Médicos rehabilitadores advierten sobre lesiones por jugar fútbol sin calentamiento

Archivo - Imagen de recurso de una persona jugando al fútbol.

Con la llegada de la Copa Mundial de la FIFA 2026, la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF) alerta sobre el aumento de lesiones relacionadas con el fútbol informal si este se practica sin un adecuado calentamiento y preparación física.

Joel Cuesta, médico rehabilitador de SERMEF, señala que durante esta época se incrementan las actividades futbolísticas no solo en los grandes estadios de Estados Unidos, México y Canadá, sino también en espacios comunitarios, torneos locales y partidos amateurs. Este incremento puede acarrear un mayor riesgo de sufrir esguinces, lesiones musculares, lesiones en las rodillas, pubalgia o daños en el tendón de Aquiles en quienes no cuenten con una preparación correcta.

Según Cuesta, la pasión por el fútbol suele superar a la preparación física en estos casos. Muchas personas regresan a la actividad después de períodos prolongados sin ejercicio, sin realizar calentamientos adecuados y con un nivel físico insuficiente, lo que incrementa la posibilidad de accidentes. El fútbol, aunque saludable y divertido, demanda mucho del cuerpo y puede ser fuente de lesiones graves. Por eso, el mensaje principal es jugar con prudencia y evitar pasar directamente del sedentarismo a esfuerzos intensos.

  1. Riesgos y lesiones comunes en pachangas
  2. Errores frecuentes y prevención
  3. Recomendaciones para actuar ante el dolor

Riesgos y lesiones comunes en pachangas

Cuesta explica que en una pachanga se repiten movimientos típicos del fútbol profesional, como aceleraciones, cambios de ritmo, saltos y entradas. Esto puede provocar lesiones habituales como esguinces de tobillo, originados por apoyos incorrectos, caídas o torsiones bruscas. Ante síntomas de dolor, inflamación o sensación de inestabilidad, continuar jugando puede agravar la lesión.

Las lesiones musculares en isquiosurales, cuádriceps, tríceps sural y aductores son frecuentes tras esfuerzos intensos como sprints o cambios de dirección repentinos. Un dolor agudo o “pinchazo” en estas zonas no debe ser ignorado.

La rodilla es especialmente vulnerable a daños en meniscos o ligamentos debido a giros o caídas mal controladas. Señales de alerta incluyen inflamación rápida, bloqueo articular, dolor intenso o dificultad para apoyar el pie. También se destaca la pubalgia y las molestias en el tendón de Aquiles, que afectan la movilidad para correr o saltar.

Errores frecuentes y prevención

Entre las equivocaciones más comunes están no realizar entrenamientos durante la semana, no calentar previamente, iniciar el juego a máxima intensidad desde el inicio y persistir jugando a pesar del dolor. El uso de calzado inadecuado según el tipo de superficie también favorece las lesiones, aumentando riesgos de resbalones, torceduras o sobrecargas.

Cuesta enfatiza que calentar no es simplemente un trote corto o unos tiros a puerta, sino una preparación que debe realizarse con tiempo. Muchas personas pasan de estar sedentarias toda la semana a competir intensamente, lo cual su cuerpo no soporta sin un período de adaptación.

La prevención comienza con mantener una actividad física básica durante la semana, incluyendo caminar, correr de forma gradual, trabajar la fuerza muscular y cuidar la movilidad. Se recomienda aumentar la carga de trabajo lentamente, limitar el tiempo de juego, dosificar esfuerzos y descansar lo suficiente para evitar lesiones por agotamiento.

Recomendaciones para actuar ante el dolor

Si aparece dolor durante el juego, la indicación principal es detener la actividad inmediatamente. Signos como pinchazos musculares, dolor fuerte, inflamación, inestabilidad, bloqueo articular o cojera obligan a abandonar el partido y monitorizar la evolución del síntoma.

En las primeras horas tras la lesión es aconsejable el reposo relativo, evitar esfuerzos intensos y aplicar frío local si hay inflamación visible. No es recomendable automedicarse ni intentar continuar jugando por ver si el dolor desaparece.

El mensaje fundamental es no dejar de practicar fútbol, sino hacerlo de manera segura, respetando los límites propios y cuidando la salud para minimizar riesgos y disfrutar a largo plazo.