Los problemas de los pisos pequeños según Laura Pato la arquitecta de Instagram

Laura Pato y el piso

Si alguna vez te has encontrado midiendo un espacio en “Jacob Elordis deitados” en lugar de en metros cuadrados, está claro que eres seguidor de Laura Pato, conocida como Le Petit Patito en Instagram. Esta arquitecta utiliza esta curiosa unidad de medida (deitado significa tumbado en gallego) para mostrar con humor los problemas de habitabilidad en los pequeños pisos que analiza. Si a Jacob Elordi le cuesta estirarse en un sofá o subir a la cama, esas son señales claras de deficiencias más graves en la vivienda, algo que Pato revela constantemente.

Desde hace tiempo, Pato comparte videos divertidos en los que analiza anuncios de alquiler reales, esos que cualquiera puede encontrar al buscar un piso. Sus observaciones señalan fallos de diseño y problemas para vivir cómodamente, con un toque cómico mientras golpea la pantalla con un portaminas, remarcando el uso irónico de palabras como “lujo”. Por suerte, ni el portaminas ni el ordenador han resultado dañados hasta ahora.

  1. Los desafíos más frecuentes en los alquileres analizados por Le Petit Patito
  2. Las posibilidades de los pisos pequeños en el escenario actual

Los desafíos más frecuentes en los alquileres analizados por Le Petit Patito

El inicio de todo este fenómeno fue algo personal para Pato. En una entrevista concedida a la web de 'Informativos Telecinco', la arquitecta cuenta que cuando buscaba piso en A Coruña, lo que encontró no sólo tenía que ver con los precios, sino con carencias arquitectónicas evidentes. Los vídeos empezaron a hacerse virales y sus seguidores incluso comenzaron a enviarle anuncios insólitos que encontraron en sus búsquedas, lo que fue sumando material para seguir creando contenido.

Uno de los grandes asuntos que Pato destaca es la relación entre precio y calidad. “Siempre se ha dicho que el alquiler debería ser el 33% del salario, pero no recuerdo que eso se haya cumplido nunca”, indica. Aunque la mayoría de los anuncios proceden de Madrid —una verdadera mina de ejemplos de aberraciones arquitectónicas— estos problemas se replican en muchas otras ciudades españolas. Pato explica que este es un problema extendido, que no se explica sólo por la oferta y la demanda, pues en varios lugares los precios suben a pesar de que la población no crece.

En cuanto a creatividad de los caseros, todos destacan por su inventiva, aunque Madrid, debido a su densidad y tipos de vivienda, suele presentar los casos más extremos. “Aquí hay mucho más pisos con techos bajos, viviendas sin ventanas, y ejemplos de trasteros subterráneos que se alquilan como si fueran hogares”, comenta. Entre sus favoritos, con un toque sarcástico, se encuentra un piso madrileño bautizado como “piso matrioska”, donde la cocina incluía una ducha, dentro de la ducha estaba el váter y un lavabo pequeño. Otro que recuerda con humor es uno de A Coruña, con una cama completamente escondida dentro del armario, como si fuese sacado de la casa de Doraemon.

Utilizar el humor ha sido clave para abordar estos problemas, señala la arquitecta: “Siempre digo que el humor es como una especie de caballo de Troya”. Gracias a esta fórmula, logra que el tema llegue a todo el mundo, incluso a personas con diferentes posturas políticas, porque el mensaje se entiende sin moralina. “Creo que esto está evidenciando que es un problema que nos afecta a todos independientemente de la ideología”, añade.

Para Pato, la vivienda debe ser un espacio seguro, un refugio personal donde uno pueda hacer su vida. Por eso, denunciar que en muchos pisos casi ni se puede preparar una comida —“que es un cuidado básico”— es importante para generar conciencia sobre la calidad real de los alquileres.

Las posibilidades de los pisos pequeños en el escenario actual

¿Existe una alternativa viable en el modelo de pisos pequeños? Para Pato, la respuesta es sí, aunque implica abordar varios aspectos al mismo tiempo, tanto en el plano político como arquitectónico. Reconoce que no es experta en política, pero a nivel de diseño cree que hace falta cambiar la manera en que se conciben los espacios. No hay que asumir que todos necesitan un piso con tres habitaciones, sino repensar cómo distribuir mejor los metros y adaptar las viviendas a necesidades reales.

La crítica hacia los pisos actuales es clara: “Los pisos pequeños no están bien pensados, están diseñados para especular y maximizar beneficios”. Por eso, la arquitectura debería esforzarse en crear espacios que realmente sean dignos y prácticos. Junto a este esfuerzo, sería esencial cambiar la idea que tienen los caseros sobre el alquiler. “Estás pagando por algo que debería ser tu casa, pero no lo es porque no te permiten ni colgar cuadros, ni tener mascota, ni invitar visitas en algunos casos”, señala Pato. “Los caseros deberían entender que alquilan un espacio para que alguien lo habite como su hogar”.