Un estudio detalla el esqueleto más antiguo y completo de 'Homo habilis'
Un equipo internacional de investigación, con presencia del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP-Cerca), ha presentado el esqueleto más antiguo y también el más completo que se conoce hasta ahora de Homo habilis, con más de 2 millones de años.
La pieza fósil está identificada como KNM-ER 64061. Se recuperó en East Turkana, en el norte de Kenia, y destaca por ser la evidencia poscraneal más completa atribuida a esta especie en la actualidad, según ha informado el ICP este martes en un comunicado.
El trabajo se ha publicado en The Anatomical Record y aporta datos descritos como “evidencias clave” para entender mejor la biología y la evolución de los primeros humanos.
Un fósil clave para Homo habilis
La investigación sitúa a KNM-ER 64061 como el esqueleto más antiguo y más completo conocido hasta la fecha de Homo habilis. Su antigüedad supera los 2 millones de años.
El fósil procede de East Turkana, al norte de Kenia. Para el ICP, se trata del conjunto poscraneal más completo documentado hasta ahora para esta especie.
El estudio publicado en The Anatomical Record pone sobre la mesa datos considerados esenciales para afinar la comprensión de la biología y la evolución en los primeros representantes del linaje humano.
Cómo se recuperó KNM-ER 64061
Los huesos que forman KNM-ER 64061 aparecieron por primera vez en 2012, durante una campaña de trabajo de campo dirigida por Meave Learkey, del Turkana Basin Institute.
Después, la prospección en el área cercana permitió localizar y recuperar más fragmentos poscraneales. En esa fase se sumó a la investigación la investigadora Icrea del ICP Ashley S. Hammond.
Extremidades y rasgos anatómicos
Los análisis señalan que muchos detalles de la anatomía de las extremidades recuerdan a Homo erectus y a especies posteriores del género Homo. Aun así, KNM-ER 64061 era más bajo, menos robusto y con brazos proporcionalmente más largos y fuertes en relación con el tamaño que Homo erectus.
Las estimaciones indican una altura de unos 160 centímetros y un peso entre 30,7 y 32,7 kilos.
El antebrazo, en proporción con el brazo, resultó relativamente más largo que en Homo erectus. Este rasgo conecta al primer Homo con parientes humanos anteriores, como Australopithecus afarensis, que vivió más de un millón de años antes.
En el hombro y el brazo aparecen corticales especialmente gruesas, es decir, capas externas del hueso. Son parecidas a las observadas en los australopitecos y en otros fósiles tempranos del género Homo.
Según el equipo, estas particularidades del miembro superior pueden apuntar a adaptaciones vinculadas a un modo de vida distinto al del posterior Homo erectus. Aun así, como ha indicado Hammond, sigue siendo un enigma la constitución y las proporciones de las extremidades inferiores.