Descubren en Turuñuelo (Badajoz) un carro de bronce "único en la Península"
Un hallazgo arqueológico de aproximadamente 2.500 años ha sacado a la luz una pieza decorada con motivos mitológicos y se encontró incompleta, con solo la mitad preservada.
Un equipo del Instituto de Arqueología de Mérida, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Junta de Extremadura, dio a conocer el descubrimiento de media carroza votiva de bronce, considerada única en la Península Ibérica. Esta se localizó en el yacimiento tartésico de Casas del Turuñuelo, ubicado en Guareña, Badajoz.
Durante una rueda de prensa en Madrid, los responsables de la octava campaña arqueológica presentaron los avances. Esther Rodríguez, codirectora de la excavación junto a Sebastián Celestino, describió esta etapa como la “campaña de las importaciones”, debido a la ausencia de cerámica local y la presencia de pruebas que evidencian vínculos con el Mediterráneo.
Carro votivo de bronce
El traslado del hallazgo a Madrid respondió a la urgencia de proteger las piezas, ya que el elevado grado de humedad, junto con la exposición al aire y la luz, amenaza su estado de conservación. Estas fueron enviadas al laboratorio del Servicio de Conservación, Restauración y Estudios Científicos (SECYR) en la Universidad Autónoma de Madrid, ubicado en un centro que colabora desde el inicio del proyecto para restaurar, documentar y analizar los objetos.
Según Rodríguez, la fase de restauración es clave para conocer la función de los espacios donde se hallaron estos elementos, así como las relaciones comerciales e históricas de quienes vivieron en el lugar. El carro encontrado, datado en torno al siglo V a.C., es una pieza sin paralelo en la península, con similitudes únicamente en la antigua Etruria, lo cual sugiere un intercambio de objetos de lujo entre territorios interiores y el Mediterráneo en aquella época.
La pieza fue hallada en el "pasillo S3" junto a la llamada habitación del banquete, un área donde se localizó sólo la mitad, algo frecuente en las excavaciones del Turuñuelo. Se trata de un carro votivo que, según los indicios, pudo haber sido utilizado para quemar inciensos o especias durante rituales o banquetes relacionados con el cierre simbólico de la vivienda, uno de los rasgos distintivos del yacimiento.
La decoración del carro integra motivos mitológicos, incluyendo figuras como Atlantes, grifos y Aquelóos, un híbrido con características de gorgona, que reflejan un alto nivel de complejidad técnica. Para confirmar la procedencia exacta de esta pieza, se realizará un análisis isotópico del plomo.
El hallazgo reafirma la existencia de una extensa red comercial entre los habitantes del Turuñuelo y civilizaciones mediterráneas. Celestino destacó que este vínculo se evidencia en un enclave del interior peninsular como Badajoz, con elementos que no suelen aparecer en zonas costeras conocidas por sus colonias griegas.
Otros hallazgos significativos
En la parte norte de la excavación se recuperaron dos braseros completos junto a un caldero de bronce, catalogados como piezas excepcionales. Uno de los braseros, denominado 'Podanipter', se utilizaba para el lavado de pies. Estos objetos parecen haber llegado acompañados de un luterium, una pieza de mármol documentada en campañas previas.
Celestino señaló que el conjunto aparenta ser un pedido consciente, no un objeto fortuito que vino de Grecia, lo que implica una serie de intercambios culturales y comerciales muy elaborados.
Al sur del yacimiento, en el pasillo S6, se localizaron más de 200 fragmentos de marfil que ahora están siendo analizados. Estas piezas contienen representaciones florales, mitológicas —como serpientes aladas— y animales variados, entre ellos cabras, leones, caballos, conejos y aves, así como diversas figuras humanas.
La consejera de Industria, Energía, Ciencia y Territorio de Extremadura, Mercedes Morán, valoró que el proyecto se ha consolidado como un referente científico nacional, resaltando la importancia que aporta para conocer la cultura tartésica y poner a Extremadura en el foco de investigaciones destacadas sobre las civilizaciones mediterráneas antiguas.
Además, destacó el desarrollo de una cúpula protectora sobre el yacimiento que facilitará tanto el trabajo de los investigadores como la visita pública. Sebastián Celestino calificó esta cubierta como fundamental para el avance del proyecto.
Por su parte, la presidenta del CSIC, Eloísa del Pino, resaltó que España cuenta con un patrimonio arqueológico de gran relevancia reconocido por la UNESCO, y subrayó la colaboración institucional que ha permitido estos avances, así como la labor divulgativa vinculada al yacimiento, incluida la incorporación de una asignatura sobre Tarteso en un instituto local.