Hotel inglés otorga multas de 2.800 euros por mirar por la ventana
España recibió en los once primeros meses del 2025 cerca de 91,4 millones de visitantes internacional, un 3,4% más que en el año anterior. El dato sale de Frontur y Egatur del INE y lo recoge el Ministerio de Industria y Turismo. En total, esos viajeros dejaron 126.707 millones de euros.
El tirón se explica rápido: clima, gastronomía, patrimonio, ocio y planes para todos los gustos. Y, muchas veces, también pesan los detalles: una buena habitación, una vista bonita y esa sensación de estar “en el sitio”.
Por eso llama la atención una pregunta que suena imposible: ¿qué pasaría si un hotel castigara a sus clientes por asomarse a la ventana? En Inglaterra, esa idea ya no es una exageración. Hay un alojamiento que lo deja por escrito y avisa de una multa muy seria.
Turismo en España: cifras que marcan ritmo
Los números del turismo internacional en España siguen en niveles muy altos. Entre enero y noviembre de 2025 llegaron cerca de 91,4 millones de visitantes internacionales, un 3,4% más que el año anterior, según Frontur y Egatur del INE difundidos por el Ministerio de Industria y Turismo.
El impacto económico también impresiona: 126.707 millones de euros de gasto. Con estas cifras sobre la mesa, se entiende por qué el sector cuida tanto la experiencia del viajero, desde la ubicación hasta los servicios, pasando por algo tan simple como poder disfrutar de una vista.
La habitación con vistas que puede salir carísima
En el Blackpool FC Stadium Hotel, operado por Radisson Individuals, mirar por la ventana puede convertirse en un problema. El aviso afecta a las habitaciones Executive Pitch View, que dan directamente al estadio del Blackpool.
El riesgo es claro: los huéspedes pueden enfrentarse a una multa de 2.500 libras, que al cambio son 2878,50 euros, si observan el partido entre las cortinas. La historia la detalla The Telegraph, tras hablar con recepción.
La regla de las cortinas y la multa
El propio hotel lo explica en su web con una instrucción directa: "todos los huéspedes que se alojen en nuestras habitaciones Executive Pitch View cierren sus cortinas 90 minutos antes de un partido de fútbol en casa y durante el resto del juego". Quien no cumpla, queda expuesto a la sanción.
El periodista Ben East cuenta que no recibió el aviso antes de que empezara uno de los encuentros. Aun así, bajó a preguntar para confirmar la norma y recibió esta respuesta: "Sí, como hotel, no lo vigilamos mucho, pero es imprescindible correr las cortinas".
East cuestiona el sentido de la medida y lo resume así: "Amenazar a las personas con este tipo de penalización por mirar por la ventana de una habitación que ha sido convertida a partir de un palco ejecutivo suena absurdo, o al menos conceptualmente defectuoso". El caso gana aún más atención porque se trata, precisamente, de una habitación vendida por sus vistas.
Las leyes que se señalan como fondo del asunto
Según expone Ben East, detrás del aviso podría haber razones legales. Se menciona la Ley de Eventos Deportivos de 1985 del país, que prohibió consumir alcohol en partidos de las cinco primeras divisiones del fútbol inglés. Desde una habitación, ese consumo podría hacerse mientras se ve el encuentro.
También aparece otra posible explicación: la normativa de la Liga del Fútbol Inglés, que insiste en que no se pueden ver partidos sin la entrada correspondiente. En ese contexto, asomarse desde la Executive Pitch View podría interpretarse como presenciar el duelo sin ticket.
El precio de la estancia añade más leña al debate. Esa habitación cuesta 137 libras por noche, 157,75 euros. Para un aficionado del Blackpool parece una cifra alta, aunque el remate es todavía más contundente: "De todas formas, no correría las cortinas para verlos ahora mismo".
Mientras tanto, el contraste con otros destinos turísticos resulta inevitable. En lugares donde la vista es parte del viaje, como cuando se elige un hoteles por su encanto, cuesta imaginar un cartel que diga “no mires”. En Blackpool, sin embargo, la ventana tiene condiciones.