Pareja británica crea muebles vivos esculpiendo árboles durante años

  1. El arte de cultivar muebles vivos
  2. De la inspiración a la realidad
  3. Convertir la naturaleza en arte funcional
  4. Una visión para el futuro del huerto de muebles

El arte de cultivar muebles vivos

En una finca de dos acres en Inglaterra, una pareja británica ha dedicado dos décadas a perfeccionar una técnica fascinante que consiste en moldear árboles mientras crecen para que adopten la forma de muebles, como sillas o bancos. Alice y Gavin Munro iniciaron este proyecto en 2006, y aunque cada silla tarda entre seis y nueve años en estar lista para ser cosechada, el resultado es tan único como impresionante.

La clave de este proceso está en guiar las ramas jóvenes a crecer sobre una estructura metálica diseñada a medida, formando poco a poco la figura deseada. Una vez que la pieza alcanza la forma adecuada, se corta y se deja secar durante un año antes de salir al mercado, donde puede alcanzar valores artísticos que superan los decenas de miles de dólares.

De la inspiración a la realidad

La idea de Gavin surgió durante una larga estancia hospitalaria cuando era niño, debido a una rara condición congénita que afectaba la columna vertebral. Mientras estaba ingresado y realizaba varias operaciones, observaba el entorno y dejó volar su imaginación. Estudió arte y diseño de muebles y años después decidió poner en marcha su empresa Full Grown, enfocada en el cultivo de muebles vivos.

Alice cuenta que esta iniciativa nació gracias a la observación del bosque y la influencia de bonsáis de sus padres. Gavin también se inspiró en formas encontradas en la naturaleza, como palos dispuestos como mesas en una playa en California. La pareja empezó cultivando sillas verticales, pero con el tiempo descubrieron que hacerlo con las piezas creciendo boca abajo funcionaba mejor. Además, abandonaron el uso de molduras plásticas por estructuras metálicas para dar forma a las ramas.

Convertir la naturaleza en arte funcional

El método implica unir cortezas de ramas para que crezcan fusionadas, un proceso que Gavin compara con la fusión entre bonsáis y la impresión 3D. Han probado distintas especies de árboles, incluyendo sauce, manzano, cerezo, roble, fresno, haya y espino, buscando el comportamiento ideal para cada tipo de mueble.

La producción es lenta y complicada: de cientos de intentos, apenas una docena de sillas llegan a su forma final después de 20 años. Precisamente por esto, las piezas se venden como auténticas obras de arte, con precios que pueden rondar las 75.000 libras (casi 100.000 dólares). Algunas de estas sillas incluso han sido expuestas en galerías internacionales y en eventos como el Chelsea Flower Show en el Reino Unido.

Una visión para el futuro del huerto de muebles

Alice y Gavin trabajan en la creación de la Full Grown Academy, un espacio donde compartir sus conocimientos y que sirva para que más personas aprendan a cultivar muebles vivos. Su objetivo es que la gente pueda tener un huerto de muebles en su propia ciudad e incluso en su jardín, haciendo esta técnica más accesible.

Actualmente, solo existen seis sillas completas disponibles para sentarse, con otras muchas aún creciendo o secándose en su taller. Aunque la labor es ardua y requiere paciencia, la pareja sueña con que este arte se expanda y se convierta en un movimiento con más manos verdes involucradas.