aprendido a enfocar sus esfuerzos solo en aquello que realmente puede controlar. En el pasado, solía sufrir por las opiniones de otros y por situaciones que escapaban a su influencia, pero ahora ha decidido limitar su responsabilidad a lo que él llama "su metro cuadrado".

"Donde termina mi libertad y mi opinión empiezan las de los demás", afirma el chef, que destaca cómo este cambio de enfoque le ha ayudado a aliviar parte de la presión que sentía y a centrarse en los aspectos de su trabajo que puede gestionar realmente.

Tras alcanzar un gran reconocimiento profesional, el siguiente reto para Jordi Cruz es mucho más personal. "La vida es lograr ser feliz y en el trabajo, lograr sentirte realizado. Eso ya lo tengo cubierto. Ahora lo estoy intentando hacer a nivel familiar y estoy disfrutando mucho del proceso", concluye.