El verano pone a prueba los aeropuertos europeos: hasta 37.000 vuelos al día

Aeropuertos en verano
  1. El pico de vuelos en verano en Europa y España
  2. Modernizar aeropuertos para afrontar nuevos retos
  3. Uniformidad y tecnología en los controles aeroportuarios
  4. Más comercio sin sacrificar la experiencia del pasajero
  5. Infraestructuras más inclusivas y amigables
  6. Nuevas conexiones y accesos multimodales
  7. Aeropuertos como espacios urbanos y experienciales

El pico de vuelos en verano en Europa y España

Durante la temporada alta, la red aérea europea enfrenta un intenso movimiento con alrededor de 37.000 vuelos en los días de máxima actividad, según datos de EUROCONTROL. Solo en el mes de junio, los aeropuertos gestionados por Aena en España recibieron cerca de 31,6 millones de pasajeros, registrando un incremento del 3,8 % comparado con el mismo periodo del año anterior.

Este crecimiento llega justo cuando muchos aeropuertos europeos están inmersos en proyectos de ampliación y modernización, buscando adaptarse a la evolución de los flujos de viajeros, cumplir demandas operativas más estrictas y ofrecer una experiencia de viaje que se vuelve cada vez más compleja y exigente.

Modernizar aeropuertos para afrontar nuevos retos

Aena tiene previsto invertir alrededor de 13.000 millones de euros en la mejora y expansión de la red aeroportuaria española. Por su parte, a nivel europeo, se estima una inversión superior a los 370.000 millones de euros en aeropuertos hasta 2040, según ACI World, poniendo de relieve la importancia de estas infraestructuras para el transporte y la economía.

Frente a estos desafíos, la consultora global Arup ha señalado cinco grandes áreas en las que Europa debe centrar sus esfuerzos para desarrollar sus aeropuertos y mejorar el servicio a los pasajeros y operadores.

Uniformidad y tecnología en los controles aeroportuarios

Uno de los mayores obstáculos es la ausencia de procesos homogéneos y tecnología unificada entre las distintas terminales y países. La implementación del sistema europeo Entry/Exit System (EES), el Brexit y la desigual adopción de filtros automáticos y escáneres corporales complican los controles de seguridad y pasaportes.

Esta situación provoca que muchos viajeros lleguen con más anticipación, lo que incrementa su permanencia dentro de las terminales y genera presiones en espacios que no estaban preparados para manejar estos nuevos volúmenes y flujos de pasajeros.

El impacto es especialmente visible en aeropuertos del Levante y Andalucía con mucho tráfico procedente del Reino Unido, donde los controles de llegadas y salidas están acercándose a sus límites operativos.

Más comercio sin sacrificar la experiencia del pasajero

Estancias más largas en las terminales abren la puerta a potenciar la actividad comercial con zonas de restauración, tiendas y otros servicios. Sin embargo, adaptar estos espacios dentro de infraestructuras diseñadas para facilitar un tránsito rápido de pasajeros representa un reto creciente.

En numerosas ocasiones, las terminales no cuentan con la flexibilidad necesaria para añadir áreas comerciales sin interferir en la circulación, las salas de espera o procesos operativos, ejerciendo también presión sobre las zonas terrestres, que alojan sistemas de transporte multimodales con grandes flujos de usuarios.

Infraestructuras más inclusivas y amigables

El aumento en el número de vuelos no solo significa más pasajeros sino también perfiles más diversos. Familias, personas mayores y usuarios con movilidad reducida o necesidades especiales requieren que las terminales evolucionen hacia diseños inclusivos y accesibles.

Además, las ampliaciones suelen alargar y complicar los recorridos, por lo que es fundamental facilitar la orientación, minimizar las fricciones durante los desplazamientos y mejorar el confort. Esto pasa por habilitar zonas para descansar, mejorar la claridad en la distribución espacial y crear entornos que respondan a distintos tipos de viajeros y sus ritmos.

Nuevas conexiones y accesos multimodales

Los aeropuertos más grandes están transformándose en completos nodos multimodales que conectan con sistemas de tren de alta velocidad, tren convencional, metro, autobús, coches particulares, taxis y servicios de movilidad compartida.

Esto obliga a reconsiderar todos los accesos y las conexiones internas, creando nuevos espacios para facilitar el intercambio entre las diferentes formas de transporte. En Europa, la recomendación es que los aeropuertos con más de 20 millones de pasajeros al año cuenten con enlace ferroviario de alta velocidad para integrar mejor la movilidad regional y urbana.

Aeropuertos como espacios urbanos y experienciales

Más allá de su función logística, los aeropuertos están ganando protagonismo como puntos de referencia arquitectónicos, culturales y comerciales. El objetivo es crear espacios que mejoren la experiencia del viaje y sirvan como una primera impresión positiva de la ciudad o país.

Proyectos como los aeropuertos de Schiphol, Changi, Incheon, Doha o Bilbao demuestran cómo la arquitectura, la calidad del diseño interior y la oferta complementaria pueden convertir estas instalaciones en lugares atractivos y funcionales, ligados a la identidad urbana de su entorno.

"Los aeropuertos europeos están afrontando un cambio de escala. El crecimiento del tráfico, la mayor complejidad operativa y la evolución del perfil del pasajero obligan a replantear estas infraestructuras desde una visión más flexible, escalable y centrada en el usuario. La respuesta ya no pasa únicamente por ampliar capacidad, sino por diseñar espacios capaces de adaptarse a nuevas necesidades y operar de forma más eficiente, integrada y sostenible, Las decisiones que tomemos hoy definirán la experiencia de millones de pasajeros en el futuro", señala Patricia Fernández, Associate Director y Aviation Leader de Arup en España.