En Albacete: acusado por matar en Montemayor dice "arrebato"
La formación de un jurado popular en la Audiencia Provincial de Albacete vuelve a situar en primer plano la gravedad de la violencia en el ámbito de la pareja y la necesidad de una respuesta judicial clara. En casos así, cada detalle importa y cada prueba cuenta.
El proceso se centra en un hombre acusado de acabar con la vida de su esposa en Montemayor (Córdoba). La Fiscalía solicita una pena elevada y plantea agravantes, mientras la defensa busca una rebaja de la calificación penal.
Seguir el desarrollo del juicio resulta esencial para comprender cómo se valoran los hechos, cómo se protege a las víctimas y qué herramientas existen para prevenir que situaciones de control, reproches y miedo terminen en tragedia.
- Claves del proceso con jurado
- Perfil de la víctima y entorno
- Hechos atribuidos según la acusación
- Peticiones de la Fiscalía
- Línea de la defensa
- Continuación del juicio
Claves del proceso con jurado
La Sala Segunda de la Audiencia Provincial de Albacete ha constituido este lunes el jurado popular que deberá enjuiciar a un hombre acusado de asesinar a su mujer en la localidad cordobesa de Montemayor. Por este delito, la Fiscalía ha solicitado 25 años de prisión.
Frente a esa petición, la defensa sostiene que lo ocurrido fue fruto de “un arrebato” y solicita que los hechos se califiquen como homicidio, con una pena inferior. El juicio seguirá avanzando con la práctica de pruebas y la intervención de peritos.
Perfil de la víctima y entorno
La víctima era una mujer rumana de 26 años. Tenía tres hermanas y dos hijos, de nueve y cuatro años, que residían en su país de origen junto al acusado. El matrimonio, también de origen rumano, llevaba trece años casado.
Ambos permanecían en España como temporeros agrícolas. Se movían por distintas provincias según la campaña, aunque solían residir en el municipio albaceteño de Barrax. Según el relato recogido en la acusación, además del trabajo en el campo, la mujer asumía las tareas de la casa, lo que la mantenía saturada y con poco descanso.
Ese contexto incluía reproches por parte del marido cuando, según se indica, ella no alcanzaba a cubrir todo. En un escenario de carga laboral y tensión, la discusión previa a los hechos aparece como un punto clave para la reconstrucción de lo ocurrido.
Hechos atribuidos según la acusación
El escrito de acusación sitúa los hechos en mayo de 2022, cuando la pareja se encontraba en Montemayor con otros compatriotas, entre ellos un sobrino del marido. Habían viajado para trabajar en la campaña de ajos y se alojaban en una vivienda alquilada.
El 21 de mayo se produjo una discusión. Según la acusación, el marido volvió a recriminar a su esposa que tardaba en hacer la comida. Ella respondió que también había trabajado y que necesitaba descansar, igual que él.
Después de comer, el hombre se marchó en coche con un compañero para visitar la feria de la capital cordobesa. La mujer se quedó en la casa con el sobrino. Durante ese desplazamiento, el compañero le dijo al acusado que su esposa le estaba siendo infiel con el sobrino, afirmando que lo había visto en un vídeo comprometedor. Ante ese comentario, el acusado decidió regresar solo al pueblo.
Ya de vuelta, y tras hacer la compra para la cena, el hombre la encaró por la supuesta infidelidad. Según el relato, la mujer se asustó y salió de la vivienda para pedir ayuda en el pueblo. En plena noche, sin encontrar el auxilio que buscaba, se dirigió hacia las afueras por un camino paralelo a la carretera.
La acusación sostiene que el acusado conocía que ella solía utilizar ese trayecto. Por eso, condujo para esperarla en una zona solitaria, oscura y apartada, y apagó las luces del coche para sorprenderla.
Cuando se encontraron, el marido la atacó con un cuchillo y le asestó 10 cortes. Uno de ellos atravesó la ingle y seccionó una arteria y una vena, lo que provocó una hemorragia externa que derivó en un desangrado. Después, el acusado la colocó en el asiento trasero del vehículo y regresó a la vivienda alquilada, donde, según se indica, la dejó en mitad de la calle.
Tras eso, siempre según la acusación, salió a buscar a su sobrino y llegó a apuñalarlo en una pierna antes de huir.
Una vecina llamó al 112, lo que activó la llegada de los servicios de emergencia. Sin embargo, para entonces la situación era crítica. En torno a las 2.40, la mujer fue trasladada al hospital de Montilla cuando ya estaba en parada cardiorrespiratoria por la falta de sangre. Falleció esa misma tarde.
El acusado fue detenido un día después en la vivienda de un conocido, en el municipio de San Clemente (Cuenca). Desde entonces permanece en prisión provisional.
Peticiones de la Fiscalía
La Fiscalía pide que se apliquen los agravantes de parentesco y género, lo que eleva la solicitud a 25 años de prisión. También solicita la privación de la patria potestad respecto a los dos hijos y la imposición de libertad vigilada durante cinco años.
En el plano económico, se reclaman indemnizaciones: 60.000 euros para cada uno de los padres de la fallecida, 100.000 euros para cada uno de los hijos y 28.000 euros para cada una de las hermanas.
En procedimientos de este tipo, la firmeza en las peticiones y el análisis de los agravantes adquieren especial relevancia, porque marcan el alcance de la protección y el reproche penal ante hechos que, según la acusación, se produjeron en un contexto de control y violencia.
Línea de la defensa
La defensa reconoce que el acusado causó la muerte de su esposa, pero rechaza que el móvil fuera “sentirse superior” a ella, como plantea la Fiscalía. En su versión, el acto se produjo por un arrebato tras conocer el supuesto engaño entre la víctima y el sobrino del acusado, menor de edad, a quien este consideraba “como un hijo”.
Además, la defensa niega que existiera ensañamiento o una intención clara de matar. Sostiene que, si hubiera existido ese propósito, se habría atacado a zonas como el pecho o el abdomen, y subraya que las heridas se produjeron en las piernas, afirmando que se buscaba “dar un susto”.
También se discute la falta de auxilio. Según el planteamiento de la defensa, el acusado pudo haberla abandonado en el olivar donde se habrían producido los hechos, pero la llevó al domicilio y avisó a los inquilinos antes de dejarla en la calle, y fueron estos quienes llamaron a la ambulancia.
Por último, se solicita el atenuante de embriaguez. La defensa afirma que el acusado tenía un problema con el alcohol y que aquel día estaba bajo sus efectos. Con ese enfoque, se pide que se valore el caso como homicidio imprudente o dolo eventual.
Continuación del juicio
El juicio continúa este martes con la presentación de pruebas y la intervención de peritos. En esta fase, el jurado deberá escuchar y evaluar los elementos que sostienen cada versión, con un impacto directo en la calificación final de los hechos.
En asuntos de violencia en la pareja, la atención social y el rigor del proceso resultan determinantes. La identificación temprana de señales de riesgo y el recurso a ayuda efectiva pueden marcar la diferencia cuando una discusión se transforma en una situación de peligro real.