Cesal presenta nueva forma para frenar la violencia juvenil en Centroamérica

Portada del documental 'Lo que nos dejaron' de Alberto Pla.

El trabajo de Cesal en Centroamérica ha dado un paso importante con la creación de una metodología propia para la consejería familiar, fruto de más de quince años de experiencia en países como El Salvador y Honduras. Esta técnica busca que adolescentes y jóvenes con riesgo de vincularse a grupos violentos encuentren nuevas oportunidades y apoyos para alejarse de estas situaciones.

Lo interesante de este método es que, aunque cuenta con un sistema estructurado, es flexible y se adapta a las necesidades de cada familia y joven. Marina Casares, responsable socioeducativa en Cesal, resaltó esta capacidad durante la presentación de la iniciativa.

Gracias al apoyo de la Generalitat Valenciana, que financia el proyecto enfocado en mejorar la convivencia y promover la paz entre los jóvenes salvadoreños, se han visto resultados muy positivos entre 2018 y 2026. Más de 700 niños, niñas y adolescentes, junto con más de 600 familias, han recibido atención mediante esta metodología, logrando que un 87% de los menores reduzca de forma significativa su riesgo de unirse a pandillas o grupos violentos.

  1. Metodología propia para la consejería familiar
  2. Importancia de los referentes en contextos vulnerables
  3. Desarrollo del modelo basado en sistemas familiares
  4. Fases de la intervención y trabajo con las familias
  5. Documental que muestra el impacto del proyecto

Metodología propia para la consejería familiar

Esta metodología se apoya en el Modelo de Prevención e Intervención basado en Sistemas Familiares (PISMF), creado dentro de programas de USAID como 'Proponte +', 'Sembrando esperanza' y 'Proyecto para la Convivencia Ciudadana'. Desde 2015, Cesal ha adaptado este modelo a las realidades sociales y culturales de El Salvador y Honduras, mejorando las herramientas de evaluación y reforzando el rol de las figuras responsables en la familia.

Importancia de los referentes en contextos vulnerables

Pedro Carceller, director general de Inclusión y Cooperación al Desarrollo de la Generalitat Valenciana, resaltó la necesidad de que los jóvenes tengan referentes vitales que los acompañen en situaciones difíciles. Explicó que proyectos como este ayudan a construir redes sociales que ofrecen caminos distintos y mejores oportunidades para quienes viven en entornos complejos.

Desarrollo del modelo basado en sistemas familiares

El método se estructura en siete fases, desde la identificación inicial hasta la evaluación de los avances. Se trabajan aspectos claves como el compromiso familiar, la construcción de acuerdos, el reconocimiento de la identidad, la modificación de conductas y la adquisición de habilidades para enfrentar nuevos desafíos.

La familia tiene un papel fundamental en la prevención de la violencia. Cuando cuenta con las herramientas adecuadas para mejorar la comunicación, fortalecer los vínculos y acompañar de forma positiva a los jóvenes, puede ser un verdadero escudo protector frente a situaciones de riesgo.

Fases de la intervención y trabajo con las familias

Un consejero asignado acompaña a cada joven y su familia, usando recursos socioeducativos ajustados a su contexto. No se trata solo de corregir conductas, sino de ayudar al adolescente a conocerse a sí mismo, entender su entorno y desarrollar herramientas para enfrentar la vida. La comunicación, el apoyo mutuo, el respeto, el tiempo compartido y la resolución positiva de conflictos son ejes claves del proceso.

Cada encuentro incluye tareas concretas que se revisan en sesiones siguientes, y el proceso concluye con una reevaluación para medir los cambios logrados desde el inicio hasta el cierre de la intervención.

Documental que muestra el impacto del proyecto

Durante la presentación se proyectó el documental 'Lo que nos dejaron', dirigido por Alberto Pla, que recoge testimonios sinceros de jóvenes, familias y expertos que han vivido el proceso en la región. Pla destacó la valentía de quienes compartieron sus historias en contextos todavía complicados, agradeciendo el privilegio de mostrar estos cambios positivos.

Las imágenes revelan transformaciones en la vida diaria de las familias: espacios de confianza para que los jóvenes expresen sus emociones, adultos que revisan sus formas de criar y hogares que aprenden a manejar conflictos sin violencia. Estas historias evidencian cómo el acompañamiento puede romper patrones antiguos y construir formas nuevas de relacionarse, incluso en medio de la violencia y la precariedad.