En Nueva York, una escuela usa profesora robot para enseñar y genera debate
El robot Sally llega a la escuela
Aunque la tecnología avanza sin pausa, no siempre se traduce en mejoras prácticas para todos los ámbitos. Un caso reciente en una escuela de Nueva York ilustra bien esta realidad. El centro escolar quiso apostar por un asistente robótico para las clases, pero la iniciativa chocó con la oposición total de los padres.
Todo comenzó a principios de julio, cuando un colegio del Distrito Escolar Central de Salamanca decidió innovar en su forma de enseñar. Así, pusieron en marcha la incorporación de un robot humanoide llamado Sally, diseñado por la empresa Realbotix. Este sistema de inteligencia artificial tenía la tarea de interactuar con los pequeños y brindar apoyo en sus tareas escolares.
La reacción de los padres y la suspensión del proyecto
Sin embargo, pese a los avances tecnológicos, hay aspectos que solo los humanos pueden cubrir, como la educación, que requiere mucha empatía y conexión emocional, sobre todo con los niños más pequeños. Al iniciar el programa, la escuela recibió numerosas quejas que fueron creciendo con el tiempo.
Los padres expresaron que no solo existía un posible conflicto para los profesores, sino también un riesgo en cuanto a la protección de los estudiantes. Cada alumno debía usar un número personal para interactuar con el robot, pero no se aclaró qué ocurría con los datos recogidos. Por ello, el distrito optó por paralizar el proyecto.
Desde el perfil oficial del centro en Facebook comunicaron que "Nuestro proyecto piloto con Realbotix está actualmente en suspenso mientras trabajamos en acuerdos mejorados de privacidad de los datos de los alumnos con el Departamento de Educación del Estado de Nueva York y seguimos colaborando con nuestra comunidad y las partes interesadas".
Un detalle curioso que mencionaron varios padres a Associated Press fue que la compañía detrás del robot se dedica principalmente a fabricar juguetes sexuales, no productos educativos, algo que generó ciertas reticencias. No obstante, Marck Beehler, el superintendente, quiso calmar a la comunidad asegurando que no había motivo para preocuparse.
Según Beehler, "No hay forma posible de que un robot pueda sustituir a un ser humano en una escuela". Para él, "lo más importante es el interés de los alumnos" y recalcó que "la enseñanza es un proceso de persona a persona".