Ana Alonso: "espero que el accidente sea solo un mal recuerdo para triunfar"
La esquiadora española Ana Alonso atraviesa un momento clave en su carrera después del atropello sufrido el 5 de octubre, un episodio que espera que quede como una simple anécdota en su trayectoria deportiva. En pleno auge de su carrera en el esquí de montaña, Alonso desea prolongar sus éxitos y seguir celebrando logros durante muchos años.
Su éxito más reciente son dos medallas de bronce obtenidas en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina d’Ampezzo 2026, una de ellas lograda en la prueba de esprint individual y la otra en relevos, junto a Oriol Cardona. Ambos recibieron un cálido recibimiento en España tras su regreso, con muestras masivas de afecto y felicitaciones por parte del público y la prensa.
Alonso comentó para Europa Press que la experiencia ha sido agotadora por la falta de descanso y el tiempo escaso para asimilar sus logros. Sin embargo, valoró las visitas realizadas a la Casa Real y al presidente del Gobierno como momentos muy especiales que han disfrutado plenamente.
- Recuperación tras el accidente
- Impacto de las medallas olímpicas
- Perspectivas de futuro en el esquí de montaña
- Retos durante la competición de relevos
Recuperación tras el accidente
En otoño, Alonso sufrió un atropello mientras entrenaba, un incidente grave que le obligó a una recuperación exprés para poder participar en los Juegos Olímpicos de Italia. La deportista expresó que espera que ese episodio sea solo un capítulo pasajero y confía en poder seguir acumulando éxitos sin sufrir lesiones, ya que los últimos años han sido difíciles en ese sentido.
Describió el accidente como "una catástrofe", pero también como un desafío que la motivó a demostrar su fuerza y determinación. Para superar esta etapa, incrementó notablemente sus entrenamientos de fuerza, pasando de dos o tres sesiones semanales de una hora a entrenar fuerza todos los días durante tres horas. Este cambio tan intenso fue un gran reto, pero lo afrontó con la determinación necesaria para llegar en forma a la competición en Bormio.
Impacto de las medallas olímpicas
El éxito en Milán-Cortina ha tenido una gran repercusión dentro de España. En especial, Ana destacó cómo la celebración del Olympic Festival en Sierra Nevada ha sido un gran impulsor para motivar a los más jóvenes a interesarse por el esquí de montaña. Comentó que varios niños se le han acercado entusiasmados diciendo "¡Yo quiero hacer 'skimo', quiero hacer 'skimo'!" y subrayó la importancia de dar visibilidad a este deporte en medios y lugares relevantes.
La medallista tiene la mirada puesta en los próximos Juegos Olímpicos de Alpes Franceses 2030, donde espera que se incluya la modalidad individual, considerada la prueba principal del esquí de montaña. Explicó que el esquí de montaña olímpico pasó a tener disciplinas más espectaculares como el esprint y los relevos, pero que la prueba individual, que se desarrolla íntegramente en la montaña y sin ayuda mecánica, aún no está dentro del programa oficial. Francia está presionando para su incorporación y todos confían en que será una realidad en 2030.
Perspectivas de futuro en el esquí de montaña
Ana reflexionó sobre la importancia del crecimiento del esquí de montaña en España y cómo la visibilidad de sus éxitos puede inspirar a nuevas generaciones a sumarse a este deporte. La presencia en grandes competiciones y la repercusión mediática son claves para potenciar el interés y la práctica deportiva entre los más jóvenes.
Además, manifestó su experiencia y percepción sobre la dimensión que está tomando el esquí de montaña en el panorama olímpico, con expectativas altas para la inclusión de las pruebas más auténticas de esta disciplina en futuros Juegos, lo que otorgaría mayor prestigio y popularidad a esta modalidad deportiva.
Retos durante la competición de relevos
Acerca de la medalla de bronce obtenida en la prueba de relevos, Alonso explicó que si bien el equipo aspiraba al oro, tenían claro que el bronce era un resultado bastante seguro. Sin embargo, la presea individual en el esprint fue algo más difícil de imaginar. “Una parte de mí siempre creyó en ella, pero era como creer que podía volar”, comentó, destacando lo valioso de esa medalla gracias a la confianza que tuvo en sí misma.
Durante la carrera en parejas, reconoció que lo más complicado fueron las transiciones. Aunque saben que llevan mucho trabajo en la técnica de estas maniobras, en su caso particular cometió un error que le hizo perder entre 10 y 12 segundos en tiempo valioso. Ana lamentó que estas pequeñas fallas afectan mucho el rendimiento el esfuerzo necesario para recuperar las posiciones subiendo montaña y finalizó señalando lo frustrante que resulta ser consciente de hacerlo mejor y no lograrlo.