Percepción negativa del móvil en deportes entre adolescentes

(De Izquierda A Derecha). Octavio Álvarez, Alfredo Zarco Alpuente, Paula Samper García E Isabel Castillo.
(De Izquierda A Derecha). Octavio Álvarez, Alfredo Zarco Alpuente, Paula Samper García E Isabel Castillo.

Una investigación reciente realizada por la Universitat de València destaca que la práctica deportiva en adolescentes propicia un entorno en el que el teléfono móvil pierde protagonismo de manera espontánea.

La actividad física no solo aporta beneficios a nivel corporal, sino que también fomenta un espacio que facilita la desconexión digital, según el estudio difundido en la revista Psychology of Sport & Exercise. Los autores entrevistaron a jóvenes federados para analizar esta dinámica y confirmaron que, durante el deporte, el uso del teléfono se minimiza entre los adolescentes.

El equipo de investigadores formado por Alfredo Zarco Alpuente, Octavio Álvarez, Isabel Castillo y Paula Samper García, de la Facultat de Psicología, contó con la participación de adolescentes de entre 14 y 19 años que practican hasta doce disciplinas deportivas distintas. El análisis identificó tres ámbitos fundamentales donde se produce la desconexión digital durante la actividad deportiva: social, experiencial y físico.

  1. Dimensiones de la desconexión digital
  2. Implicaciones del estudio
  3. Metodología

Dimensiones de la desconexión digital

Desde la perspectiva social, el análisis indica que en diversos momentos y espacios vinculados al deporte, el uso del móvil es considerado inapropiado. Los testimonios recogen normativas compartidas que asocian su uso con la distracción, la falta de compromiso o el poco respeto hacia el equipo y profesionales.

En el plano experiencial, el estudio señala que al estar inmersos en la actividad deportiva, los adolescentes no centran su atención en el teléfono, algo que no siempre responde a una decisión consciente. Durante entrenamientos o competiciones, los jóvenes describen que el móvil simplemente no forma parte de su atención. Las disciplinas practicadas incluyen fútbol, gimnasia rítmica, baloncesto y natación, en las que un 60 % son actividades grupales.

En cuanto a la dimensión física, el teléfono generalmente se mantiene guardado y fuera del alcance durante la práctica. Además, el dispositivo resulta incompatible con las demandas físicas de entrenar o competir, limitando su uso y favoreciendo la distancia frente a la tecnología.

Implicaciones del estudio

El trabajo invita a reconsiderar la idea común de que la desconexión digital depende exclusivamente del autocontrol individual. En cambio, propone que este proceso también es influido por contextos que facilitan, legitiman y hacen más fácil el distanciamiento del móvil.

Según Alfredo Zarco Alpuente, el deporte incrementa la separación entre adolescentes y teléfono móvil debido a las condiciones físicas de la práctica, la regulación social del ambiente deportivo y la implicación en la actividad. Este fenómeno no se percibe como una renuncia forzada, sino como una consecuencia natural del contexto.

En un entorno saturado de constante conexión digital, el deporte se muestra como un espacio accesible para la desconexión. Más que imponer restricciones, crea circunstancias en las que el móvil pierde relevancia mientras se está activo.

La investigación señala que esta lógica podría aplicarse a otros ámbitos, abriendo un diálogo para familias, centros educativos, clubes y profesionales que trabajan con jóvenes y buscan reducir el tiempo frente a pantallas.

El autor principal destaca la importancia de generar contextos significativos, compartidos socialmente y absorbentes, que capten la verdadera atención de los adolescentes. Así, estar sin el móvil no se siente como una sanción, sino como algo natural y deseable.

Metodología

Este estudio se estructuró bajo un enfoque cualitativo e interpretativo, con entrevistas a veinte adolescentes deportistas para entender cómo experimentan y explican la desconexión digital durante la práctica deportiva. La investigación se realizó con el apoyo del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España, a través de la ayuda FPU22/01588.