Director del 061: El 2º tren se detectó casi 15 o 20 minutos después
Al principio no se sabía "la envergadura de la tragedia", según Paco Pozo
Los primeros equipos de emergencia que alcanzaron la zona cero del siniestro ferroviario de Adamuz, en Córdoba, avanzaban a ciegas. La alerta inicial apuntaba a un único descarrilamiento: un tren de alta velocidad Iryo que cubría el trayecto entre Madrid y Huelva.
El escenario real era mucho peor. Sobre el terreno, los intervinientes no sabían que había un segundo convoy implicado: un Alvia de Renfe también había quedado fuera de las vías.
Con el paso de los minutos, el alcance de la tragedia se fue revelando a golpes de información. Y cada dato obligaba a reajustar el dispositivo en plena vía, con accesos difíciles y decisiones urgentes.
Primera respuesta y coordinación en Adamuz
El director gerente del 061 de Andalucía, Paco Pozo, ha detallado que los equipos sanitarios llegaron "prácticamente a la vez" que Bomberos y Guardia Civil. El acceso ya resultó "complicado" y, al inicio, "en un primer momento, se desconocía "la envergadura de la tragedia"".
Según informa RTVE, La dimensión completa no se entendió al instante. “Hubo una demora de casi 15 o 20 minutos en darnos cuenta de que había un segundo tren afectado”, ha señalado Pozo en La Hora de la 1, explicando que la Guardia Civil terminó dando la voz de alarma. A partir de ahí, varios efectivos empezaron "a caminar por las vías" hasta localizar el tren de Renfe, que, según las primeras investigaciones, chocó de frente con los vagones descarrilados del Iryo.
En ese despliegue también estuvo Ángel Uceda, jefe de la dotación de Bomberos de Montilla. En su llegada, ya se conocía la existencia del segundo convoy. Uceda ha relatado, igualmente en La Hora, que su equipo recorrió los 100 kilómetros entre Montilla y Adamuz en alrededor de media hora. "Aquello era algo dantesco", ha resumido al recordar lo que encontraron.
La asistencia sanitaria comenzó con los profesionales del centro de urgencias de Adamuz, pero el operativo no dejó de ampliarse hasta movilizar "más de 30 recursos móviles". En el primer tramo, el foco estuvo en la "organización del caos", expresión usada por Uceda para describir la coordinación: levantar un primer hospital de campaña y activar el triaje para priorizar a los heridos.
Tras las evacuaciones, surgió otra urgencia, menos visible y igual de dura: "¿Qué hacemos con todos los familiares?". La Junta de Andalucía concentró la atención en la ciudad de Córdoba, abriendo una segunda fase marcada por el "acompañamiento" a familias que aguardaban noticias sobre el paradero o el estado de sus allegados.