El Alcalde de Córdoba espera que vuelvan "lo antes posible" 40 familias
Córdoba vuelve a mirar al Guadalquivir con preocupación: el río sigue en nivel rojo y ronda los tres metros de altura tras varios episodios de borrascas encadenadas. La prioridad inmediata pasa por garantizar la seguridad en las calles afectadas y facilitar un regreso ordenado a los hogares evacuados.
En este contexto, cobra especial importancia actuar con rapidez y coordinación para retirar agua y lodo, evitar accesos de riesgo y reducir daños. Cada decisión tiene impacto directo en la vida diaria de decenas de familias.
Además, el episodio refuerza una idea que no admite demora: con fenómenos cada vez más extremos y frecuentes, las zonas vulnerables requieren medidas concretas, sostenidas y bien planificadas.
Regreso tras el desalojo
El alcalde de Córdoba, José María Bellido, confía en que las familias de las 40 viviendas que aún no han podido volver tras el desalojo de la semana pasada lo hagan lo antes posible, siempre que las condiciones lo permitan.
Las Tórtolas, La Perdiz y Trigos
Según ha explicado a los periodistas, el Guadalquivir va descendiendo, aunque mantiene todavía un caudal importante. En la calle Las Tórtolas permanece agua acumulada, por lo que el acceso no es viable hasta que baje más el nivel.
En las calles La Perdiz y Trigos la situación exige maquinaria para poder entrar, ya que es necesario retirar lodo. Para este martes se prevé la coordinación de bomberos con la Delegación de Infraestructuras, con el objetivo de evitar que los vehículos particulares queden atascados si intentan acceder por su cuenta.
Derribos en zona inundable
Sobre los derribos de viviendas aún pendientes, el regidor ha señalado que se localizan precisamente en el área que continúa con agua. Ha recordado que se trata de construcciones que han tenido que desalojarse en más de una ocasión.
El alcalde ha advertido de que estas casas no solo se encuentran en una zona inundable, sino casi dentro del dominio público hidráulico del Guadalquivir. En ese escenario, ha subrayado que la actuación se realizará de inmediato.
Trámites y dilema social
Bellido ha indicado que una de las viviendas tiene ya la documentación preparada y, si no surge ningún problema, el derribo se ejecutará en cuanto el agua lo permita. En cambio, otras cinco siguen todavía en fase de trámites.
También ha apuntado que se evaluará si existen otras parcelas en situación similar, en un contexto que ha descrito como un dilema complejo: al tratarse de áreas inundables, ninguna normativa urbanística permite su legalización, lo que hace que sea imposible regularizarlas.
Aun así, ha remarcado que, más allá del plano urbanístico, existe una realidad social, ya que se trata de viviendas de vecinos que pueden quedarse sin hogar. Por ello, ha defendido avanzar con derribos quirúrgicos en los casos donde el peligro sea extremo.
Riesgo extremo y fenómenos más frecuentes
El alcalde ha reflexionado que el problema ya no se limita a una crecida histórica puntual. Según ha expuesto, se está observando una mayor frecuencia de episodios por la intensificación de los fenómenos climáticos, y hay zonas concretas que se ven afectadas casi cada año.
En consecuencia, ha insistido en que esos puntos se encuentran en un riesgo extremo y que será necesario seguir actuando para reducir la exposición y prevenir nuevas situaciones de emergencia.
Encauzar arroyos
En relación con los arroyos, Bellido ha destacado que en este último episodio no ha quedado ninguno sin desbordarse. Ha explicado que, en el último día de lluvia fuerte, el terreno ya estaba colmatado y no absorbía más agua, lo que provocó desbordamientos generalizados.
Convenio con la CHG y financiación
Ante este panorama, ha defendido intervenir mediante el convenio con la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) para encauzar los arroyos. La propuesta contempla financiación del organismo de cuenca y aportación municipal en la conexión con la red urbana, a la espera de la aprobación por parte de la CHG.
Colectores para reducir desbordamientos
El alcalde ha considerado que, con el encauzamiento, se podría resolver gran parte de los problemas en las zonas afectadas. La idea es que el agua discurra hacia colectores y deje de bajar de forma tan libre por los arroyos, un comportamiento que, según ha señalado, está detrás de muchos de los desbordamientos.